La historia del periodista colombiano que apagó la cámara para auxiliar a los futbolistas de Chapecoense

Sociedad 30/11/2016
David Blandón es estudiante de Comunicación Social y trabaja para un sitio de noticias. Fue uno de los primeros reporteros en llegar a la zona de la tragedia. Sin embargo, optó por ser camillero; y fue uno de los que rescató a Jackson.
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David Blandon, periodista y camarógrafo del medio digital colombiano Mi Oriente que ayudó en el rescate

David Blandón llegó a Cerro Gordo caminando a tientas en medio de los cultivos, sin linterna, apenas guiado por las voces de los rescatistas que luchaban contra el lodo intentando divisar el avión.

Eran las 11: 45 de la noche.

Había sido tanta la premura, que David no alcanzó a ir por las cámaras hasta la oficina del portal MiOriente.com, un medio de comunicación de Rionegro, Colombia, en el que trabaja hace casi un año. Se llevó una Canon T5 que tenía en la casa y el celular.

Estando a pocos metros de divisar los pedazos de la aeronave y, en medio de la tiniebla, este joven de 24 años, estudiante de Comunicación Social, escuchó la voz del comandante de Bomberos.

Y fue cuando encendió la cámara. Eso era lo que le indicaba la misión que le habían encomendado.

Lo hizo instintivamente hasta que escuchó a los bomberos comenzar a hablar de muertos.

Entonces David no pensó dos veces en volver a guardar el aparato. No había tiempo para plantearse esa disyuntiva de si el camarógrafo debe estar allí para registrar lo que pasa, o para dar una mano.

Lo que salió de su boca fue, “¡qué hay qué hacer comandante!”.

De algún lado le entregaron unos guantes.

“En ese momento comencé a ver cuerpos. Los rescatistas estaban pidiendo ayuda para sacar a Jackson (Folmann, arquero suplente de Chapecoense, uno de los seis sobrevivientes de la tragedia). Ahí entendí que se había acabado la reportería, que no iba a sacar la cámara”, narró Blandón, en declaraciones que reproduce Semana.com, de Colombia.

David y siete rescatistas más comenzaron a descender la montaña con Jackson al hombro. No era una tarea fácil si se tiene en cuenta la corpulencia del jugador: 89 kilos. Jackson se quejaba no poder estar respirando. Su cuerpo desnudo estaba completamente húmedo y apenas cubierto por una cobija. También decía que tenía frío. El mismo David, con tres chaquetas encima, dijo haber sentido el peso de las bajas temperaturas que se sentían en aquel filo de La Unión.

La mayor preocupación de los camilleros era que Jackson no sufriera por el abrupto camino enlodado que se precipitaba hacia abajo. Pero también, que se mantuviera despierto. “Le dábamos ánimo, ‘vamos Jackson, vamos Jackson, ánimo hermano’”, le decíamos.

Unos 20 minutos duró la evacuación del jugador hasta el punto en el que esperaba una ambulancia. David, sabiendo la magnitud de la tragedia, se devolvió. También alcanzó a ayudar a sacar a la azafata Ximena Suárez, otra de las sobrevivientes. Así hasta que fueron llegando los refuerzos.

Hasta ese momento, David no sabía que Jackson era el arquero suplente de Chapecoense. Solo entendió que su misión allá, en principio, no era la de periodista. Que lo urgente era aprovechar cada segundo disponible para ayudar a salvar una vida.

Fuente: Semana

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