Liliana González: “Hacerse amigos de los hijos significa dejarlos huérfanos”

Sociedad 30/11/2016
La NUEVA Mañana dialogó con la reconocida psicopedagoga cordobesa acerca de la relación actual entre padres e hijos, los efectos del uso excesivo de la tecnología, el escenario educativo y la violencia en la sociedad argentina.
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Liliana González, reconocida psicopedagoga de Córdoba.

La NUEVA Mañana entrevistó a Liliana González, Licenciada en Psicopedagogía, que participó ayer junto a otros disertantes de la mesa de debate ‘Para qué educamos” organizada por el Sanatorio del Salvador en el Sheraton Hotel Córdoba.

Liliana estudió psicopedagogía en la Universidad Nacional de Río Cuarto y se especializó en clínica de niños y adolescentes, y orientación familiar. Desde hace 11 años dirige una columna educativa en el noticiero del mediodía de Canal 8 de Córdoba. Además, fue ganadora en 2014 del premio Santa Clara de Asis.

Frente al contexto actual atravesado por transformaciones en diferentes ámbitos de la sociedad, dialogamos con la especialista cordobesa, que analizó las formas imperantes de vincularse con el otro en una familia, la violencia en las aulas, la comunicación mediada por pantallas y el reemplazo de emociones por ‘emojis’.

- En un mundo donde dominan las pantallas, ¿qué análisis podría realizar de las nuevas relaciones familiares mediadas por la tecnología?

- La tecnología atravesó nuestras vidas, la de los adultos y la de los niños. Lamentablemente, influye más en los pequeños porque desde que nacen ven a sus padres frente a las pantallas, y esas pantallas se transformaron en elementos esenciales para ellos. Los niños toda la vida han jugado a ser grandes y quieren tener cosas de los grandes. ¿Qué niño no quiere un auto antes de tiempo? Hoy tenemos una especie de adicción tecnológica en todas las edades. No queda tiempo para el encuentro amoroso que implica mirada y escucha. Debe haber un encuentro real y no virtual. En la actualidad, se esquiva la mirada desde el inicio. Hay madres amamantando mientras utilizan el celular. Hay almuerzos y cenas con el celular en la mano, donde sólo se observan pantallas encendidas. Estamos frente a un problema de hiperconexión.

- ¿Cómo evalúa los nuevos vínculos familiares y la posibilidad de establecer ciertas reglas de comportamiento en los niños?

-  La relación actual entre padres e hijos viene de la mano de la falta de tiempo para el amor. Para establecer límites es necesario sembrar el amor, para luego poder decir “no”. Nadie puede educar desde la simetría entre padres e hijos. Debe haber un adulto que sabrá menos de tecnología pero más de la vida, y desde ese lugar podrá capacitar a su familia. Hacerse amigos de los hijos significa dejarlos huérfanos. Se puede establecer una relación de compañerismo a la hora de intercambiar experiencias de la vida, pero siempre es necesario establecer el rol de adulto para que todo funcione a nivel familiar.

- ¿Cómo analizaría el estado del sistema educativo actual frente a las nuevas formas de aprendizaje?

- Los niños consideran que todo está en Google, Wikipedia y en los servidores, por lo que la escuela dejó de ser el lugar para buscar el conocimiento. La escuela se debe transformar en un gran centro de investigación de datos. El sistema de educación de hace algunas décadas no podría sobrevivir en el mundo de hoy. La modalidad de aprendizaje está en un período de transformación que busca adaptarse a los nuevos tiempos de concentración que disponen los estudiantes. Los docentes, en su mayoría, no son nativos digitales y deben incorporarse al mundo de las tecnologías. Tampoco sería conveniente instalar un sistema educativo robótico porque una máquina no podría reemplazar nunca a un docente como transmisor de valores. La escuela debe seguir siendo un lugar para pensar, escribir y aprender. Nuestra educación debe hacer una fiesta de la palabra en donde se debata lo que los niños sienten y piensan, de lo contrario tendremos una generación con una pobreza simbólica y lingüística interesante.

- Si consideramos la grave situación que atraviesa nuestro país en materia de acoso escolar y violencia de género ¿hay algo que se pueda hacer desde el aula para modificar esta realidad?

- En las aulas estamos viendo violencia de todo tipo. Lo que se tiene que evaluar es que nos pasa como sociedad con el otro, y con la palabra que nos ha sido dada. Disponemos del diálogo para procesar lo que sentimos frente a una situación. Me impacta el hecho de que hombres asesinen a mujer en lugar de decir ‘no te quiero ver nunca más en la vida’. Es preocupante el triunfo del acto sobre la palabra. La escuela debe ser un espacio donde los niños puedan expresar lo que les molesta, el enojo y el odio. No hace falta llegar al bullyng o a la violencia de género. Bienvenida sea la palabra en casa, para eso es necesario dejar de lado las pantallas y generar un espacio de diálogo.

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