Comenzó la campaña de cara a octubre: ¿qué harán los encuestadores?

Tras las primarias, los encuestadores analizan los pasos a seguir. Estrategias, operaciones y dificultades metodológicas. ¿Cómo pesarán los sondeos de opinión en el voto el 27 de octubre?
Ed 121 © Pito Campos
Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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Como todo domingo electoral, el 11 de agosto del 2019 transcurrió entre la paz y la espera inquieta. Promediando la jornada, los usuarios lanzados a sus celulares en búsqueda de novedades, bocas de urna y tendencias, se empezaban a topar con números que, en la mayor parte de los casos replicaban datos de los que ya se venía hablando en la previa. Con la votación cerrada, la inquietud empezó a ceder lugar a la impaciencia.

Pasadas un par de horas del cierre de los centros de votación, nadie parecía saber nada con certeza. El silencio era la constante, aunque algo empezó a suceder en los centros de cómputos. Algunos contenían una alegría exultante, otros retaceaban presencias y, a duras penas, intentaban transmitir mensajes esperanzadores. Cuando se hizo la hora de conocer los primeros números oficiales, se cayó el sistema. Y en todos lados empezaron los murmullos. Pasaron 30, 40, 50 minutos y ninguna voz oficial se vislumbraba en el horizonte.

De repente, una llamada cruzó el arco político de un extremo a otro. “Dale, nosotros tenemos los números, publiquen o salimos antes nosotros”. “No esperá, estamos solucionando el tema. Ya sabemos que ganaron”. Apenas unos minutos más tarde, Mauricio Macri hablaba desde el búnker central de Cambiemos. “Hemos tenido una mala elección”. “¿Cuán mala?”, se empezaban a preguntar cada uno de los argentinos sentados frente al televisor. En los celulares, los números volaban y las tendencias mostraban brechas cada vez más amplias.

Los referentes de Cambiemos iban a tener tiempo de brindar una conferencia de prensa antes que los datos oficiales le pusiesen cifras a las caras de la primera plana del oficialismo nacional. El Frente de Todos había ganado la elección por 17 puntos y había alcanzado casi el 50% de los votos.

¿Nadie la vio venir?

“Había encuestas que daban una diferencia cercana a los 14 puntos, pero nadie las publicaba”, dice Gustavo Córdoba, que también afirma que “hay empresas que hicieron cualquier cosa menos estudios de opinión pública”.

Todos los encuestadores coinciden en que gran parte de las razones del yerro de las primarias se explica en la elección de la metodología y, por eso, están encarando el trayecto hacia las generales a partir de un cambio de elección para la recolección de datos. Por tiempos y, sobre todo costos, la encuesta telefónica es la más utilizada en la previa a cada elección. “Ahí se da una doble particularidad porque por un lado casi la mitad de la Argentina no tiene teléfono fijo, y esa gente es la que tiene una mayor propensión a votar al peronismo; pero por otro lado hay que tener en cuenta que a medida que avanza la campaña electoral somos muchas las encuestadoras que hacemos nuestro trabajo sobre el mismo padrón, de manera intensiva, entonces la gente se cansa y ya no te contesta”, señala Córdoba, cuya empresa fue la que pronosticó la ventaja más amplia de Alberto Fernández sobre Macri y, por eso, fue la que más cerca le pasó al resultado que se terminó de expresar en las urnas.

Gustavo Cordoba © Sitioandino
“Había encuestas que daban una diferencia cercana a los 14 puntos, pero nadie las publicaba”, dice Gustavo Córdoba,

Hay otros factores externos que también terminan influyendo sobre la legitimidad de los estudios de opinión y que, en realidad, cargan las tintas sobre una responsabilidad que los excede. “Hubo una cancha inclinada a favor del Gobierno en el que resultaba muy complejo publicar números que favorecieran al Frente de Todos”, dice Córdoba. Esa realidad no se transparenta solamente en la no publicación de los datos sino también en las lecturas forzadas de determinadas empresas periodísticas y posiciones editoriales realizadas en pos de beneficiar a algunos y perjudicar a otros.

La presentación de José Luis Espert como el gran emergente entre los candidatos que concentraron los dos extremos de la polarización puede ser un caso testigo: el mediático economista, a duras penas, logró superar el piso para meterse en la elección de octubre. ¿Qué encuesta justificó ese posicionamiento previo?.

También hubo un grupo de encuestadores que decidió no publicar los datos, o que dejó esa decisión a merced de quienes los contrataban. Roberto Bacman fue uno de los que reconoció esa realidad apenas unas horas después de la elección. “Nosotros teníamos los números, pero decidimos no darlos a conocer en la previa. Fue una decisión conjunta junto a Analía Del Franco y Hugo Haime porque los tres trabajamos para el Frente de Todos. No entrar en la guerra de las encuestas fue una decisión estratégica que tomamos en conjunto con el candidato del espacio. Es muy deteriorante y podrían haberle complicado la campaña al candidato”, decía en una entrevista con Radio Nacional Córdoba. A la luz de esa revelación, podría afirmarse que el albertismo tenía los números, pero decidió guardarlos y no hacerlos jugar en la campaña.

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 “Nosotros teníamos los números, pero decidimos no darlos a conocer en la previa”. Roberto Bacman

¿Cambiemos se creyó su propio relato?

“La Biga Data perdió credibilidad gracias a la estrategia de Durán Barba”, afirma José Norte Sosa. La estrategia del ecuatoriano consistió en guardar los números que llegaban a su mesa de trabajo para dibujar un escenario de polarización en la que las chances para la reelección de Macri eran concretas.

El plan proyectaba una derrota digna en agosto, un empate técnico en octubre, y un noviembre victorioso. Empezó demasiado mal. “El tiro le salió por la culata. Los dados fueron lanzados con una diferencia que parece irremontable” afirma el director de Reputación Digital que, en un análisis inmediatamente posterior a la elección destacó que “la consecuencia del hecho político devino en la ruptura de cualquier certeza, sumiendo al mercado y a los propios protagonistas de la política en una suerte de desorientación ante el comportamiento inesperado de la gente”.

Hay quienes advierten que el discurso que Macri brindó el lunes 12, cuando arrojó las culpas de la disparada del dólar a la victoria del Frente de Todos, descubrió la fallida estrategia. En ese marco, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral lleva adelante investigación para esclarecer si el Gobierno favoreció la corrida cambiaria después de las PASO.

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El plan proyectaba una derrota digna en agosto, un empate técnico en octubre, y un noviembre victorioso. José Norte Sosa

El futuro de las encuestas

“La encuesta no está para dar un numerito exacto sino para describir una realidad”, decía Bacman cuando se lo consultaba por el futuro de los estudios de opinión. En eso coinciden los profesionales del área que, en la previa a un nuevo escenario electoral analizan cómo salir a recuperar parte de la credibilidad perdida.

Para Córdoba, metodológicamente, será más fácil describir el escenario en relación a las primarias, aunque, de todos modos, se modificará la forma de trabajo. “Nosotros tenemos que lograr ser más claros con lo que se informa y con la forma en que las encuestas deberían leerse teniendo en cuenta los contextos. Entendemos que los medios necesitan sacar un titular de un estudio que, por lo general, es muy amplio, pero tenemos que tan claros como resulte posible”, afirma. En ese marco, la consultora que dirige estará trabajando en un estudio cuyos datos serán obtenidos de forma presencial a nivel nacional. “Si los políticos piensan que las encuestas ya no sirven, el dilema se soluciona no haciendo más esos estudios. Sin embargo, todas las fuerzas políticas están contratando encuestadores”, dice a La Nueva Mañana.

Desde otra perspectiva, Norte Sosa reconoce que “en el actual contexto de crisis generalizada, las encuestas no tendrán peso a la hora incidir en el voto de los ciudadanos”. Según lee el director de Reputación Digital, todas las encuestadoras están “con las barbas en remojo” y ya no se publican encuestas de modo permanente, como sucedió en la previa a las PASO.

La mayoría de la gente da por sentado que Alberto Fernández va a ser el próximo Presidente. Si bien hay una tendencia que indica que existe una especie de ‘cristinización’ de la campaña, a partir de algunos comentarios que empiezan a circular y que le hacen un muy flaco favor a ese espacio político, la situación general es muy grave y hay mucha gente que la está pasando mal. La perspectiva, en general, es que todo se va a complicar, y ahí empiezan a jugar nuevos lineamientos muy marcados que no se van a modificar por los números que se puedan leer en un sondeo de opinión”, afirma Norte Sosa.

De aquí en más, veremos una profundización de grietas: aborto o no aborto; Boca o River; izquierda o derecha; un país con subsidios para los que menos tienen o un país en el que quien no trabaja se muere de hambre. Nosotros hicimos un trabajo en el que identificamos 23 grietas, eso se va a multiplicar porque es algo que no se va a poder curar en este contexto. No creo que las encuestas puedan marcar tendencia, se va a poner en juego qué modelo de país queremos y la gente va a votar con la panza”, sentencia el especialista en Biga Data e Inteligencia Artificial.

 

 

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