Fallo ordena precisión en el consentimiento de una operación estética con riesgos

Sociedad 30/11/2016
Sentencia ratificó que una médica, una clínica y la compañía aseguradora deberán indemnizar en Córdoba a paciente por la afectación de su capacidad respiratoria como consecuencia de dos intervenciones estéticas en su nariz.
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Foto de Archivo

Si una intervención quirúrgica estética conlleva un riesgo específico no basta que medie un consentimiento informado estándar, sino uno detallado que refleje el diálogo mantenido por el médico y el paciente sobre las consecuencias de la operación.

Así lo resolvió la Cámara 5.ª de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la ciudad de Córdoba, que ratificó que una médica, una clínica y la compañía aseguradora deberán indemnizar con 28.188, 67 pesos (más intereses) a una paciente por la afectación de su capacidad respiratoria como consecuencia de dos intervenciones estéticas en su nariz.

El tribunal rechazó el recurso de apelación planteado por la médica contra la sentencia del Juzgado de 12.º Nominación del mismo fuero que había hecho lugar en forma parcial a la demanda por daños y perjuicios; en cambio, acogió parcialmente el recurso promovido por la paciente, aunque solo en cuanto al reembolso de la suma abonada en concepto de gastos de la cirugía (1.800 pesos), a las que habrá que añadir $ 14.388,67, por lucro cesante, y $12.000, por daño moral.

En la resolución, el vocal Rafael Aranda esgrimió que, si la médica le informó a la paciente sobre “los riesgos agravados de tener una dificultad ventilatoria y de que no buscara su corrección insistiendo en una práctica que podía (y de hecho le trajo) consecuencias a su salud, debió estar incorporado expresamente en los consentimientos suscriptos por la paciente”.

En la misma línea, el camarista recalcó que “no era suficiente un consentimiento informado estándar”, sino uno que incluyera “la indicación del riesgo al sistema respiratorio que importaba la práctica de un afinamiento de las alas nasales con la precondición de la dificultad respiratoria” que presentaba la paciente, lo cual “no surge precisa y puntualmente detallado en el consentimiento informado suscripto”.

Por otra parte, se destacó que es en la consulta previa donde el médico está obligado a evaluar si lo que se le requiere es realizable clínicamente; y, si no lo es, tiene la facultad (y el deber ético) de negarse a una operación cuyas consecuencias médicas serán desfavorables o claramente riesgosas para la salud o la integridad física del paciente.

En la resolución se insistió en que la médica, aun cuando la paciente hubiera pedido una segunda intervención, debió “razonablemente ponderar que, existiendo un problema de respiración, cualquier intervención en la nariz (parte esencial del sistema respiratorio) podía terminar repercutiendo desfavorablemente en la salud de la actora”.

El camarista recalcó que, en el caso de las intervenciones estéticas, “el conocimiento de los riesgos y eventuales consecuencias negativas de las prácticas a realizarse adquiere un carácter determinante”.

Finalmente, además de considerar procedente el rubro daño moral, la Cámara ponderó que, al tratarse de un caso de incumplimiento contractual, también se debe “reparar el daño emergente ocasionado, que incluye el reintegro de las sumas abonadas por la actora para pagar la cirugía (1.800 pesos), con más intereses desde la fecha de su erogación (9 de mayo de 2008) y hasta su efectivo pago”.

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