“Pienso a la vida como un partido de fútbol”

El túnel que une la pelota y la literatura forman parte del tópico de la charla junto junto al periodista Mariano Manzanel, que recientemente publicó su libro: Jugarás en Primera.

Mariano Manzanel formaba parte del plantel de Lanús en 1995 y una tarde, frente a Belgrano estuvo a punto de debutar en Primera División. Pero se quedó en la línea de cal. Un gol de Luis Fabián Artime le hizo cambiar de opinión al técnico. No entró y la oportunidad se esfumó. Una lesión, luego, lo alejó del fútbol profesional. No obstante, siempre quedó ligado a esta pasión. En la actualidad en un reconocido y prestigioso periodista y está pronto a publicar su primer libro.

En la continuidad de PENSAR EL FÚTBOL DESDE LA LITERATURA, dialogamos con el periodista, que dejó conceptos interesantes sobre fútbol... sobre la vida... y autores inolvidables.

- ¿Qué significa el fútbol en tu vida?
- Sin el fútbol no podría vivir. No por el fútbol mismo, por el deporte en sí. Vivimos como jugamos al fútbol y viceversa. En el fútbol te caes, te levantas, perdés, ganas, te echan de un laburo, ascendés, descendés, todo lo que te pasa en la vida, no al nivel de, como dice Juan Villoro, que “Dios es redondo”, pero pienso a la vida como un partido de fútbol.
- Si pudieras volver el tiempo atrás y te dan a elegir un momento futbolero, ¿qué situación elegirías?
- Para ponerle literatura al fútbol, como me gusta pensarlo, no hay momento que lo pinte mejor que el caño de Juan Román Riquelme a Mario yepes. Fue belleza, arte, un cuento. Ese caño puede suceder en cualquier campito de 9 de Julio, Pehuajó, Perdernera, en cualquier lado todos aplaudiríamos sin camiseta, ni bandera política.
- Ese día me acuerdo que estaba en el comedor de la casa de mi mamá, me paré y aplaudí. ¿Te acordás dónde estabas?
- Sí, estaba en mi casa. Desde que dejé de jugar al fútbol por muchos años dejé de ir a la cancha. Analizaba el partido mejor desde mi casa, en la cancha entre el griterío, la gente que se mueve me perdía cosas. Lo vi desde mi casa y cuando vi el caño fue tremendo, el momento del partido, el rival (más allá de River). Tal es que Diego Tomassi escribió el libro “El caño más bello del mundo” en referencia a ese obra. Es lo primero que se me viene a la cabeza, es una pintura. Si pienso un poco más, algo de Messi o Zidane, que al igual que Riquelme me representan futbolísticamente.
- ¿Se puede decir que el “Luifa” Artime y Belgrano son responsables de que no debutaste en Primera División?
- Yo lo que digo es que Artime o Belgrano me hicieron jugar en Primera División, porque gracias a ellos soy lo que soy hoy. Gracias a ellos en breve publicaré un libro, gracias a ellos escribo, gracias a ellos mi planeta no es redondo y me permitió jugar en Primera desde otro lugar. Tal vez hubiese sido solamente un jugador de fútbol, pero gracias a ellos puede hablar de fútbol, pensar la literatura y un montón de cosas si no me hubiese pasado aquellos. Y también a Patricio Hernández, que era el técnico de Lanús en ese momento. Hace poco me invitaron a Radio 10 e hicieron un duplex con C5N y después de 20 años le pregunté “¿Por qué no me pusiste?”. Más que emotivo, fue real, y él se reía.


- ¿Eras de leer en tu época de jugador o surgió después este amor por los libros?
- No, me llegada a la literatura fue a unos 4 o 5 años que abandono la practica. En una mudanza, entre todas las cosas que llevo encuentro “El Túnel”, de Ernesto Sábato. Justamente el ‘túnel’ donde salen los jugadores, el ‘túnel’ por el que me escapé para no caer en una situación grande. “El Túnel”, un clásico de la literatura. Aún lo conservo, es una edición muy vieja que era de mi mamá. Y ese fue el ‘túnel’ o el pasaje a la literatura. Antes era Sólo Fútbol y El Gráfico.

- ¿Por qué crees que ya no es tan tabú el fútbol en la literatura?
- Creo que gracias a Benedetti, Camus, Villoro, o más atrás Canal Feijoo, gente que ya venía hablando de deportes. El desprecio que tuvo Borges con el fútbol creo ayudó. Borges es un señor, lo leo, y ahora lo disfruto, aunque no estoy de acuerdo con su mirada. Borges dijo que el fútbol es popular porque la estupidez es popular, y allí hay algo de cierto porque vas a la cancha y ves al CEO de una multinacional insultar a un jugador de la misma manera que un pibe de 12 años que está terminando el primario. Hay padres literarios, Galeano, Osvaldo Soriano, el mejor de todos. Él rompe con todo y definitivamente el fútbol se instala. Vivimos en la sombra de aquellos, por suerte tenemos a Eduardo Sacheri actualmente en cuanto a lo masivo. Después está Ariel Scher que nos representa. Somos muchos los que escribimos con fútbol, que lo usamos como excusa. Tomamos el fútbol para contar una historia.

- A propósito, ¿cuál sería la novela con fútbol que más te gustó?
- Tengo más que una novela un cuento, y es “El penal más largo del mundo”, de Soriano. Me identifica por un montón de cosas. En ese cuento está el fútbol que nos atraviesa. Lo viví desde los dos lados, jugar a cancha llena, en la Bombonera con la Reserva, y jugar en la liga pehuajense con 200 personas en la cancha. El “Gordo” pinta eso, la historia de un partido de liga, la del arquero, un tipo grande, los problemas del arquero, un penal que se patea a la semana. Ese cuento es tremendo. Acabo de escribir un cuento sobre un arquero. Lo que representa el fútbol es muy grande para los seres humanos de este país, y Soriano más que un escritor es un pintor.


- Si tuvieras que trazar un paralelismo, ¿cómo quién escribiría Maradona?
- Y, el “Negro” Fontanarrosa. No tenía una pluma tan clara como la de Soriano o Galeano, pero hablaba como los mortales. Maradona hablaría como el “Negro”. Algunos lo han criticado porque insulta mucho en sus textos, y Maradona escribiría así. Y si me apuras un poquito, un Maradona un poco más correcto sería un Roberto Arlt. Allí hay una mezcla un poco más de literatura y lunfardo.

- ¿Algún autor que te guste que no escribió nada de fútbol y te hubiese gustado que hiciera alguna referencia al fútbol en sus textos?
- Felisberto Hernández es un escritor uruguayo, y también pianista, habla de una pelota de trapo, creo que es su pequeño aporte, pero me hubiese gustado que él hubiese hecho algo más grande sobre fútbol. Después hay dos norteamericanos que a mi me apasionan, Stephen Dixon y William Goyen, que en palabras de Faulkner dice que él no hubiese sido lo que fue si no fuera porque leyó a estos dos monstruos. Son poco conocidos en nuestro país y se han editado hace poco en editoriales pequeñas. Van al corazón, y tan injustamente olvidados.


- Por último. Me gustó una frase tuya que está en el texto que publicaste en Clarín, en Mundo íntimos. “A veces el jugador número doce es el árbitro … pero el trece, en la cancha y en la vida, es la envidia”. Coincido, lo veo mucho en las plateas.
- Sí, por eso me cuesta tanto cuando hablo identificar si estoy hablando de fútbol o de la vida. En el fútbol la envidia está a la orden del día con una agresividad muy grande. Hablando con Ezequiel Carboni, con Facundo Sava, me decían que la envidia arranca con los padres, que entienden que sus hijos tienen que ser Messi sin pensar que el día de mañana esos chicos pueden ser bomberos, escritores, dentistas... la envidia existe y está peligrosamente presente en el fútbol.

(*) Entrevista rescatada de la desaparecida web de La Mañana de Córdoba. Fue publicada originalmente el 14 de enero de 2016.

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