Pasó la peor semana para el Gobierno de Macri

País 27/11/2016
Álgido final de mes para un Gobierno que no termina de despegar, ni desde lo político ni desde lo económico. Con todos marcando la cancha para el partido que se juega el año que viene. Y todavía falta diciembre.

"Pasó la peor semana para el Gobierno". Parece ya una frase hecha que, cada tanto, sacude a la cúpula de Cambiemos marcada por una carencia de gimnasia política que le impide sortear muchos problemas en los que a veces se meten solos. 

Pero en esta oportunidad, en el epílogo de noviembre y a las puertas de un diciembre que siempre es conflictivo, la reiterada frase vuelve a cobrar preponderancia. Porque si bien existieron días preocupantes para la coalición que gobierna, el sacudón que dejó esta semana fue contundente. 

Y el gran protagonista de ello fue el peronismo que, aún sin líder claro, se las ingenió para atacar por diversos frentes y dejar heridas que van a tardar en cicatrizar.

Sin referencias personales concretas, la figura de Sergio Massa se subió al ring para pelearle el último round de noviembre al Gobierno y se midió con todos: en el Congreso, desde el escenario de la Cámara baja, y con el impacto mediático habitual que tiene el tigrense, golpeó con Ganancias y con el último coletazo de la Emergencia Social impulsada por el sindicalismo algunos días antes.

Por el impuesto que afecta el ingreso, Massa empezó con chicanas convertidas en propuestas –o vicerversa- y, rápidamente, le copó la agenda a la alianza que sigue perdiendo en un terreno donde se la suponía hábil.

Llegó el momento de la negociación, se disparó la foto en forma de selfie que levantaron todos los medios, y mientras la cara de Massa junto a la de Marco Lavagna tenía un gesto; el de Nicolás Massot, espada del PRO en Diputados, era otro. Esto demostró que este sector del PJ, aggiornado en el calor del Frente Renovador, sigue teniendo las cartas en la mesa de la “gobernabilidad”, esa condición que disfruta de administrar el peronismo y que Cambiemos, inocente a veces, genera todos los escenarios para que esto ocurra.

Todavía no había pasado lo peor

Horas más tarde, flashes, micrófonos y grabadores se trasladaban a los despachos del Senado. Ahí, el dueño de la llave como durante el kirchnerismo, sigue siendo Miguel Ángel Pichetto.

El rionegrino, en su rol de anfitrión, recibió a los gobernadores K y dirigentes de otra facción del peronismo –como el urtubeyismo, por ejemplo-, que terminaron anunciando el pulgar abajo para tratar la Reforma.

Cambiemos, no reaccionaba. No terminaba de apagar un foco que ya se encendía otro. Encima éste, con todo lo que implica para el oficialismo que en 2017 se siga votando con las boletas tradicionales y sin una estructura que permita la fiscalización en todos los distritos.

Detrás de la mentada y necesaria renovación en la forma de votar, que tratan de explicar desde el Gobierno, se esconde esto. El temor a las viejas maniobras y la escasez de aparato de un partido que, en esto, necesita de sus socios imperiosamente.

El sistema propuesto impulsado por la coalición gobernante no es el mejor para votar. Está claro y la similitud de lo ocurrido en Estados Unidos con la elección presidencial desnuda una modalidad permeable. Por lo tanto, por más que le cueste reconocer a muchos, nada iguala tanto a todas las fuerzas políticas como la Boleta Única de Sufragio que se utiliza en Córdoba.

Acá, el PJ también mostró las garras

Sin embargo, Cambiemos no solo sufrió las dagas del PJ en el Congreso. A 700Km, y en otro ámbito legislativo, el cordobesismo dialoguista también le hizo probar el néctar a la coalición que a nivel nacional lidera Mauricio Macri.

A pesar de que en Balcarce 50 pretenden limitar todo al ejido cordobés, como una pelea solo de protagonistas provinciales, Cambiemos Córdoba hizo hasta lo imposible para demostrar en Casa Rosada la jugada de UPC con el polémico pase de la legisladora Adriana Oviedo a las filas schiarettistas.

Los socios cordobeses buscaron de todas formas mostrar lo que ellos entienden como un doble juego: mientras el gobernador Schiaretti manifestó su molestia por la hasta ahora caída Reforma nacional, los alfiles cordobeses siguen haciendo de las suyas en la Unicameral. Y en un recinto donde UPC ostenta el poder en su máximo esplendor, incluso cuando sigue sumando voluntades que no necesita.

Así las cosas, la cancha ya está marcada para el partido que allá y acá se jugará con todo el año que viene. Aunque es cierto, todavía falta diciembre.

 

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