La construcción del bipartidismo argentino

Opinión 03/01/2017
Por Jorge Alemán (*)

I

El neoliberalismo se legitima a través de una ficción democrática: El bipartidismo.                      

II

Hay dos grandes partidos, que organizan un simulacro que, con variantes, se despliega en esta lógica; uno de ellos, en el espacio que intenta representar mejor el credo neoliberal, habla siempre de una fiesta donde se derrochó todo, donde se gastó lo que no se tuvo nunca, la herencia que hay que poner en orden, etc. El otro, haciendo de “policía bueno", habla de que hay que aflojar, que es inhumano el ajuste, que habría que hacer otra política social, etc.                             

III

Estas dos posiciones se construyen como apariencias diferentes que disputan el gobierno pero que luego, en lo más determinante y estructural, siempre coinciden, median, negocian, pactan.                                     

IV

Este bipartidismo exige permanentemente su reconstrucción, cambio de figuras, partidos bisagras y una izquierda que garantice que nunca construirá una mayoría social transformadora.                                       

V

Esta condición de permanente reconstrucción y reproducción, que cumple con todos los modos del "eterno retorno de lo mismo ", es la mostración misma de que la democracia bajo el neoliberalismo esta "emplazada, a disposición de las corporaciones, e incluso atravesada por distintas crisis de representación, porque finalmente por razones estructurales el neoliberalismo actual es un nuevo tipo de "razón " que se apoderó del Estado y que permanentemente desborda el sistema democrático.

VI

La condición de  posibilidad de que este sistema representativo se constituya es el elemento que debe quedar excluido del sistema y sus combinaciones, a saber, un líder o una líder popular capaz de construir un Pueblo distinto de la masa alienada al bipartidismo.                                 

VII

Por esta razón, la condición de posibilidad del bipartidismo democrático es su condición a la vez de imposibilidad, la diferencia entre ambos partidos esconde que la "unidad secreta " entre ambos exige que se excluya a la líder de un proceso de transformación popular.                        

VIII

En el caso argentino, que no deja de ser una concreción de una variante mundial, el bipartidismo puede cambiar todas las fichas: Massa, Macri, etc.; introducir incluso una crisis orgánica como la del 2001, con tal de que Cristina permanezca fuera de juego. Hablamos de Cristina porque seguramente una parte del kirchnerismo podría entrar en juego en esta operación                     

IX

Con Cristina no hay la posibilidad de la "unidad del peronismo " que el bipartidismo estructural necesita; sin ella, en cambio, si su exclusión se consuma definitivamente, la ficción democrática se revela en su inconsistencia estructural. Lo que no garantiza para nada que se inicie un proceso de "resistencia popular " pero sin duda, tampoco lo impide.

(*)Profesor honorario de la UBA, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (España) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (Argentina).

 

Fuente: La Tecl@ Eñe

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