Entre Maradonas y muñecas

Opinión 29/12/2016
Fútbol y Género. "Un camino duro donde lo institucional y lo cultural, lo reglamentario y lo ideológico, puedan ir construyendo mayor igualdad de género en el fútbol".
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1 / 4 - Fotos: Club Atlético Huracán de Córdoba.

Uno de mis primeros recuerdos con el fútbol es la corrida de Diego Armando Maradona en ese segundo gol a los ingleses, el relato de Víctor Hugo y los gritos de mi mamá entre la felicidad, la euforia y el llanto. En esos tiempos todos jugaban al fútbol, todos querían ser Diego, y yo también. Ahí fue cuando choque por primera vez contra un muro:

"Vos no podés ser Diego, vos sos nena ¡Y las nenas no juegan al fútbol!"

Todo hubiese quedado ahí sino existiese una abuela, mamá, tía o papá complaciente que a espaldas del resto de los grandes y rompiendo con muchos prejuicios nos regalaba una pelota, diciendo: "¡Andá y jugá! No importa lo que digan, jugá igual".

El tiempo pasó y vinieron muchos cambios, pero el prejuicio seguía, el fútbol era cosa de hombres. Parecía una barrera que sólo los clubes grandes se animaban a romper. Pero en los barrios, en los patios, plazas, baldíos y potreros se empezó a ver nenas jugando a la par de los varones. Era cuestión de tiempo para que la Liga Cordobesa abriera la División Femenina, incluyendo definitivamente a las mujeres en el fútbol cordobés.

La apertura oficial de la División Femenina fue un momento más en la carrera para derribar esa herencia patriarcal del fútbol como privilegio de los hombres. Ahora se aseguraba, bajo pena de multa o perder los puntos, que todos los clubes de la Liga Cordobesa tuviera y presentarán un equipo de mujeres. A esta primera batalla simbólica y normativa, se la defendía, con la gran meta de hacer el cambio cultural. La idea que éramos un "relleno", una obligación o una formalidad se intentaría imponer sobre las políticas inclusivas que comienzan a tomar fuerza.

Un camino duro donde lo institucional y lo cultural, lo reglamentario y lo ideológico, puedan ir construyendo mayor igualdad de género en el fútbol.

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Sin embargo, la idea de que las mujeres no están hechas para el fútbol se ha arraigado duramente en nuestra sociedad. Las nenas tenían que jugar a las muñecas, a lo sumo al hockey, pero fútbol no. Todos son prejuicios que tienen la fuerza del sentido común: la mujer es la reproductora natural, su función es cuidar a los hijos, hay que preparala para eso. "Sus regalos deben ser muñecas, cocinitas, cochecitos, mientras que a los nenes debemos obsequiarles una pelota".

Fue y es una batalla, un proceso donde las mujeres tienen que pelear cada partido, cada entrenamiento. Siempre está aquel espectador que grita: "¡Andá a jugar a las muñecas!". En la mayor parte de los casos, ése grito sólo nos impulsa a seguir, a entrenar más duro, a aprender más... Por cada mujer que empieza a jugar, se suman diez chicas nuevas; incluso con mayor compromiso y seriedad en la práctica.

No ha sido fácil, pero lentamente las mujeres y muchos hombres, que también apostaron a esta División, van deconstruyendo prejuicios y superando los obstáculos. Siquiera se nos permitía imaginar que las nenas eran capaces de correr con la pelota atada a los pies y meter un gol maradoneano o atajar un penal como Goyco en el Mundial de Italia '90.

La lucha continúa... y con renovado valor y determinación seguimos. En el fútbol como en la vida, siempre existirán los obstáculos, pero hay que aprender a sortearlos. La victoria se logra cada día, en cada cancha y cada potrero de todo nuestro país... y TODAS somos protagonistas.

Por Cecilia González Salva. Publicado originalmente en el Anuario 2016 del Club Atlético Huracán de Córdoba

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