El túnel del tiempo con Bruno Bianchi, otrora promesa juvenil de Instituto

Entrevistas 01/08/2019 Por Marcos Villalobo
En La Agustina se hablaba mucho de su técnica. Fue considerado por Claudio Vivas y Darío Franco, pero no logró consolidarse. ¿Qué es de su vida?
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La "10" en la espalda. Un futbolista que se destacó siendo un juvenil de la "Gloria". - Foto: Facebook Bruno Bianchi.

"No pierdas el tiempo, no creo que haya mucho que contar", dice Bruno Bianchi cuando este cronista se comunica con él para dialogar y explicarle que quiere narrar su historia. Es que, aunque no lo considere, él tiene una gran historia forjada en el predio La Agustina de Instituto.

Llegó a las divisiones inferiores de Instituto en el 2008, tras haber estado medio año en Newell's. Tenía 16 años cuando se sumó a la "Gloria", tras superar una prueba donde lo vio Sergio Guayanes, que en ese momento era DT de la Sexta división albirroja en el torneo de AFA. Dieron el visto bueno y se sumó al club de Alta Córdoba.

Siete años estuvo Bruno Bianchi en Instituto: de 2008 al 2014.

dybala 9Aquel 2011 en la que una docena de juveniles debutaron en Instituto

"Me acuerdo que fuimos de pretemporada a Embalse, y yo no estaba acostumbrado a eso. Ahí fue donde empecé a integrarme con el grupo. Arranqué jugando de titular las primeras fechas hasta que me desgarre el aductor, me paso factura la intensidad con la que se entrenaba y se jugaba a ese nivel, ya que yo venia de un pueblo. Pero, después de un tiempo recupere el lugar...", comienza recordando Bianchi en diálogo con LA NUEVA MAÑANA.

Y se suelta. Y se emociona al rememorar aquellos días. "Estuve viviendo en la pensión del club por tres años. En la pensión que estaba en Alta Córdoba, a tres cuadras de la cancha. Convivíamos 20 pibes en dos piezas y un baño. Estaban chicos como José Benitez, Bruno Calvo, Maxi Grosso, Pablito Burzio, José Marino y otros tantos más que pasaron por ahí. Recuerdos hay muchisimos, buenos y malos, Anécdotas sobran", narra Bianchi.

Historias IACC00004Los caminos de la vida, con su origen en La Agustina

La pensión de Instituto. "Estar ahí fue de una enseñanza y aprendizaje enorme. Aprendes a convivir, maduras antes de tiempo, conoces historias de vida, distintas realidades, te haces amigos que te duran toda la vida", expresa. Y en su mente un torbellino de recuerdos.

La llegada a Primera. Y esa memoria lo hace llegar hasta la época en la que sus sueños estuvieron pronto a cumplirse. 

"En inferiores siempre fui de menor a mayor, ya estando en el primer año de Cuarta división, el técnico que me empezó a llevar a entrenar con Primera fue Claudio Vivas. Iba una o dos veces por semana a entrenar con Primera pero nunca me consolide definitivamente en el plantel", inicia su relato. Al tiempo que agrega: "Después de su paso asumió el interinato Beltran- Álvarez, donde pude debutar de titular la ultima fecha del campeonato frente a Independendiente Rivadavia de Mendoza".

Tan cerca. Al campeonato siguiente llegó Darío Franco. Y él fue quien lo promovió definitivamente al plantel de Primera y lo llevo de pretemporada. Y anduvo muy bien. Franco lo tenía muy en cuenta. Incluso previa al inicio de la temporada, la "Gloria" juega un amistoso ante Rosario Central y empata 1-1. Bruno Bianchi hizo el gol.

"Estaba en mi mejor momento", reflexiona el oriundo de Noetinger.

 Y era real. Franco lo consideraba a tal punto que durante esa semana previa al juego ante Huracán, se hablaba de que podía arrancar de titular. Se hablaba de él y de un tal Paulo Dybala, que tan sólo tenía 17 años.

¿Qué pasó? El recuerda: "En el comienzo del campeonato tenia la posibilidad de arrancar jugando, pero Darío decidió cambiar el esquema, y me tocó quedar como numero 18, fuera del banco de suplentes. Eso me golpeó un poco, porque venia con una gran ilusión de jugar.  A partir de ese momento, empecé a bajar el nivel. Grave error mio. Creo que no tomé dimensión de la oportunidad que tenía, y quizás, nunca confié del todo en mis condiciones. Haciendo autocrítica, me parece que mi personalidad me jugó una mala pasada..."

No obstante, el pibe Bianchi siguió en el plantel. Estuvo varias veces en el banco de suplentes, pero no ingresó. Sí, pudo jugar un partido de la Copa Argentina de titular. Fue en Catamarca, donde ese día debutó, entre otros, Gustavo Gotti.

Y comenzaron a llegar las lesiones, que fueron importantes para interrumpir, quizás, una carrera que prometía y mucho en Alta Córdoba.

"Me persiguieron un poco las lesiones. La que más padecíi fue esa maldita pubalgia. La tuve durante tres años y me costo muchísimo recuperarme. Muchas veces me plantié dejar de jugar. Pero la pasión siempre fue mas fuerte. Estuve a punto de operarme, pero la pude resolver con un tratamiento con infiltraciones ya casi en el ultimo tiempo en el club. Ya me habían bajado a la primera local. Hoy pasado el tiempo, me doy cuenta que deje pasar el tren...", relexiona desde su pueblo. 

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Enseñanzas. Aprendizajes. Recuerdos. A pesar de que al inicio creía que no tenía una historia por contar, Bianchi sí tiene múltiples condimentos para reflexionar y rememorar sobre un talentoso enganche de La Agustina, que por diversas razones no logró explotar. Eso sí, las anécdotas, las lecciones de vida están bien guardadas.

"Hoy lo recuerdo como una experiencia muy linda. Haber compartido plantel con jugadores profesionales, hacer dos pretemporadas profesionales, vivir como profesional. ¡Fue algo muy bueno! Además, que fue un plantel muy exitoso que estuvo a nada de lograr el ascenso. De esa época me acuerdo que me llevaban a entrenar Fileppi, Barsottini, López Macri. Se turnaban el auto. Barsottini fue el que me enseñó a no decir gracias cada vez que terminaba un mate. Mi primera concentración fue con Julio Chiarini, él me enseñó que no se puede leer a media luz y me acuerdo alguna que otra con Fileppi y el Sapito Encina..." Recuerdos y enseñanzas imborrables.

¿Qué pasó después?

"De Instituto me tocó irme a principios de 2015,  luego de haber finalizado mi contrato de tres años con el club. A Instituto siempre le voy a estar agradecido. Fue bastante duro. No quería saber nada con el ambiente futbolístico. Había pasado por muchas cosas. Tuve posibilidades de ir a clubes que jugaban en menores categorías como Argentino A o B, en su momento. Hasta tuve alguna posibilidad de ir a jugar al exterior en terceras o cuartas divisiones. Pero sentía un desgaste muy grande en mi cabeza y quería tranquilidad", cuenta Bianchi.

Entonces retornó a su Noetinger natal.bruno bianchi 3
Cambiar de rumbo. Dar un volantazo. Pero seguir firme. Y la pelota, ahí, siempre acompañando. Aunque con otras preferencias, otras prioridades. La vida y sus caminos.

"Comencé a estudiar administración en la facultad y seguí jugando a la pelota en la liga bellvillense donde pertenece mi pueblo. En la actualidad estoy jugando en San Carlos de Noetinger, club donde pase mi infancia, donde pude volver a encontrar momentos de felicidad", relata Bianchi mientras se toma un tiempo, ya que por estas horas está preparando su trabajo de tesis.

Fanático de River y de la serie Friends, el otrora 10 de Instituto, hoy en su pueblo, cierra su historia: "Soy el capitán del equipo y estoy muy cómodo con gente que me trata muy bien. Viajo los fin de semana a jugar y en la semana estoy en Córdoba para poder estudiar".

"Los caminos de la vida..." Porque siempre, Bruno, hay una historia por contar. Y en La Agustina, abundan.

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