¿Qué quiere decir “peronismo republicano”?

Política 15/02/2018 Por
Ese proyecto popular sintetizado en tres ideas centrales: soberanía política, independencia económica y justicia social, incluye la más amplia incorporación de derechos que es el sentido de su republicanismo popular.
Schiaretti

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Por: Luis Rodeiro - Especial para La Nueva Mañana

1 Ahora se habla de “peronismo republicano”. La expresión tiene valor de bandera en el pensamiento del gobernador Schiaretti. La repite permanentemente el de Salta, Urtubey. Pichetto le añade suspenso cuando dice que se trata del “peronismo del siglo 21”. Dirigentes obreros, como Daer, la usan en el mismo sentido de Schiaretti dándole un significado de peronismo “sensato”, no conflictivo, que viene adosado con la apelación a una extraña gobernabilidad.

¿Qué le añade, en la realidad de hoy, el calificativo de “republicano” al peronismo? ¿Por qué sería un signo distintivo frente a expresiones como, por ejemplo, el kircherismo, que según esta tendencia en cierne ha cumplido su ciclo? ¿Es la invocación a ese misterioso republicanismo el que fundamenta el apoyo decidido y público a las leyes más antipopulares del gobierno amarillo, como fue el caso de la reforma previsional? ¿Es un intento por cubrir con una palabra con buena prensa (República se dice así con mayúscula), el vaciamiento de la función de la oposición en el sistema democrático? ¿El republicanismo que se pregona viene a cambiar el carácter populista del peronismo, que lo ven con ojos liberales como un mal lo que es, como una suerte de ADN de esa fuerza histórica?.

El peronismo, con sus luces y sus sombras, ¿no es desde su origen mismo fuertemente republicano en una concepción popular?

2 Es desde la tradición del “liberalismo real” que se ha logrado imponer la idea de un supuesto republicanismo virtuoso, como la esencia de una democracia, en verdad puramente teórica, como el “bien” frente a la “siempre sospechosa”, como dice Eduardo Rinesi, democracia popular, populismos históricos y por cierto, para ser concretos, peronismo como se llama en Argentina, con sus supuestas tendencias totalitarias.

La vieja antinomia que atraviesa nuestra existencia como nación: pueblo y oligarquía y en la que el republicanismo liberal ha sido y es el sustento de la construcción de ese poder oligárquico, invocando una falsa democracia que ejerció el poder con fraude, represión, proscripción, conculcación de derechos, desigualdad social. ¿Es ese republicanismo el que se asume como definición del peronismo del siglo 21? Por los hechos, no caben dudas.

3 Es importante el aporte de Rinesi (1), para explicar el populismo y su encarnación en un republicanismo popular opuesto al republicanismo oligárquico, que hoy se intenta resucitar.

“En la tradición liberal, el populismo es un problema serio porque está asociado a la idea que el sujeto último de la política es el individuo y el populismo remite a una idea de un sujeto colectivo: el pueblo, en nombre del cual los liberales encuentran siempre motivos para temer que sean invadidos o amenazados los derechos y garantías de esos individuos. A su vez, en la tradición marxista el populismo es el nombre de una típica confusión ideológica, porque la asocian a la idea de que los sujetos últimos de la historia son las clases y el pueblo resulta para ellos distorsionante, oscuro, encubridor”.

El peronismo surge como lucha contra la Argentina oligárquica, liberal en lo económico, elitista, excluyente, que se presenta artificiosamente como la “República”. Precisamente, el peronismo se expresa en la centralidad que le da al pueblo, como bien dice Cristián Gaude (2), en la reconstrucción de la memoria histórica y la construcción de un proyecto político vinculado a ella.

4  Ese proyecto popular sintetizado en tres ideas centrales: soberanía política, independencia económica y justicia social incluye la más amplia incorporación de derechos, que es precisamente el sentido de su republicanismo popular: de los derechos de los trabajadores en una amplia variedad, el derecho al voto de la mujer, los derechos a una jubilación digna, los derechos de la infancia, por citar sólo algunos ejemplos históricos, que se continúan y se amplían en la etapa kirchnerista del peronismo con el mayor acceso de hombres y mujeres postergados al sistema previsional, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario, etc. etc. La Republica como máscara y la República como realidad. Incluso, los golpes militares, las dictaduras, se hicieron y gobernaron en nombre de ese republicanismo de los poderosos.

5 Son dos visiones, dos construcciones, que tienen una larga historia, incluso en el análisis por la teoría política. Como explica Rinesi, a quien junto a Gaude seguimos en este intento de análisis, esta dos formas de república contraponen no sólo formas organizativas o formas de disposiciones de las instituciones, sino también modelos teóricos que pueden y deben confrontarse en el nivel de las ideas.

La libertad, ingrediente esencial de una República, se ve desde distintos mirajes. Para el liberalismo, teóricamente, la libertad se vincula con una supuesta posibilidad de poder ser libres de todo aquello que puede reducir su independencia y ven al Estado como la principal amenaza, tanto en lo político como en lo económico.

En tanto, para el populismo y concretamente para el peronismo histórico, el pueblo como su sujeto, encuentra en el Estado “su encarnación político-institucional y el instrumento con el cual se puede luchar contra la dominación de las minorías oligárquicas” y por la igualdad condición de la libertad.

6 El macrismo se presenta como un restaurador de la República, ahogado por el populismo (“la pesada herencia) y está reconstruyendo un Estado Gendarme, al servicio del poder económico y como solía decir Cooke, sumiso con el amo y duro con el débil.

Hablar hoy y pregonar un “peronismo republicano” es una acción cómplice, o por lo menos benevolente con una política antipopular, represora, con fuertes tendencias totalitarias, que se inscribe en la historia del republicanismo liberal, con el vaciamiento del papel opositor.

Desviacionismo ideológico que comenzó con el delasotismo y que se prolonga en la gestión de Schiaretti, con cierta dosis de cinismo político: “Nosotros damos gobernabilidad, pero los responsables de las leyes son ellos”, se justifica el gobernador. O sea nosotros, los peronistas republicanos, damos los votos para que les roben a los jubilados, alentamos la reforma laboral, apoyamos el endeudamiento, la reforma fiscal, etc., pero no tenemos nada que ver con las consecuencias.

Afortunadamente, el peronismo se reconstruye mayoritariamente desde la oposición. Algunos necesariamente quedarán afuera. La obra pública, necesaria y fundamental, por sí sola, no caracteriza al peronismo.

7 Rinesi recuerda a John William Cooke cuando dijo que en Argentina “los verdaderos comunistas somos los peronistas”. Y agrega Rinesi: Podemos decir que hoy, en la Argentina, los verdaderos republicanos no son los elitistas que cacareando la República han sido a lo largo de la historia sus principales enemigos; los verdaderos republicanos somos nosotros, los populistas.


(1) Rinesi, Eduardo. Populismo y republicanismo, Revista Ensamble, 2015.
(2) Gaude, Cristián Leonardo, El Peronismo republicano, a través de Johm Wiliam Cooke.

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