El secreto para vivir más y mejor

Sociedad 17/02/2017
Investigaciones demuestran que mantener una vida social activa, tener proyectos, leer y aprender cosas nuevas, pensar en positivo, comer bien y ser activos son algunas de las claves para el buen vivir después de los 50.
abuelos felices

Estudios de diferentes latitudes e incluso de Córdoba revelaron los secretos de quienes tienen una larga y buena vida, porque no se trata sólo de intentar llegar a los cien sino de estar saludables, sentirse plenos y vitales.

Se descubrió que los longevos felices comparten algunas características claves más allá de la genética. Estas personas se distinguen porque tienen vida social; piensan en positivo; siguen aprendiendo cosas nuevas, se trazan metas; se mantienen activos; tienen una dieta mediterránea y controlan su peso; no fuman y duermen bien; leen mucho y son inmunes al estrés.

Compartir un aula, es encontrarse con otros; es trascender la individualidad y llegar a la superadora instancia del nosotros. Este hecho se vuelve aún más significativo en una etapa del ciclo evolutivo marcado por pérdidas de seres queridos y pares. De allí, el impacto tan positivo que la vida social tiene en nuestra salud.

Investigaciones de universidades de Estados Unidos y Canadá vinculan un mayor número de relaciones personales con un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. Según parece, socializar nos ayuda a mantener controlado el estrés y así nuestras defensas se ven menos alteradas.

Un estudio que el Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM) viene realizando entre los inscriptos a sus cursos y talleres, corrobora que seguir aprendiendo junto a otros es fundamental para el bienestar físico y psicológico después que pasamos los ’50. Las casi siete mil personas que ya respondieron la encuesta a lo largo de cuatro años manifestaron que ser parte de un espacio educativo les ayudó a renovar los vínculos y el estado de ánimo, a recuperar las ilusiones y hasta a mejorar la salud.

Charlar con los amigos o familiares, visitarse o pasear juntos es placentero y ahora sabemos que también terapéutico, porque pasar buenos momentos y estar relajados nos ayuda también a bajar los niveles de estrés. Ser inmunes al estrés es, según la psicóloga Susanna Díez del Instituto Barcelona de Psicología, contrarrestarlo estableciendo pequeñas rutinas diarias que nos exijan poco esfuerzo, nos aporten mucho bienestar y nos ayuden a desconectar.

Pensar en positivo es otro de los aspectos que caracteriza a los “mayores larga duración”. Las actitudes optimistas reducen el riesgo de muerte temprana ya que permite afrontar mejor las adversidades y encontrar el lado luminoso de la vida. Ver el vaso medio lleno nos predispone a tener metas y viceversa; ambas se  complementan. Tener un motivo para levantarse cada día, para sobreponerse a las dificultades y caídas es casi tan necesario como el aire que respiramos. Planear un viaje, saldar una deuda vocacional, hacer un curso, un trabajo, tener un proyecto pequeño o grande, nos revitaliza. Las metas nos hacen caminar, nos sostienen y nos dan fuerzas para seguir.

“Desde lo físico, es clave comer muchos vegetales, legumbres, pan, cereales, frutos secos, aceite de oliva, vinagres y algo de vino, lo que se dice una dieta mediterránea; priorizando los alimentos poco calóricos, pero altos en nutrientes (especialmente antioxidantes). Además, mantenerse activos con actividades físicas adaptadas a la edad, no fumar y dormir como lirones, lo cual es bueno para los procesos biológicos de reparación de nuestras neuronas”, explica la doctora Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología. Es decir, “es fundamental generar el menos estrés oxidativo posible porque desemboca, al final, en muerte neural”.

Por último, cuando la mente entra en actividad es posible revertir y atenuar el declive de las neuronas: las lecturas, los juegos de mesa, los talleres de memoria y hasta las conversaciones son grandes aliados de la salud, al igual que todos los demás ingredientes de este gran viaje llamado “buena vida social club”.

La propuesta del Cepram. El Centro de Promoción del Adulto Mayor ya abrió las inscripciones para los talleres y cursos dirigidos a los mayores de 50 años.

Hay más de 150 propuestas para mejorar la memoria, el bienestar psicológico, bailar diversos ritmos, crear artísticamente.  También para aprender computación e idiomas, música, fotografía, cine, arte, letras; y conocer algo más sobre filosofía, historia y  astronomía entre otras disciplinas.

Por informes e inscripciones dirigirse a David Luque 430, barrio General Paz; llamar a los teléfonos 4533471 y 4512170 o ingresar en www.cepram.org.ar.

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