Vivir el fútbol femenino, junto a la Selección, "abriendo la cancha"

Un grupo grande de mujeres se reúnen en el centro de la ciudad de Córdoba a ver los partidos que la Selección argentina femenina de fútbol afronta en la Copa América.
Cafe del Alba futbol femenino

Sentadas alrededor de la mesa. Hay cervezas, jugos, café. Hay pasión.

Sentadas alrededor de la mesa con la mirada fija en el televisor.

Comentan las jugadas y sólo hay palabras de elogios hacia las futbolistas que visten de celeste y blanca. No salen putadas, ni reproches. Aliento. Mucho aliento. Apoyo a las pibas.

Reunidas en un ritual que parece extraño. Son un grupo de chicas que miran a sus jugadoras. Porque las sienten suyas, y a pesar de la indiferencia de propios y extraños, en Córdoba la Selección argentina de fútbol femenino tienen aguante. Y mucho.

¿Me permiten ingresar en el relato? Estoy sentado en una de las mesas del Café del Alba donde éstas chicas disfrutan de ver a Estefanía Banini y compañía en la Copa América. Las miro con algo de melancólica envidia. Creo que Juan, quien me acompaña en la mesa, hace lo mismo. Ellas apoyan a la Selección, a sus jugadoras, como nosotros ya no hacemos con el seleccionado nacional de fútbol masculino. Por eso, una envidia melancólica me invade, porque está tan bueno apoyar a tus jugadores. Qué pena que se pierda en algunos ámbitos. Cierro mi intervención.

Ellas, las hinchas cordobesas de la Selección, están reunidas alrededor de la mesa y el ritual es fantástico. Es fútbol. Cada vez que Banini agarra la pelota y encara a una rival, ellas presienten que algo va a pasar. Sus gestos, sus miradas, sus palabras lo confirman.

Y Banini les da la razón.

Entonces, viene un gol. Perdón, un golazo de Florencia Bonsegundo. Argentina acaba de empatarle el partido a Colombia un juego que parecía que se hacía cuesta arriba. Ellas, las fanáticas cordobesas, saltan. Puño apretado. La sonrisa de oreja a oreja. “¡Vamos!”, gritan.

Y Banini volverá a hacer de las suyas. La mendocina recuperará una pelota en el medio, y con un pase exquisito la dejará a Soledad Jaimes mano a mano con la arquera, y gol. A los 21’ del segundo tiempo, Argentina pasa a ganar por 2-1. Ellas, las fervientes hinchas cordobesas, se levantan de sus sillas y saltan. Saltan y se abrazan. Gol. Carmen hace una especie de cuernito rockero y “Kenny” se ríe y también hace el gesto rockero. El comentarista del partido dice que Colombia está perdiendo el invicto. Ellas aplauden.

Falta mucho todavía. Se comen las uñas. Piden otra cerveza. Miran nerviosas, pero sonrientes.

En los alrededores hay gente que toma café y conversa. En otra un muchacho de lentes lee un libro con una bebida gasificada al lado. Y por allá, en otras mesas, hay gente dialogando. Sonríen cuando Argentina hace un gol, porque las ven felices a las chicas que están reunidas en la mesa central del local.

Y llegará otro golazo.

Esta vez de Mariela Coronel.

Y volverán a saltar, a abrazarse, a hacer cuernitos rockeros. A gritar. A celebrar. A celebrar el fútbol, a celebrar que sus chicas, nuestras chicas, están haciendo historia en tierras chilenas. Celebran que Banini y compañía siguen “abriendo la cancha”.

El partido finalizará. Festejarán mirando como las futbolistas, sacrificadas ellas, se emocionan en los festejos. “El jueves volvemos, ya es cábala este lugar”, se prometen de cara al partido ante Brasil. Están felices.

Ganó Argentina.  

Abriendo la cancha

Las chicas reunidas en la mesa que vibraron y sufrieron y celebraron con la Selección argentina de fútbol femenino pertenecen a la Organización "Abriendo la cancha". Se han estado convocando a todos los partidos del elenco nacional que está disputando la Copa América en el Café del Alba (9 de Julio 482). 

Al término de la victoria ante Colombia, LA NUEVA MAÑANA dialogó con Nadia "Kenny" Esteves, Carmen García y Ayelén Bruno, que forman parte de este movimiento que trabaja en diversas acciones sociales. 

A propósito, García, que juega al fútbol en Peñarol, relató: "Somos una organización que se formó para promover el fútbol femenino. Los sábados estamos yendo al  espacio Campo de La Ribera, a la mañana y damos clases de fútbol para nenas que tienen entre ocho y doce años".

Al tiempo, Esteves, acota: "Laburamos los derechos de las mujeres desde el fútbol. Por eso la actividad principal es esa de los sábados, en trabajo territorial, y las chicas que van son del barrio. Van muchas nenas... La idea es a través del fútbol compartir, contenerlas, transmitirles valores, ayudarlas, que conozcan sus cuerpos, que no tengan miedo. Como dicen las chicas de 'La Nuestra", que son de Buenos Aires y hacen el mismo trabajo que nosotras, tienen un lema que dice, me paro en la cancha como en la vida. Y esa es la idea".

"Me paro en la cancha como en la vida", reiteran, sonríen las tres y se emocionan al decirlo.

¿Cómo surge "Abriendo la cancha"?  Ambas, a modo de coro, explican: "Participamos en el 2016 con varias pibas del Festival de fútbol femenino y en ese encuentro nos empezó a generar esa inquietud de hacer algo. Conocimos a las chicas de "La Nuestra", que también trabajan con chicas en la villa 31. Entonces nos volvimos de ese festival con la idea de hacerlo acá, en Córdoba. Y empezamos en noviembre del año pasado. Abriendo la cancha inicia en marzo del año pasado, participamos de la marcha "Ni una menos", fuimos con una bandera, con una consigna y de ahí surgió el nombre; y empezamos a proyectarlo, y la escuelita la empezamos en octubre, con una de las chicas que es Trabajadora Social".

Todas las que forman parte de "Abriendo la cancha" juegan, por supuesto, al fútbol, en distintos lugares. Le gusta y también es una excusa para hacerse oír en este momento clave de la historia de las mujeres.

- ¿Cómo surgió esto de reunirse en un bar a ver juntas los partidos de la Selección?

- Surgió para visibilizar el fútbol femenino. Se está jugando un torneo importante y no se transmite por ningún lado, salvo por internet. Entonces se nos ocurrió ir a un bar que tuviera internet y pedimos pasarlo, y, de esa forma, visibilizar lo que están haciendo las chicas de la Selección. 

- ¿Y qué han sentido de la gente al verlas reunidas viendo un partido de fútbol femenino?

- Muy bien. Es hermoso. El primer día que vinimos, había un señor leyendo el diario. Nosotras llegamos, conectamos el televisor y nos miraba. Y al rato doblo el diario y se puso a ver el partido. Después la gente nos pregunta qué se juega, cómo vamos. En este partido con Colombia habia una señora que ya había estado en el Café en el primer partido y cuando nos vio nos saludó y nos dijo: "Ustedes son las chicas de la Selección. Ojalá que ganemos".

Todos ganamos.

futbol femenino 10

Te puede interesar