A días de las elecciones, arranca el reacomodamiento político cordobés

Los resultados del 27 de octubre determinarán el mapa político provincial. El desafío del peronismo, la interna radical, la supervivencia del Pro y el futuro de Cambiemos.
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Las elecciones del próximo 27 de octubre no sólo servirán para definir un puñado de cargos representativos y determinarán la suerte de cientos de funcionarios públicos a lo largo de la provincia de Córdoba, sino que, además, ejercerán una influencia determinante para trazar el mapa político mediterráneo de los próximos cuatro años.

Si bien es cierto que el impacto en las actuales estructuras será menos violento si Mauricio Macri logra forzar un ballotage y, eventualmente, se impone en la segunda vuelta de noviembre; lo concreto es que esa posibilidad aparece como la más alejada a la luz de las circunstancias que dejaron sentadas las primarias de agosto. Por eso, los desafíos que las diferentes fuerzas políticas empiezan a proyectar en el futuro inmediato se imaginan desde una eventual victoria del Frente de Todos, que básicamente, cambiaría el rumbo político del país y modificaría las estructuras de poder que reinaron durante los últimos cuatro años.

El peronismo reacomoda sus fichas

Después de más de 16 años (el ahora) Hacemos por Córdoba deberá hacerse cargo de la administración de la provincia y de la capital cordobesa. Para ello, deberá contemplar una estructura partidaria que dividirá fuerzas, aunque partirá de la premisa que invita a actuar de modo coordinado.

Más allá de esa idea que buscará fortalecerse a partir del eventual tridente peronista en el poder (Fernández – Schiaretti – Llaryora) el debate al interior del PJ estará cruzado por la renovación. Con el referente máximo de Hacemos por Córdoba sin la posibilidad de ser reelecto, la pelea por la sucesión será algo que comenzará a flotar en un ambiente caracterizado por la absoluta dominación política que expresará a nivel parlamentario en la Legislatura y el Concejo Deliberante. Hacia adentro, las diferentes facciones internas reconocen que habrá una puja en el reparto de poder que deberá coordinarse a partir del interés sobre algunos protagonistas específicos que, desde la órbita nacional, ya se manifiesta de cara al 10 de diciembre.

En el tramo final de la campaña, el operativo seducción que Alberto le imprimió a la primera parte del trayecto electoral parece haberse dado por terminado. Fernández no volverá a la provincia (al menos, la agenda no contempla otro arribo) y la discusión nacional será la que termine por definir el incremento de caudal electoral en territorio mediterráneo. Los referentes que se expresaron a favor del candidato del Frente de Todos ya están identificados y las negociaciones por los espacios a ocupar en ministerios, secretarías y dependencias públicas, encaminadas.

Lo que nadie sabe a ciencia cierta es cuáles serán las consecuencias que la obstinación de Juan Schiaretti por su boleta corta pueden tener sobre la relación que el potencial Presidente tendrá con el gobernador encarando su último mandato. Todos dan por descontado que Fernández necesitará de los mandatarios provinciales en el comienzo de su eventual gestión. El “después” es un total enigma y, allí, es donde el humor de los interlocutores empezarán a jugar un rol decisivo.

Con el referente máximo de Hacemos por Córdoba sin la posibilidad de ser reelecto, la pelea por la sucesión será algo que comenzará a flotar
en el ambiente.

La UCR después de Macri

Sin lugar a dudas, los representantes del oficialismo nacional son los que más expuestos quedarán en caso de una eventual derrota del binomio Macri - Pichetto. El dilema a enfrentar por el radicalismo, el Frente Cívico y la Coalición Cívica es saber si hay Cambiemos después de Macri o si con la experiencia de la actual gestión se habrá acabado el tiempo para la alianza que logró despojar al kirchnerismo del poder en el año 2015.

Tras perder la elección en la capital, la UCR enfrentará un proceso de reconversión que tendrá, como primera tarea, definir de qué manera se comportarán en los bloques legislativos que tendrán a sus referentes participando desde bancadas separadas. Esa decisión no estará escindida de la discusión paralela en la que volverá a disputarse la conducción del partido, hoy dominada por el mestrismo.

El primer cargo a renovarse deberá ser el del Ente de Cooperación Recíproca de Municipios y Comunas de la Provincia de Córdoba (el foro de intendentes radicales) que dejará de estar comandado por Ramón Mestre, cuyo destino es realmente incierto luego de la gran derrota electoral sufrida en mayo de este 2019.

Lo que allí se defina, posiblemente sea el preludio para la elección de autoridades del comité provincial, que también preside el intendente saliente de la capital provincial. En el juego, empezarán a tomar fuerza las demás líneas internas del radicalismo que seguirán teniendo a Mario Negri como un actor de peso a nivel nacional y contarán con la vuelta de Oscar Aguad, que en caso de concretarse la victoria del Frente de Todos, ya no tendrá despachos oficiales en la Ciudad de Buenos Aires.

Al igual que sucede en el peronismo, el recambio obligado será un factor que resultará determinante. Negri y Aguad fueron candidatos a gobernador en las últimas cinco elecciones provinciales, y Mestre encabeza candidaturas desde el 2007. En esa necesidad de renovación, Rodrigo De Loredo parece haber sacado los boletos de la primera fila, aunque hay otros que también piden ser de la partida.

Uno de ellos es el concejal reelecto Juan Negri, que ya ocupó un rol central de campaña nacional de Juntos por el Cambio en la provincia y que cuenta con el apoyo de la estructura radical que se alineó detrás de la candidatura de su padre en la elección de mayo. Puertas adentro, hay quienes advierten que Negri y De Loredo no deberían ser contemplados en proyecciones separadas, aunque ambos ingresaran a Concejo Deliberante desde bancadas diferentes.

El Pro y el desafío de sobrevivir

El Pro tampoco parece mirar de costado el entuerto. Si los resultados de agosto se repliquen en octubre, el futuro de la principal fuerza de Cambiemos deberá replantearse a partir de un nuevo liderazgo nacional, que en el mejor de los casos quedará en manos de Horacio Rodríguez Larreta. En el peor, si la Jefatura de Gobierno porteña no logra escapar de la escalada triunfalista del Frente de Todos, se abrirá un debate al interior de la fuerza que promete dejar heridos a lo largo de todo el país.

Lo concreto es que la referencia en Córdoba estará prácticamente monopolizada por las mujeres. A la senadora Laura Rodríguez Machado (con dos años de mandato por delante) y Soher El Sukaria (que salvo una catástrofe será electa diputada) se sumarán las concejalas Eugenia Terré y Haydee Iglesias, la legisladora Silvia Paleo y el actual titular del bloque Darío Capitani. El listado se completa con Héctor Baldassi y Gabriel Frizza (diputados hasta el 2021) y la del grupo de intendentes que lideran Eduardo Romero (Villa Allende) y Pedro Dellarosa (Marcos Juárez).

Este reacomodamiento representa todo un enigma, ya que nadie sabe qué podrá suceder con un partido que supo nutrirse de la militancia de fuerzas preexistentes y se terminó por conformar con personalidades que llegaron desde afuera del arco político tradicional. Además, como el discurso del “Sí, se puede” ha calado como marca genética entre los macristas más puros, la idea de pensar en un armado por fuera del cobijo presidencial ni siquiera se contempla como una posibilidad.

El juecismo, esperando el milagro

De repetirse los resultados de las primarias, el gran derrotado del 2019 será Luis Juez. Con el Frente Cívico prácticamente terminado, sin representación en la legislatura y con un par de bancas (contando la que ocuparía el propio Juez) en el Concejo Deliberante, el desafío de la reconstrucción de la fuerza nacida en el 2003 parece realmente una quimera. Despojado ya de referentes históricos y prácticamente sin peso territorial, la fuerza fundada y comandada por el ex embajador en Ecuador experimentó su último gran éxodo en las elecciones provinciales, cuando volvió a apostar todas las fichas a una estrategia electoral que, otra vez, falló.

Ocupando el quinto lugar en la lista para los diputados nacionales y casi sin haber logrado ubicar a ningún hombre de su riñón en las listas legislativas locales, las posibilidades de reinvención de Juez parecen estar sujetas a un resurgir de su figura desde el Concejo, en donde tendrá que convivir con otras figuras de peso como Olga Riutort, Rodrigo De Loredo, Victoria Flores, Laura Vilches o el último gran referente del espacio político que supo fundar: Juan Pablo Quinteros.

Claro que el escenario no se agota en ese lugar. Mauricio Macri vendrá la semana que viene a cerrar la campaña con una movilización (que se espera) multitudinaria en la capital provincial. Si bien eso puede no llegar a alcanzar para “dar vuelta” la elección nacional, al menos podría ayudar para que Juntos por el Cambio alcance los casi 10 mil votos que le faltaron en las Paso para meter el quinto diputado y Luis Juez sea de la partida en la Cámara Baja.

 

 

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