Ban Ki Moon se despide de la ONU dejando un discreto legado

Mundo 31/12/2016
El secretario general confesó sentirse “como Cenicienta” ya que hoy a medianoche le pasará el relevo al portugués António Guterres tras diez años al frente de la organización
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Ban Ki-moon termina hoy su mandato como secretario general de Naciones Unidas tras una década de luces y sombras al frente de la organización internacional.El diplomático surcoreano deja su puesto al portugués António Guterres, nombrado el pasado mes de octubre y que oficialmente inicia su trabajo mañana.

Discreto y criticado por su falta de carisma, Ban será recordado por su defensa de los derechos humanos y del medio ambiente, pero también por su escaso impacto en la política internacional y por la lentitud de algunas de sus decisiones.

En su legado destacan sobre todo dos grandes pactos internacionales: el Acuerdo de París contra el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ban se despidió el pasado viernes de Naciones Unidas con un mensaje en el que destacó que durante su mandato nunca dejó de soñar y siempre trabajó “como una voz de los sin voz”.

En su mensaje, Ban dijo que durante su gestión uno de los principios que guiaron sus acciones fue avanzar en las metas de desarrollo sustentable, en acciones para combatir el cambio climático y en empoderar a mujeres y jóvenes.

El ex primer ministro de Portugal, António Guterres, estrecha la mano del secretario general saliente, Ban Ki-moon, tras jurar el cargo como nuevo secretario general de Naciones Unidas

El ex primer ministro de Portugal, António Guterres, estrecha la mano del secretario general saliente, Ban Ki-moon, tras jurar el cargo como nuevo secretario general de Naciones Unidas (Justin Lane / EFE)

Pero también, añadió, “nunca rendirme, seguir soñando, seguir creyendo y seguir trabajando duro hasta alcanzar progresos”, y “defender a los que quedan atrás, para elevar su voz en favor de su dignidad”.”Durante los últimos diez años he estado trabajando como una voz de los sin voz y defensor de los indefensos. Y tenéis que seguir haciéndolo”, pidió Ban al personal de la ONU

Ban dijo que durante su mandato hizo “miles y miles” de discursos y comentarios, y, aunque ya no tiene “mucho más que decir”, sólo quería agregar algo: “Gracias”.

EBan Ki-moon posa ante su retrato, inaugurado en la galeria donde están todos los antiguos secretarios generales de la ONU

EBan Ki-moon posa ante su retrato, inaugurado en la galeria donde están todos los antiguos secretarios generales de la ONU (Brendan Mcdermid / Reuters)

El saliente secretario general de la ONU, bromeando, recordó que en el mismo momento en el que participará en la tradicional celebración del Año Nuevo de Times Square se quedará sin trabajo, y señaló que comenzaba a sentirse como la Cenicienta.”Mañana a medianoche, ¡todo cambia!”, agregó.

Ban se erigió desde el primer momento como uno de los grandes defensores de un pacto global sobre el clima, advirtiendo una y otra vez del enorme peligro del calentamiento global para todos los habitantes del planeta.

Tras años de complejas negociaciones, logró su objetivo en 2015, cuando 197 países se comprometieron en París a medidas para limitar la subida de las temperaturas y le permitieron anotarse un gran triunfo.

También ese año Ban pudo ver hecha realidad otra de sus grandes metas con la aprobación de la llamada Agenda 2030, el plan de desarrollo y contra la pobreza que sustituye a los Objetivos del Milenio.

La defensa de los derechos humanos -con una atención especial a la situación de la mujer y de los homosexuales- fue otro de los elementos centrales de la gestión de Ban, que pasará a la historia como el primer secretario general de la ONU en declararse feminista.

Si de algo se le ha criticado de forma generalizada ha sido por su falta de liderazgo. Ban se ganó rápidamente la etiqueta de “hombre invisible” y, pese a sus intentos en los últimos meses, no ha sido capaz de sacudírsela en diez años.

Quizás por su estilo pausado, el ex ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur no logró convertirse nunca en una voz de verdadero peso en la escena internacional, pese a las alabanzas que su diplomacia discreta ha cosechado en muchas ocasiones.

Bajo su liderazgo, la ONU no ha tenido demasiado éxito en sus esfuerzos en varios conflictos africanos, ni en el proceso de paz de Oriente Medio, ni ante la amenaza nuclear de Corea del Norte.

Sin embargo, el mayor punto negro para muchos analistas fue la gestión de los conflictos abiertos tras las llamadas primaveras árabes, con la guerra siria en el centro. El propio Ban reconoció recientemente que “la continuación de la pesadilla en Siria” es su mayor remordimiento.

Lo cierto es que Naciones Unidas se encontró durante los últimos años con unas potencias cada vez más divididas, algo que ha atado de pies y manos al Consejo de Seguridad, y como consecuencia a toda la organización, en muchas de estas crisis.

A medida que se acercaba el final de su mandato, Ban fue liberándose también de sus propias cadenas y mostrándose más crítico ante las actitudes de ciertos gobiernos.Esa postura, que muchos críticos le habían demandado durante años, le deparó este año varios conflictos diplomáticos, subrayando la dificultad del puesto y los equilibrios a los que sus inquilinos se ven obligados a menudo.

En el plano interno, Ban también ha sido criticado por su gestión de varios problemas, como el brote de cólera en Haití, que según varios estudios fue llevado a la isla por “cascos azules” de la ONU en 2010.

Durante años la organización se resistió a aceptar su responsabilidad, haciendo valer su inmunidad ante los tribunales, hasta que finalmente este año asumió que tuvo un papel en la epidemia y anunció nuevas medidas para ayudar a los afectados.

La reputación de Naciones Unidas y de sus fuerzas de paz también sufrió tras salir a la luz numerosos casos de abusos sexuales cometidos por las tropas desplegadas en la República Centroafricana.

Ban tomó medidas, pero sólo una vez que el escándalo era público, y después de que la ONU actuase contra el empleado que filtró detalles sobre el problema.

Tras diez años sin respiro, Ban tiene previsto tomarse unos días de descanso antes de regresar a Corea del Sur, que vive en medio de una grave crisis política y donde su nombre suena como uno de los favoritos para aspirar a la presidencia.

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