Crisis: el 50% de las cooperativas en Argentina son de trabajo

Eduardo Fontenla, vocal del INAES, señaló que en la actualidad este tipo de asociación es la que predomina por encima de las de servicios públicos y de vivienda.
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(Foto: Coop. Integral Cralos Paz)

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“No pensemos que las cooperativas y la economía social son varitas mágicas que donde tocan resuelven los problemas”, aseveró Eduardo Fontenla, vocal del INAES, pero advierte que este tipo de organizaciones asociativas “tienen altas potencialidades para la salida de la crisis”.

Eso explica por qué en los últimos años, la mayoría de las cooperativas que se inscribieron en Argentina son de trabajo, llegando a constituir poco más del 50% de las entidades cooperativistas registradas en el INAES hasta junio de 2019. De las 8.618 cooperativas del país, 4.365 son de trabajo, muy por encima de las de servicios públicos (490) y de vivienda (403).

“Hubo un interés mayor y en alguna medida es porque el trabajo es el que tiene una mayor crisis de desarrollo. Podemos decir que la mayor cantidad de cooperativas que se constituyeron en los últimos tiempos son de trabajo asociado y trabajo autogestionario. Porque es una caja de resonancia de lo que sucede en las comunidades”, afirma el vocal del INAES.

Fontenla estuvo en Córdoba días atrás encabezando el conversatorio “Complementación entre los principios cooperativos y los objetivos establecidos por la ONU” en Villa Carlos Paz, y en ese contexto señaló que estas organizaciones asociativas pueden resultar las mejores para sobrellevar una situación de crisis económica, si sus valores y objetivos se fundan con bases firmes para perdurar en el tiempo.

Es un buen mecanismo ante la crisis, pero deben formarse desde el marco de la voluntad asociativa. Que sus integrantes tengan la voluntad de adherir y trabajar en base a los lineamientos y a los principios cooperativos. Si esa decisión asociativa está, me parece que las cooperativas tienen potencialidad. Si no está, sugiero parar, esperar, consultar y analizar otros modelos organizacionales que puedan servir. Pero debo decir que en Argentina, las cooperativas han dado respuestas muy exitosas”, explicó Fontenla.

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La mayoría de las cooperativas que se inscribieron en Argentina son de trabajo, llegando a constituir poco más del 50% de las entidades cooperativistas registradas en el INAES hasta junio de 2019.

En este sentido, precisó que con recursos muy escasos, un grupo de personas en forma asociativa logra funcionar por escala en el mercado. Al tiempo que repara en que esta forma asociativa “no debe ser pensada sólo para las crisis, porque a veces establecemos cooperativas y economía social como si fuera un bombero apagando un incendio, y no las pensamos para perdurar en los procesos lógicos de desarrollo sostenible”. Como integrante del directorio del INAES, organismo descentralizado del Ministerio de Desarrollo Social, la clave está en las políticas “activas, expresas, concretas y con impacto” que acompañen a estas entidades.

“Desde el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, INAES, se viene apoyando concretamente a emprendimientos productivos, asociativos y de mutuales, y también se controla que no se utilice el modelo cooperativo para fines que no lo son. Eso suele ocurrir lamentablemente. Que algunas personas utilizan la matriz y metodología cooperativa cuando su gestión no tiene nada que ver con el desarrollo cooperativista: una empresa disfrazada de cooperativa utiliza mecanismos que son muy perjudiciales para sus asociados. Por eso, las organizaciones del movimiento cooperativo deben poner un dique de contención para que estas prácticas no prosperen”, advirtió.

Para Fontenla, los modelos cooperativos, de economía social y mutuales, no funcionan sin una participación activa de sus socios y es necesario “estudiar y descubrir metodologías que así lo faciliten”. También destacó la importancia de mejorar no sólo las administraciones, sino también los síndicos y las juntas fiscalizadoras, “para que controlen que ese proceso asociativo se está realizando de la mejor manera”.

“Hay modelos organizacionales que pueden funcionar sin participación, pero no ocurre eso mismo con las cooperativas porque allí es imprescindible la actividad de todos los socios”, subrayó Fontenla.

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Las cooperativas y la prevención contra la violencia de género

Desde hace un tiempo, el Comité de Equidad de Género de Cooperar, perteneciente a la Confederación de Cooperativas de la República Argentina, viene realizando un intenso trabajo de prevención contra la violencia de género, por medio de un Pacto Cooperativo por la no violencia, entre otras temáticas.

Marta Gaitán, vicepresidenta de ese comité y presidenta de la Secretaría de Género del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, señaló que el objetivo de los talleres que se realizan en toda la provincia de Córdoba en las cooperativas sobre la temática, van en sintonía con los principios y valores cooperativos del Plan 2030 de la ONU (ODS Nro 5) y sus objetivos de desarrollo sostenible.

“Nosotras decimos que queremos dotar a la economía social y solidaria de una perspectiva de género y a su vez que la perspectiva de género vea a las entidades cooperativas como el ámbito natural para ejercer esos derechos universales. Nuestra intención es incidir en nuestras comunidades por medio de las cooperativas de todo tipo que tienen una amplia llegada a los consumidores de servicios y productos, y una profunda inserción en la sociedad”, señaló Gaitán.

A través de una cartilla, en la que se explica dónde recurrir en caso de violencia de género por asesoramiento, asistencia y amparo judicial, la secretaría de género en Córdoba va más allá de la capacitación de cooperativistas porque brindan información útil para recurrir a los organismos del estado donde se encuentra ayuda a la sociedad toda.

“Detectamos que por medio de las organizaciones sociales y las cooperativas puede haber un trabajo mancomunado, conjunto y sinérgico. Se puede hacer prevención de la violencia, en nuestras entidades cooperativas como una forma de aportar soluciones al flagelo tan grande que estamos sufriendo que engrosan los índices de femicidios en el país”, explicó Gaitán.

Para la vicepresidenta del comité de género, el cooperativismo tiene una responsabilidad social muy importante en la deconstrucción y construcción de una nueva cultura. “Estamos convencidas que el empoderamiento de la mujer va de la mano con la formación cooperativa. Ese es el ámbito para comenzar a prevenir y atacar violencias simbólicas, cotidianas y diarias”, advirtió.

 

 

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