Sacrificios por una meta que el país se encarga de complicar

Opinión 23/05/2018 Por
La historia de Jeremías Godoy y sus compañeros de Taekwondo que hacen hasta lo imposible para poder participar de la Copa del Mundo ITF en Australia.
Jeremias Godoy

Las sierras cordobesas están pobladas de gente y el tráfico es tremendo. Ilusionados a pesar del clima, van en búsqueda de la mejor posición para observar a los autos del Rally, en un clásico de la provincia. Córdoba vibra con el Rally Mundial. En medio de ese gentío, hay un grupo de pibes que se trasladan más hacia el interior de las sierras, lejos del ruido de motores. Le gusta el Rally, sí; pero ellos van a otra cosa, tienen otra misión: entrenar.

Y entrenarán todo el fin de semana largo. Y al volver al pueblo, y seguirán entrenando con sus vestimentas que llaman la atención. Y al otro fin de semana se juntarán para hacer empanadas, y el otro harán pastelitos, y el otro, tortas... Hay una meta. Y la meta parece difícil. Complicada, pero ellos entrenarán y continuarán buscando generar recursos. Exigirán su cuerpo hasta donde pueden y un poco más. No salen en la tele, ni en la radio, ni en los diarios. Lo hacen en silencio, con una pasión, que al escucharlos, es música de la mejor. Aman el Taekwondo.

Y entre ellos está Jeremías Godoy.

De niño al “Jere” lo llevaron a jugar al fútbol. Habitual en Argentina: “a los nenes hay que llevarlos a una cancha a que practiquen el deporte más popular”. Pero a Jeremías no le llamó la atención. Su papá Sergio no lo presionó, ni mucho menos, y al tiempo lo llevó a jugar al básquet. Le gustó. Pero tampoco continuó. Su hermano Néstor lo impulsó a practicar softbol, y era bueno. Le gustaban desde pequeño los deportes, pero su forma de ser no lo hacía durar, algo no le cerraba.

"Comencé a practicar Taekwondo a los nueve años. Tuve que dejar a los diez y retomé a los doce, hasta ahora. Empecé a rendir para cinturón rojo punta negra a mitad de año", recuerda Godoy, que agrega: "Me gustó el Taekwondo porque encontré un lugar donde ser yo mismo; y a gente humilde, con compañerismo y nuevos amigos".

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Jeremías junto a sus compañeros tienen un objetivo: ir a la Copa del Mundo de Taekwondo ITF en Sidney, Australia. Han hecho de todo por ir, lo deportivo y económico.

Pero el dólar sube y no para de subir. Y en Argentina no hay apoyo necesario para los deportistas amateurs. Entones, todo se complica.
Sí, se suele ver a los funcionarios entregando becas. Fotos, sólo fotos, porque estos pibes como Jeremías pasan las mil y una para lograr una reunión; y ni imaginarse para lograr que le den una “migaja” económica.

Hablando con distintos deportistas, de todos los rubros, te aclaran, siempre en off para no perjudicarse, porque si no les quitan los “apoyos” que “en Argentina el dinero va sólo para el fútbol”. Lo dicen los consagrados y también los pibes que la reman anónimamente en distintos eventos deportivos. “Nos gusta el fútbol, pero le terminamos teniendo un poco de bronca, porque los dirigentes políticos y las empresas sólo apoyan al fútbol”, expresan con melancolía.

Jeremías Godoy prefiere no hablar de eso. Él entiende que tiene que seguir entrenando, esforzándose. Inculcar los valores del taekwondo. Lo hace en su escuelita en Río Tercero, y también cuando entrena junto a sus compañeros en Embalse... Entrena con pasión.

"El Taekwondo para mí es una familia, con la que puedo contar siempre. Es una disciplina que te abre puerta para lograr sueños impensables. Es un estilo de vida para mí", expresa en diálogo con LA NUEVA MAÑANA.

Pero en los últimos días, Jeremías Godoy dijo con mucha pena: “Lamentablemente creo que ya no puedo ir a Australia a competir. El dólar sube y no consigo apoyo”. La mirada se perdió en el horizonte y frenó la lágrima. Nunca lo hubiese querido expresar, porque tenía esperanzas en participar de esa competencia. Es así.

La fecha para el campeonato en Australia se acerca, al tiempo que se alejan las expectativas de subir al avión para participar. “Es un aprendizaje. Seguiré entrenando”, expresó.

La charla con “Jere” fue el viernes 11 de mayo. Al otro día, se levantó bien temprano, se fue con sus compañeros Leopoldo Urquiza, Claudia López y Gustavo Romero para hacer los alfajores de maicena, que luego salieron a vender. Por la tarde, en el Polideportivo de Embalse estuvo entrenando. Cumplió, siguió entrenando. ¡Ojalá todos cumplieran con sus promesas!

"Yo tengo Fe en Dios", cierra.

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