Joaquín Lencinas, un trotamundos "glorioso" con fe

Entrevistas 22/02/2017
Surgido de las inferiores de Instituto sueña con volver al club de Alta Córdoba. Pero más allá de lo futbolístico, donde triunfó en el fútbol de Perú y Ecuador, hoy en Venezuela, tiene una historia de vida ligada a la fe.

"Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.

Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición..."

********** **********

Las noticias que llegan desde Venezuela no son alentadoras. Hay cientos de versiones. Pero Joaquín Lencinas es un hombre de fe, y no es de temer. Recibe la propuesta, lo habla con su familia, oran en familia y deciden. Van a Venezuela. Un nuevo destino. Una nueva posibilidad. Ya estuvo tiempo atrás en aquel fútbol, en Carabobo FC, y le fue muy bien. Arman otra vez las valijas y sus sueños de futbolista emigran hacia aquel país donde las noticias asustan. 

El "Gallo" llega a Monagas y ya se hizo querer. Incluso, aún siendo defensor ya convirtió un gol. Llegó a Monagas con una misión, con un objetivo. Y él es un hombre de Fe. ¿Las noticias desalentadoras? Las conoce, pero no lo asustan.

"En Venezuela estamos muy bien. Ya habíamos estado seis meses en el 2015 y sabíamos cómo es el país. Es verdad muchas de las cosas que se dicen del país, que está en crisis... pero el futbolista puede vivir. Estamos con la familia y contentos porque nos tratan muy acá acá", le cuenta a LA NUEVA MAÑANA Lencinas, mientras regresa de un viaje desde Caracas rumbo a Monagas. Vuelve en el colectivo junto a sus compañeros, feliz porque el fin de semana pasado convirtió un gol. "El fin de semana pasado pude mojar. Esperemos que sea el primero de muchos", afirma sonriente.

Lencinas surgió de La Agustina y debutó en el primer equipo de Instituto en el 2006, donde estuvo hasta el 2011 y allí empezó su periplo: Alumni de Villa María, Unión Comercio de Perú, Carabobo FC, Mitre de Santiago del Estero, Mushuc Ruma de Ecuador y ahora Monagas. Es una constante armar valijas y jugar en distintos niveles. "He tenido buenas experiencias. Gracias a Dios en todos los países tuve continuidad, y eso hace que sea más lindo todo. Mi familia me acompaña en esto y disfrutamos. Dios es bueno y nos deja vivir cosas hermosas. Aunque la verdad también estamos esperando dar un salto en lo futbolístico y tratar de quedarnos un buen tiempo en ese lugar para no estar moviéndonos tanto. Creo que ya es el momento".

"Lo que más extraño de Argentina son las costumbres, la familia, el mate con la vieja, con el padre... mis hijos están creciendo y lo están sintiendo a esto de los viajes", sostiene el marcador central, al tiempo que analiza: "El fútbol es diferente en cada torneo que me toca jugar. El último año estuve en Ecuador, un fútbol fuerte, dinámico. Y ahora en Venezuela , que se está jugando bien, y es un fútbol lindo". El fútbol, las valijas, los recuerdos y extrañar... los botines, los viajes, los cambios, las ganas de instalarse. "Cuando me fui de Argentina era el momento de irme, me hizo madurar como jugador, como persona. No soy el mismo, ni el jugador ni el ser humano que se fue de Instituto y de Alumni. Hoy ya maduro estoy preparado para volver al país o instalarme en algún fútbol importante. Me gustaría instalarme también por el colegio de mis hijos y no moverme más. El estar trasladándose no es fácil. Vivís cosas lindas, pero hay que sacrificar otras", se sincera.

"Clama a mí y yo te responderé" (Jeremías 33:3)

********** **********

"Tengo  varios versículos de la Biblia que me acompañan", sostiene. Y lo dice firme. Es un hombre de fe, y no sólo con palabras, sino con su testimonio. El Gallo no lo oculta a pesar de estar en un ambiente donde se suelen reír de aquellos que expresan públicamente sus creencias. Él no. Y lo dice, lo expresa, lo practica... 

El defensor que va firme a todas las jugadas y disputa ante rudos delanteros, confiesa: "Cuando me fui del país tenía una búsqueda de Dios, pero en realidad no conocía a Dios. No conocía a Cristo. No se me había revelado. Entonces me fue tratando para conocerlo". En ese proceso comenzó a tener mayor relación con Damián Felicia, otro ex jugador de Instituto, que lleva adelante la obra "Deportistas en Cristo", donde tiene una visión: hacer casas iglesias. "Llevamos el Reino a cada lugar que vamos, destruyendo todo lo que es la religión. Metiéndonos en el fútbol. A todos los lugares que vamos, Dios nos pone la gente que él quiere para poder expandir el ministerio. Ha hecho trabajos asombrosos en los lugares en lo que hemos ido. En Perú, el último año en Ecuador fue espectacular", narra, al tiempo que agrega: "Desde Córdoba, Deportistas en Cristo se ha expandido a diferentes provincias, también a  Paraguay, Bolivia. Es muy lindo lo que se está haciendo, pero no sólo en el futbolista, sino en las familias".

- ¿Cómo es introducirse en un plantel de fútbol levantando la bandera de Cristo?

- Introducirse en un plantel siendo cristiano al principio no es fácil. Todos tienen una idea de que ser cristiano es muy religioso y se rechaza mucho, con un título de "evangelista" o de "evangelismo" o como lo quieran llamar. Y hay un rechazo. Pero cuando vos rompés con esa religión y mostrás un Cristo vivo, mostrás que vivir con Cristo no es religión, sino un estilo de vida diferente, es tener a Dios en tu vida. Le mostramos eso. Todos ven al jugador de fútbol, al deportista que está en la cancha, pero no es sólo eso su vida. El deportistas como todo ser humano que no tiene a Cristo está vacío por dentro y todos necesitamos de Dios. Cuando ven que le presentamos a Cristo y no una religión es todo más fácil, porque no es lo que están acostumbrado a ver y es muy bueno lo que Dios hace.

- ¿Qué anécdota o testimonio podes dar para ejemplificar esto que contás?

- Te cuento mi testimonio, de porqué me acerqué a Cristo. Mirá, mi vieja tenía esquizofrenia. Esa enfermedad es incurable, según los médicos. Los psiquiatras le dijeron que era incurable. Tuvimos 15 años con ese problema, y cuando buscamos a Cristo ella fue libre y sana totalmente. De una familia destruida, Dios la recompuso. Si vos me preguntás de futbolistas compañeros, lo que Dios ha hecho en matrimonios es increíble. La vida del futbolista tiene a veces descontrol con la noche... pero Dios recompuso matrimonios y hasta hubo muchos casamientos. En mi caso me dejó formar mi familia después de haber tomado tantas decisiones malas en mi vida. Te puedo contar también de lesiones que se han curado por el poder de la oración. Dios dice que si imponemos nuestras manos sanaremos, y ha habido desgarros donde después de una oración han jugado. Me pasó: tenía el brazo fracturado cuando estaba en Carabobo, Venezuela, no se me formaba el callo, y necesitaba jugar porque jugábamos un partido importante, ya que el que ganaba clasificaba a la Sudamericana. Resulta que un central se lesiona, el que había entrado en mi lugar, extranjero, también se desgarra o lo echan, no recuerdo. Oramos ese día con mi hijo, era un domingo, y el lunes fuimos y me saqué el yeso; y el miércoles jugué. Fue impresionante. Pero más allá de eso, lo que Dios ha hecho con los matrimonios es increíble. El mundo del fútbol te vuelve loco. Vos entrás y es terrible lo que hacen y ves muchas familias destruidas, pero Dios las ha unido a aquellas que se han acercado.

Lencinas 2

Joaquin Lencinas 1

"INSTITUTO ES UNA DEUDA PENDIENTE"

El Monagas Sport Club es un club que tiene sede en la ciudad de Maturín, capital del estado de Monagas, Venezuela.  Desde aquel lugar, Lencinas es un embajador de Instituto. Después de hacer todas las inferiores en la "La Gloria" debutó en un plantel en el que estaban, entre otros, el "Loco" Carranza, "Lavandina" Bergessio, "Kily" Peralta, "Fido" Castro, "Vizcacha" González, Pablo Frontini, "Gato" Caprari, Hugo Barrientos... Formó parte de varios planteles albirrojos, pero no logró afianzarse en el primer equipo. Él lo siente así. Pero lleva los colores del club de Alta Córdoba a cada lugar que va; y lo sigue... 

"Siempre sigo a Instituto, de cerca, porque creo ... no sé si decirlo así, pero... es una deuda pendiente. Porque fue un club donde en inferiores siempre me fue bien, siempre esperé explotar en Instituto. Después irme, es algo que lo tuve que hacer por diferentes circunstancias. No pude explotar en Instituto y darle lo que después si pude hacer eso en otros lados. Me gustaría en algún momento poder darle al club lo que tengo, aportar un granito de arena, y cumplir con mi sueño de poder triunfar en ese lugar donde viví tantos años", afirma desde la lejana Venezuela.

El "Gallo", marcador central que en el Albirrojo de Alta Córdoba llegó incluso a jugar de lateral debido a su velocidad, es un embajador más de la cantera de La Agustina. Y, a propósito de las elogiadas inferiores de "La Gloria", el jugador clase '88, cuenta: "En todos lados se habla que Instituto saca jugadores para todos lados. Es un semillero muy grande. Siempre estoy conectado al club, por un medio u otro, al día de hoy me quedan compañeros. Instituto es un club hermoso y, creo que, la mayoría de los jugadores que han hecho inferiores en el club y se han ido siempre quieren volver".

"Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.

Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición..."

Esta frase que está en el libro de Deuteronomio es uno de los versículos bíblicos de cabecera de este cordobés, que no sólo lleva los colores de Instituto por el mundo, sino que, además, comparte la palabra de Dios en cada plantel que le toca conformar. 

Joaquín Lencinas, un trotamundo "glorioso"... un hombre de fe.

LENCINA

Te puede interesar