Las espigadoras: pequeños hallazgos en formato de afiche

Cultura 04/10/2019 Por
Agustina Merro y Coni Prez son las espigadoras, un proyecto que consiste en una colección de afiches artesanales con fragmentos de textos.
Las Espigadoras
"La serigrafía como técnica tiene una impronta de agite cultural y político, de expresión urbana, colectiva y urgente", cuentan. - Foto: gentileza

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Especial para La Nueva Mañana

LITERATURA Y SERIGRAFÍA

Hace un tiempo Agustina Merro, que es licenciada en letras y editora, hizo un taller de serigrafía con la artista plástica Coni Prez. Así se conocieron. Agustina terminó el taller y se quedó con ganas de más. Por esas épocas anduvo de viaje y encontró en Madrid una librería que vendía libros por kilo en un mercado popular y allí unos afiches con fragmentos de poesía. Cuenta Agustina: “La colección se llamaba “Poesía a pie de calle”, con un diseño bien austero e impresos en papel obra. Estaban disponibles para llevar, y me pareció que se ofrecían tanto para enmarcar y colgar como para envolver –poéticamente– la compra del día. Me encantó el concepto, y pensé en una vuelta de tuerca con la impresión artesanal en serigrafía y diferentes apuestas desde el diseño. A la vuelta del viaje, le propuse a Coni que armáramos la idea juntas”.

Fue así como nació a fines del año pasado “Las espigadoras”, proyecto que une serigrafía y literatura en una colección de afiches, impresos en serigrafía artesanal a uno o dos colores. Cada afiche presenta un fragmento literario con diseño e ilustraciones de artistas invitados: Clarice Lispector, diseñado por Toia Falco; Néstor Perlongher, diseñado por Fede González; Marosa Di Giorgio, diseñado por Karen Reiner y Tato Gutierrez; Italo Calvino, diseñado por Jero Mullins.

-No son estrictamente “libros” pero el proyecto se sitúa dentro de “lo literario”, ¿cómo trabajan esa conexión?
-Es un proyecto anclado fuertemente en lo literario. No responde al formato “libro” pero sí propone un acercamiento a una experiencia de lectura literaria, en cierto sentido vinculada a la experiencia que proponen los “libros-álbum” en los que el código visual (diseño, tipografía, ilustración) y el código lingüístico proponen diferentes juegos de articulación entre sí, activando múltiples posibilidades de sentidos.

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- ¿Cuál creen que es el aporte de la serigrafía al proyecto?

-Coni: La serigrafía artesanal, tal como la aplicamos en los afiches, recupera la impresión manual y pone en acción procedimientos que llevan a una producción semiseriada en la que se pretende que también queden reflejadas pequeñas diferencias del aporte humano. La serigrafía como técnica tiene una impronta de agite cultural y político, de expresión urbana, colectiva y urgente. Esas ideas acompañan el proyecto, que se concibe como una intervención en el terreno de la lectura. En este sentido, paralelamente a los afiches, nos interesa participar con intervenciones en diferentes espacios y eventos culturales. Este año participamos del ciclo “Malas lenguas” (en el marco del encuentro “Derechos lingüísticos como derechos humanos”) haciendo serigrafía en vivo de dos palabras en lenguas originarias (náhuatl y yagan), e invitando a lxs participantes a intervenir sobre el papel con acuarelas de colores.

-¿Por qué eligieron el soporte “afiches” y no otros como fanzines o postales?

-Coni: El formato afiche está bueno como pieza factible de exponer y visibilizar, algo que refleja ese espíritu urbano y callejero de intervención. Si bien es más difícil de transportar y exhibir que un fanzine o una postal, creo que como afiche circula de una manera particular, tiene apropiaciones diferentes, y además llama más la atención en el contexto de una librería.

-¿Cómo es el criterio con el que seleccionan los textos y los artistas para cada afiche?

-En la selección de los textos intervienen explícitamente nuestros gustos literarios; más que gustos, enamoramientos. Tratamos de no encasillarnos en un tema, autor o país, sino de atender a la variedad, tanto en los textos como en la propuesta gráfica: de ahí que convoquemos a unx ilustradorx o diseñadorx distintx para cada afiche. Una premisa para la elección de los textos es que sean fragmentos relativamente extensos, no frases cortas: de esta manera, intentamos eludir el “efecto slogan” de la frase publicitaria para apuntar a una experiencia literaria, en la que haya que detenerse a leer y disfrutar un par de párrafos que inviten a leer luego la obra completa. También buscamos que haya equilibrio en la selección entre autores hombres y mujeres. Una vez elegido el fragmento, pensamos en algunx diseñadorx o ilustradrx, a quien invitamos a sumarse. Hay una primera charla en la que hablamos del autor, del fragmento elegido, pensamos algunas ideas de partida. Luego generalmente hay un intercambio prolongado de propuestas que van y vienen, que se van ajustando hasta llegar a la versión final que nos convence a todxs. Una premisa para el diseño es que el texto sea protagonista, es decir, no perder de vista la experiencia literaria, lo cual implica, entre otras cosas, que la tipografía sea legible y que, si hay una ilustración, esta no “invada” el campo del texto.

-El proyecto se inició a fines del año pasado, ¿qué comentarios y devoluciones van recibiendo?

-La sorpresa como algo novedoso, la empatía por leer a unx autorx conocidx y tenerlo en un fragmento como objeto/ pieza artística. Para quien no conoce a lxs autorxs, el descubrimiento es a partir de la propuesta estética y narrativa. Tanto en librerías como en redes, el recibimiento ha sido muy cálido y ha generado mucha expectativa. 

Los autores y autoras que suenan para los próximos afiches son Roberta Iannamico, Pascal Quignard, Wislawa Szymborska. También tienen en mente la idea de hacer “series” dentro de la colección: una de autores cordobeses y otra de literatura infantil. Los afiches se encuentran en librerías aunque también se los puede pedir de manera directa al Instagram de @las_espigadoras o en diversas ferias locales como la Feria feminista y la Feria de ediciones Capítulo.

Se toman el proyecto con calma, no se ponen plazos y se dan el tiempo para darle las vueltas necesarias a cada propuesta, tiempos para recolectar, para cosechar. Se percibe el orgullo en sus palabras: “Nos gusta esa serie de sentidos asociados al verbo ‘espigar’: buscar, rescatar, recolectar, resignificar, cosechar. Dotar de sentidos al mundo circundante a partir de pequeños hallazgos. En nuestro caso, los pequeños hallazgos son esos fragmentos que recolectamos de diferentes fuentes, y que intentamos resignificar en un soporte diferente al original y con una propuesta gráfica particular”.

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Las espigadoras

El nombre ‘Las espigadoras’ hace referencia a un cuadro de Millet (1857) que representa a tres campesinas recogiendo las espigas sobrantes de la cosecha. Los dueños de los campos les daban permiso para recoger estos restos una vez que había terminado el trabajo de los cosechadores. También remite al documental “Los espigadores y la espigadora” (2000), de Agnès Varda, que devela la lógica y la filosofía del espigueo a partir de los relatos de diferentes personas que viven de la reutilización de los materiales descartados por otros.

Más Info:

Las espigadoras

Coni Prez

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