Fracaso económico y vuelta a las recetas de ajuste del FMI

País 14/05/2018 Por
Desde que asumió en diciembre de 2015, el Gobierno de Mauricio Macri ha ido tomando una serie de decisiones desacertadas en el plano económico que terminaron por desencadenar la fuerte crisis que hoy atraviesa el país.
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Por: Facundo Piai - Especial para La Nueva Mañana

Cuando la corrida cambiaria hizo que el dólar llegara a un nuevo récord histórico en su cotización ($24) y que el peso se deprecie más de un veinte por ciento en un puñado de meses, la mayoría de los analistas políticos y económicos coincidían en que Cambiemos atravesaba su peor momento. Al parecer, el mal momento de Cambiemos no solo se prolonga, sino que se intensifica. El anuncio del Presidente de pedirle un préstamo al FMI encendió las alarmas, puesto que ninguna economía sana recurre al fondo. Contrariamente, solicitar un salvataje es un fuerte indicio de que la economía anda mal y que el Gobierno no cuenta con los recursos propios para encaminarla. A todo esto, ¿cómo es posible que hace poco más de un mes el mismo Presidente anunciara optimista los efectos de sus políticas y la disminución de pobres en el país, a la par que los miembros del gabinete económico aseguraban que la inversión aumentaba, el número de desocupados bajaba y que, en consecuencia, tendríamos un 2018 auspicioso?.

Esta realidad se da de bruces con el relato oficial. Tal es así que hasta la misma prensa incondicional a Macri alerta sobre la fragilidad económica del Gobierno nacional. En este sentido, Alfredo Leuco catalogó como “nefasta” la estrategia de pedirle un crédito al FMI, “la peor de las decisiones”, y se refirió al gabinete económico en duros términos al llamarlo “grupo de burócratas que no acertaron nunca con las soluciones económicas para la Argentina”. El periodista político del grupo Clarín repudió el acuerdo al asegurar que “nunca fue un bálsamo para nuestros problemas, todo lo contrario. Siempre, sus recetas ortodoxas e insensibles fueron un remedio peor que la enfermedad”. En el prime time de la señal TN (Todo Noticias) el analista criticó que hayan tomado la medida “entre gallos y media noche”, lo cual denota “desesperación” y “amateurismo”.

Corrida cambiaria, devaluación, inflación imparable, alta tasa bancaria, pérdida de reservas y falta de dólares: un escenario preocupante y el regreso del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la misma fórmula que ya causó mucho pesar a los argentinos durante la crisis de 2001.

Quien tampoco escatimó críticas a la “fragilidad permanente” del Gobierno fue Carlos Pagni desde las páginas de La Nación. El columnista del diario mitrista sostiene que parte de esta “crisis autogenerada” se debe a que “el Central utilizó la herramienta cambiaria para controlar la inflación. Así retrasó más el tipo de cambio”. Lo cual “es suicida en una economía con déficit de cuenta corriente”, en un contexto en que el dólar se fortalece y, en consecuencia, hay fuga de capitales hacia la divisa norteamericana. En el mismo sentido, los columnistas especializados de la prensa internacional analizan la realidad Argentina con una mirada de preocupación, como ocurre en El País (de España), el diario londinense The Economist y los norteamericanos The New York Time y Washington Post, entre otros.

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La toma de deuda, al servicio de las grandes burbujas especulativas

Vale recordar que cuando se les pagó a los holdouts cerca de US$ 13 mil millones para salir del default y, de este modo, se volvió a los mercados internacionales de capitales (luego de que el Congreso derogara las leyes de Pago Soberano y Cerrojo), los funcionarios que apoyaron la medida (oficialistas y opositores) aseguraban que el nuevo ciclo de endeudamiento generaría riquezas. Uno de los que coordinó la estrategia fue Prat Gay, ministro de Economía en ese entonces, quien aseguró que volver al mercado internacional de crédito permitirá “relanzar la economía, con infraestructura para volver a crecer, para que vuelva el trabajo digno”. Hoy, a poco más de dos años del pago a los fondos buitres, está a la vista que esos recursos no fueron empleados para dinamizar la economía. Por el contrario, permitieron financiar grandes burbujas especulativas que, como siempre ha ocurrido, desfinanciaron la economía real, generando fuga de divisas y restricción externa, dejándonos así frente a las puertas de una nueva crisis de deuda.

La evidencia empírica muestra que Cambiemos recibió una economía con algunos problemas pero fuertemente desendeudada. Y en solo dos años, agudizaron los problemas preexistentes (sobre todo el déficit de balanza comercial y las dificultades para expandir la economía y crear empleo genuino) y generaron nuevas fragilidades, siendo el sobreendeudamiento el mayor problema, que se da en un marco económico recesivo con una economía ahogada por la especulación financiera y el alto costo del crédito productivo. Hay cierto consenso entre los analistas económicos en que fueron las políticas económicas del mismo Gobierno las que generaron una situación crítica. Haber montado un sistema financiero especulativo desregulado, con quitas de distintas restricciones como fue la eliminación del plazo mínimo de permanencia en el país para operadores bursátiles internacionales fomentó la “lluvia de inversiones”, pero lejos de la economía real.

En la Argentina de Cambiemos es mejor negocio especular que producir

La bicicleta financiera es tan grande que a fines del año pasado, el ejecutivo de la Volkswagen, Hernán Vázquez, reconocía que en la Argentina de Cambiemos es más negocio la especulación que producir autos. A la par, se quejaba del elevado nivel de las tasas que dificultan el desarrollo productivo y el consumo. “La lección que hemos aprendido en este país es que si especulación es negocio es posible que a corto plazo tengamos beneficios pero, a la larga, no vamos a ninguna parte”, concluía el presidente de Volkswagen en una entrevista a Ámbito Financiero.

Por otro lado, la quita de las retenciones al agro (principal fuente de dólares genuinos del país) tampoco generó la expansión de la actividad que el Gobierno preveía. Por el contrario, es verosímil pensar que ese dinero que el terrateniente se ahorró se destinó a la especulación financiera (con compra de bonos y dólares) y al negocio inmobiliario, como habitualmente hace la oligarquía terrateniente. Sumado a esto, la eliminación de la obligación para que el complejo exportador liquide las divisas, que buscaba como objetivo aumentar la oferta de dólares para evitar que se disparara el tipo de cambio, tuvo su consecuencia lógica. Los exportadores, al no estar obligados a liquidar las divisas, esperan/presionan por un tipo de cambio mayor que favorezca a sus intereses de acumulación. Ahora, al no estar obligados a hacerlo, no liquidarán los dólares de la cosecha, menos en el marco de una corrida cambiaria.

Una bomba de tiempo generada por el propio Gobierno

De este modo, el Gobierno se generó a sí mismo una bomba de tiempo. Reemplazar dólares genuinos de la economía por los de la especulación atraídos por retornos siderales, no sólo transforma en poco apetecible a los proyectos productivos reales (que ofrecen ganancias muy por debajo de las que otorga la especulación), sino que al permitirles total libertad, los grupos especuladores desarmaron posiciones en pesos (Lebacs), vendieron, compraron dólares y con ellos bonos del tesoro de los Estados Unidos, cuando esta movida les convino. Consecuencia: corrida cambiaria, devaluación, alta tasa bancaria, pérdida de reservas y falta de dólares. El paradigma con el cual Cambiemos analiza y opera sobre la economía es tan ineficaz que hasta un ultraliberal como Federico Sturzneegger debió implementar una estrategia intervencionista (inapropiada de acuerdo a los libros con los cuales se formó y para el dogma al cual responde), que fue obligar a los bancos a desprenderse de los dólares. Mediante el comunicado 6501, el Central intimó a las entidades financieras a redefinir sus posiciones en monedas extranjeras, las cuales no pueden superar el 10% “de los recursos propios líquidos”, una de las estrategias implementada reiteradamente por el kirchnerismo para desarmar las corridas.

Con la frente marchita… otra vez a los pies de las recetas del Fondo

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La imprevista decisión de recurrir al Fondo (inesperada inclusive hasta para algunos miembros de Cambiemos) da la sensación de que fue apresurada. Previo a negociar una línea de apoyo financiero para evitar una crisis de restricción externa, el Gobierno podría haber renegociado un swap de monedas con China, Rusia y Brasil, para aligerar la presión sobre la plaza de dólares, como ya ha ocurrido anteriormente. En un contexto apremiante como el actual también podrían haber acordado con los sectores que generan dólares para que se comprometan a liquidarlos. Curiosamente, Carlos Pagni asegura que no habrá crédito sin condicionamientos, como los que perciben México o Colombia, puesto que para ello “se requiere una posición externa sólida y baja inflación”. Según el analista, las novedades que llegan de Washington son poco alentadoras y el equipo económico estaría frente a una paradoja, ya que “se pide asistencia al Fondo para evitar una devaluación; pero la condición que pondrá el Fondo para esa asistencia podría ser una devaluación”.

En su ficha técnica, el Fondo dice que “cuando un país obtiene crédito del FMI, el gobierno se compromete a ajustar la política económica para superar los problemas que le llevaron a solicitar asistencia financiera a la comunidad internacional. Las condiciones de estos préstamos también sirven para garantizar que el país será capaz de reembolsar los recursos al FMI”. En este sentido, es válido recordar las conclusiones y recomendaciones del Fondo a la Argentina en su misión del Artículo IV del año pasado. El personal técnico del organismo señaló que es “esencial” una reducción del gasto, especialmente en “salarios, pensiones, transferencias sociales” y otras “transferencias discrecionales a las provincias”. También elogiaron el pacto fiscal con los gobernadores y la eliminación de los controles cambiarios, a la par que le dieron el visto bueno al ajuste en las jubilaciones, posible gracias al cambio de la fórmula de indexación votada por el Congreso a fin del año pasado.

Con la idea fija: doblegar a los gremios para ajustarle al trabajador

En lo que respecta al campo laboral recomiendan un marco legal más flexible. El informe señala como “principales deficiencias” al “alto costo de despido por las indemnizaciones, procedimientos complejos para despidos colectivos y condiciones restrictivas para el empleo temporal”. Como es de esperarse, avizoran al sindicalismo como una barrera para la “modernización del mercado laboral”, motivo por el cual proponen romper con la fortaleza del modelo sindical argentino de un sindicato único por sector. Los técnicos del Fondo sugerían que “los cambios deben enfocarse” principalmente en la reducción de las indemnizaciones y “limitar la extensión de la cobertura de acuerdos de negociación colectiva más allá de los signatarios directos”, generando las condiciones para la existencia de negociaciones por empresa.

Es probable que ir a tocar la puerta de Christine Lagarde, directora del FMI, (al igual que pretender acuerdos de libre comercio con la Unión Europea) obedezca más a factores del plano ideológico que a lo estrictamente económico y material. Puesto que en un mundo multipolar como el actual, en donde Europa y los Estados Unidos sufren el estancamiento de sus economías y pierden peso en el plano internacional, es anticuado subordinarse a ese bloque occidental empantanado y a su organización financiera internacional tal cual lo hace este Gobierno. La creencia dogmática en el libre mercado, fe que comparten Pro, radicales y Elisa Carrió, desconoce que las economías que crecen sostenidamente en esta etapa de la historia (China, las dos Coreas, Rusia, los países escandinavos) lo hacen desde una planificación centralizada por el Estado, apostando a modelos de desarrollo, regulando al capital, lejos de las imposiciones de los organismos multilaterales de crédito.  

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