Panichelli, de técnico a escritor

Entrevistas 17/01/2017
Germán Panichelli se destacó por su labor en las inferiores de Instituto, donde incluso dirigió a Wanchope Abila y Silvio Romero. Recientemente publicó su segundo libro.
Ampliar
Como futbolista Panichelli militó en Instituto, Villa Dálmine, Blooming, The Strongest y River.

De chico le gustó la lectura. Y aunque siempre se trató de alejar el mundo del fútbol con la literatura, Germán Panichelli fue por la vereda de intentar unirlos. En todo sentido. Se hizo tan adicto de las palabras como de los goles, y así anduvo caminando por las canchas cordobesas, que conoce como pocos.

Hasta hace cinco años a Panichelli se lo veía caminar con una pelota bajo al brazo por el predio La Agustina. En Instituto pasó por diversas funciones, desde técnico a coordinador de las inferiores. Y en ese paso, por ejemplo, dirigió a Ramón "Wanchope" Abila y Silvio "Chino" Romero.  Pero ya no está en la diaria, aunque todavía recorre las canchitas cordobesas. Ahora se dedica a su negocio personal y a la escritura. Tal es así que recientemente publicó su segundo libro titulado "30 días en el infierno", de editorial Los Cuatro Vientos.

"Siempre me gustó mucho leer, soy adicto a la lectura, y de esa pasión se me dio por escribir algo de lo que sé, o de lo que tengo conocimiento. Hice dos novelas, con un personaje principal, ambientadas en el fútbol. No son biografías, ni nada que se le parezca, son ficciones ambientadas en el fútbol de Córdoba", le contó Panichelli a LA NUEVA MAÑANA sobre esta aventura de la escritura en la que está inmerso y que cosecha elogios por sus historias tan familiares a los lectores.

- Su primera novela es "El caso Marino", ¿de qué se trata?

- Trata sobre los inconvenientes que tiene un chico que esta por debutar. El personaje principal es del coordinador de fútbol. El chico está con la problemática del pase, los representantes,  empresarios, y la gente. Está tomado como guía, aunque aclaro que no es una biografía, el caso de "Wanchope" Abila. Él me autorízó, pero yo no quise usar el nombre de él para no usarlo comercialmente. 

Wanchope Abila  y Panichelli

- ¿Usted todavía tiene relación con "Wanchope?

- A Ramón lo conozco de cuando llegó de Unión Florida a Instituto. Me tocó dirigirlo y lo fui llevando hasta que debutó en Primera. El "Negro" es muy carismático y sigue siendo humilde a pesar de todo lo que le está pasando. De chico mostró condiciones para equipo grande, un sacrificado... bueno, en el libro relato mucho de su historia, por ejemplo de cuando fue a probarse a Boca.

- Su segundo, y reciente, libro es "30 días en el infierno", toca una temática muy de Córdoba, de cuando van a buscar a un DT de las inferiores para que se haga cargo de un momento complicado del equipo...

- Sí, es el mismo personaje del primer libro, el coordinador de inferiores, pero que está por dirigir al equipo de Primera, que se está yendo al descenso. Son los últimos días del campeonato, y todas las presiones que se sufre con la gente, la dirigencia... El libro está teniendo un rebote lindo con la gente que me escribe y cuenta que lo leyó.

A Panichelli le gusta mirar fútbol como leer. Pasa de leer un libro de Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, a mirar partidos de las inferiores de la Liga cordobesa en la cancha de Instituto o de Racing de Nueva Italia. Sus dos pasiones se unen y le huye a las etiquetas. Lee y ve fútbol... y también escribe. 

Cuando fue entrenador de divisiones inferiores trató de contagiar esa pasión.

"En inferiores traté de inculcarle a los chicos sobre la lectura, porque les sirve para todo. No sólo les sirve para el fútbol, sino para la vida. Pero el fútbol es reacio para la lectura", contó.

Cuando este cronista le pide que le recomiende un libro, no duda y rápidamente expresa: Puro fútbol, el libro de cuentos de Roberto Fontarrosa. Y a la vez, teniendo en cuenta su experiencia como coordinador de inferiores de Instituto, se le solicita que nombre un futbolista con mucho potencial y que por diversas razones no llegó al fútbol grande, cita a dos:  "Luna, de Argentino Peñarol, era muy destacado. Y Facu Agustinoy, de los mejores, llegó, pero mereció una carrera mejor".

Hoy se dedica a su negocio personal (heladería), rememora aquellos días donde fue futbolista y vistió las camisetas de "La Gloria", Villa Dálmine, Blooming y The Strongest de Bolivia, y River... En Córdoba aún se lo recuerda por su gran trabajo en La Agustina... y todo ese bagaje está en su libros, dos novelas que invitan a una nueva aventura de lectura y goles.

Te puede interesar