Es toda de ellos

Opinión 27/11/2016
Este grupo superó todo. Pero fundamentalmente Del Potro, que dejó atrás operaciones, lesiones, discusiones con Nalbandian, con Jaite y hasta con los propios dirigentes de la AAT que, siempre que pudieron, salieron a cuestionarlo con dureza.
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El equipo argentino se consagró campeón de la Copa Davis 2016. Gentileza: Copa Davis Twitter

Soy de los que no acostumbran a escribir en primera persona. Le escapo, no lo hago reiteradamente. Creo que debe ser una cuestión reservada para ocasiones especiales. Como esta, por ejemplo.

El primer recuerdo que tengo de Juan Martín del Potro es del 2005. Eran años de La Legión en el tenis argentino y el buen rebote de esa camada le abría la puerta a los Futures, el regreso de esa categoría de torneos que fomentaba a los que venían de atrás.

Me acuerdo que con la producción de Tie Break llegamos al primero de esos tres torneos que se realizaron en Córdoba con la organización de Martín Jaite y la sede era el Jockey. Desde la entrada, de un certamen que era raro hasta para nosotros –con stand y promotoras por todos lados, distinto de los G2 y G3 que cubríamos cada fin de semana-, todo el mundo te hablaba de “Del Potro”. “Lo va a ganar Del Potro” te decía todo el mundo. Desde los profes, los entrenadores que veíamos cada tanto y hasta los jugadores cordobeses, todos te hablaban de ese flaco de dos metros que, dando una ventaja promedio de cinco años a la mayoría en el torneo, tenía un tenis superior al resto. Por lejos.

La cuestión es que lo cruzamos. Lungo, pausado para hablar, tímido, recuerdo que quedamos en un encuentro en Tandil –guiños que se tiran con el entrevistado en cámara y que jamás se van a cumplir- y que se bancó un rato largo de preguntas que tenían que ver más con el futuro promisorio que con el presente ya victorioso.

Pasaron los años, el tipo la empezó a meter seguido, y en 2008, entró en el circuito grande de ATP con una seguidilla de torneos y buenos resultados en canchas duras. La nueva generación del tenis argentino ya había llegado; atrás quedaba el lento polvo de ladrillo que nos caracterizaba, y “Delpo” venía a continuar, desde lo tenístico, el buen nivel que Nalbandian ya ostentaba en canchas rápidas.

Al año, daba el batacazo y le ganaba el US Open a Roger Federer, el mejor tenista de la historia en uno de los mejores momentos de su historia. En medio de eso, la espina por la Davis no dejaba a algunos disfrutar de lo que había pasado. “Se cagó contra los gallegos en Mardel” te decían.

“Privilegia el circuito” te agregaban y lo repitieron en 2012, cuando a semanas de la medalla de bronce en Londres, la derrota en la semifinal ante los checos en Parque Roca lo volvió a poner en el centro de las críticas. Por esos días, Nalbandian lustraba la chapa de jugador copero y le tiraba todo en contra a “la Torre”, desde los medios hasta la gente. Y muchos entraron. Muchos.

Lo cierto es que aquella serie en Parque Roca fue durísima. Parecía la última chance, nunca más se iba a estar tan cerca. “No se hablan entre ellos, se vive un clima de mierda” me dijo uno de los cancheros en aquella llave. Y era cierto. Eran momentos en los que no se podían juntar ni para pelotear. Hacían hasta lo imposible para que no le coincidieran los horarios. Recuerdo que fue también, la última serie a la que fue Maradona, al que se tildó de mufa e incluso se lo quiso marginar de esta llave ante Croacia.

Pasó de todo. Pasaron las diferencias con Nalbandian, con Jaite, con Zabaleta, con Mónaco, con los dirigentes de la AAT –entre ellos Héctor “el Bicho” Romani, el vicepresidente de la entidad que le pegó siempre que pudo, mediante la línea directa con los periodistas especializados de Clarín y La Nación- .

Pasaron las lesiones, las operaciones en las dos muñecas, la recuperación del revés, la vuelta a la potencia del saque, la primera ronda en Río y la tremenda victoria ante Djokovic y el inolvidable triunfo ante Murray en Glasgow (¿entendieron eso? Del Potro se cargó al 1 y al 2 este año) y llegó esto.

Llegó la gran chance y no la desaprovechó. No la desaprovecharon. Es toda de estos tipos: de Orsanic, Del Potro, Mayer, Delbonis y Pella. Todos, todos productos de esos torneos; los Futures, que afortunadamente y tras la Davis conseguida, tendrán más fechas el año próximo en la Argentina. Gracias a ellos, los únicos dueños de la ansiada Ensaladera.

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