Las ilusiones intactas de Ezequiel Lázaro

Entrevistas 29/01/2018 Por
El zurdo se prepara para debutar con Colón de Colonia Caroya en el Federal C. Tiene varios sueños, entre ellos volver a jugar en el club del que es hincha: Instituto. Repasamos su carrera en esta entrevista exclusiva para LA NUEVA MAÑANA.
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1 / 3 - - Soy un agradecido a Talleres. Fue un salto muy grande en mi vida. Me dio la posibilidad de vivir de lo que me gusta. Por ahí la gente me critica que soy desagradecido, y no es así: soy agradecido a Talleres. El corazón manda, soy hincha de Instituto.

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A unas cuadras de su hogar está “La Agustina”, y parece todo un mensaje y desafío para él, que sueña con volver a entrenar en ese predio con vestimenta del club del que es hincha. No se da por vencido aunque lo den por vencido. Sabes de levantarse ante la adversidad y se propone, a sus 33 años, volver a hacerlo. Pero antes, Ezequiel Lázaro, tiene otro objetivo que es vital; y en consecuencia trabaja a por lograrlo. Se esfuerza pensando en que ninguna de sus metas sea imposible. Lo cree así. Lo confiesa así, mientras se toma unos mates y con una sonrisa sincera entiende del poder de sus palabras.

El fin de semana que pasó comenzó a disputarse el Torneo Federal C, y Colón de Colonia Caroya tuvo la fecha libre. Su debut será este domingo 4 de febrero, de local, ante Independiente de Cosquín. Lázaro juega en el equipo dirigido por la dupla Enrique Ambrossini-Daniel “Miliki” Jiménez, que tiene como objetivo ascender.
“Estoy bien, en mi mejor momento en lo anímico. Si estás bien de la cabeza, es importante. En Colón estamos terminando la pretemporada, los dirigentes tienen un claro objetivo que es el ascenso y nosotros con los pies sobre la tierra sabemos dónde estamos parados. Junto con Julio (Moreyra) y (Diego) Nadaya estamos con el grupo sabiendo que tenemos que ir paso a paso”, comienza la charla, con LA NUEVA MAÑANA, el talentoso zurdo de barrio Jorge Newbery, al tiempo que agrega: “Hay un lindo plantel, hermoso grupo con muy buena calidad humana. Nos divertimos mucho, pero con seriedad, pensando en lo que queremos lograr. Entrenamos con mentalidad. Los dirigentes no se conforman y ellos entienden que la liga les queda chica. Aspiran por más, y eso entusiasma”.

- ¿Disfrutás de este momento de tu carrera?
- Me siento bien porque lo disfruto mucho. Tuve una etapa de mi vida donde la pasé muy mal. Gracias a Dios, con la ayuda de amigos como Javier Liendo, Joaquín Lencina, me ayudaron muchísimo; también el apoyo de mis viejos, disfrutando de mis hijos pude salir adelante.

- ¿Qué te pasó?
- Porque la pasé muy mal en su momento. Después que vine de Mitre de Santiago del Estero me tuve que hacer cargo de mis hijos. Rechacé dos propuestas que tenía para irme (Perú y Bolivia). Preferí mi familia, prioricé mis hijos. Ahora Dios me está devolviendo todo lo que dejé por una causa hermosa, que es mi familia. Estoy en una etapa de mi vida, de la mano de Dios, muy buena.

- ¿Cómo fue ese momento de tener que rechazar ofertas que eran muy buenas?
- Muy difícil, muy difícil. Siempre soñás con terminar bien la carrera, en el club que uno quiere, que uno ama y por ahí los tropiezos de la vida, los obstáculos te llevan a tomar decisiones por ahí correctas o incorrectas. Pero siempre se las deje en mano de Dios. En ese momento no lo dudé, prioricé a mis hijos. Ahora estoy bien, me siento bien físicamente.

- Debutaste con 17 años en Talleres, siendo convocado y saliendo campeón en los juveniles de la Selección. Hoy con 33 años, ¿qué carrera crees que hiciste?
- Siempre uno espera más. Me quedaron y me quedan cuentas pendientes. No bajo la guardia. Siempre teniendo Fe que haciendo las cosas bien, yendo por el buen camino, siendo honesto, humilde. Ahora me toca esta chance buena en Colón de Colonia Caroya y quiero aprovecharla, hacer bien las cosas. Es paso a paso. Le metí mucho a la pretemporada. Y ojalá que Dios me devuelva la chance que tanto quiero, que es jugar en el club que amo, Instituto.

Recuerdos imborrables
Por más de una decena de clubes militó Lázaro a lo largo de su carrera. Arrancó en las inferiores de Instituto, aunque sólo jugó en Sexta y Quinta División. Posteriormente, siendo un adolescente, se fue a jugar a Huracán de barrio La France y al tiempo se mudó a Talleres, donde con 17 años, debutó en el 2003 en el primer equipo ante Banfield. El técnico que lo hizo debutar fue nada más y nada menos que José Omar Pastoriza.
“Dejé muchas cosas de lado por seguir mi profesión. Veía a mis amigos que se iban de joda y yo era muy chico, pero el sacrificio es lo que vale. Dejar cosas por una causa que vale la pena. Me acuerdo de los viajes en colectivo, que solían durar dos horas, para ir al entrenamiento. Cuando arrancó el predio de Talleres, que era otro momento, nos bañábamos con agua fría. Ahora que lo recuerdo, digo que valió la pena. Fue un sacrificio hermoso para llegar a ser jugador de fútbol, que era lo que soñaba”, rememora sobre esos orígenes en el club de barrio Jardín; y le brillan los ojos cuando recuerda: “Debuté contra Banfield, pero lo que no me voy a olvidar nunca es cuando jugué la promoción con Talleres ante San Martín de Mendoza. Fue hermoso. Estaba el ‘Pato’ Pastoriza y yo era suplente de La Paglia. Talleres tenía una deuda con Boca y el ‘Leche’ no pudo jugar. Y el Pato no dudó y me dijo que iba a jugar yo. Estábamos en el hotel y el ‘Pato’ le preguntó a Luis Islas, cómo me veía, y Luisito dijo, lo veo como Maradona en el 86 -se ríe-, Ohh, sabés cómo estaba yo de confianza. Me daban mucho apoyo”.

- ¿Y qué fue Talleres en tu carrera?
- Soy un agradecido a Talleres. Fue un salto muy grande en mi vida. Me dio la posibilidad de vivir de lo que me gusta. Por ahí la gente me critica que soy desagradecido, y no es así: soy agradecido a Talleres. El corazón manda, soy hincha de Instituto. Pero estoy agradecido, porque si no era por Talleres no hubiese sido jugador de fútbol.

- A propósito de lo que contás, estando en Instituto le hiciste un gol a Talleres en la Boutique.
- Sí, le hice un gol de penal... Cuando llegué a Instituto la gente me juzgaba por mi pasado, nadie sabía que era hincha de la Gloria. Sí, había llegado excedido de peso, porque había estado seis meses parado. “Vitrola” Ghiso no dudó en llamarme y en llevarme de a poco. Estuve la pretemporada y nueve fechas para ponerme bien. Y así fue. Me tocó jugar ante Atlético Tucumán y ahí arranqué. Y llegó el clásico. Fue hermoso vivirlo con el club que uno ama. Un momento soñado. Se dio todo, era un equipo que sabía a lo que jugaba, con jugadores bárbaros. Un equipazo y cuando tocó el partido con Talleres, con todo el circo previo de “Humbertito” Grondona, y se dio como soñábamos. Le pintamos la cara, ganamos y fue impresionante lo que me puteó esa gente de Talleres. ¿Qué es lo que no me decían? Una señora, apenas entré me dijo desagradecido. Y yo no grité el gol. Lo sentí así.

- Pero después le hiciste otro a Talleres y lo gritaste...
- Cuando estaba Marcelo Bonetto se hace un amistoso en el Chateau y le ganamos 2-0, con gol de la Chancha Zárate y otro mío, de tiro libre y ahí se me salió la cadena y lo grité y todo. Por qué no lo puedo gritar si soy hincha de Instituto.

- ¿En una respuesta anterior dijiste que tu sueño es volver a jugar en Instituto?
- Cuando quise volver, me dijeron que no. Yo me fui bien de Instituto. Nunca le hice, ni le haría, juicio a Instituto. Uno nunca sabe, ahora es otra etapa del club, hay otros dirigentes, y tengo que hacer las cosas bien en el club en el que estoy y tratar de ver más adelante. Claro que quiero volver.

- ¿Qué fue lo más lindo que te dio el fútbol?
- Lo más lindo es llegar al vestuario, llegar temprano, compartir, tomar unos mates con los compañeros, los utileros. Los viajes. Esas cosas. La verdad que cuando lo deje lo voy a extrañar. El tiempo que no me tocó, lo extrañé mucho.

- ¿Y lo más feo?
- Que te perdés muchas cosas de la familia por el fútbol, cumpleaños, nacimientos, muchas cosas que se podrían disfrutar más.

Pasíon Albirroja

La charla con Ezequiel Lázaro, en su hogar, a escasos metros de donde entrena el plantel de Instituto fue extensa y pasó por diversos estadios. Mientras hablábamos llegó su hijo con vestimenta albirroja, ya que entrena en las inferiores de “La Gloria”. Se respira fútbol en su casa, y se habla constantemente de Instituto. Tiene un sueño. No lo pierde. Pero es consciente y sabe que es difícil. No imposible. Antes deberá tener un nivel superlativo en el Colón de Colonia Caroya, donde también hay mucho de Instituto como Diego Nadaya, Julio Moreyra, Enrique Ambrosini, “Miliki” Jiménez, Nicolás Tealdi y Gonzalo Guzmán.

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