Reducen tiempos y riesgos en cirugías gracias a réplicas 3D de órganos dañados

Sociedad 22/09/2016
Un grupo de especialistas del Ministerio de Salud Pública de Córdoba y de la UNC logró diseñar modelos físicos de diferentes órganos del cuerpo humano, a partir de imágenes de diagnóstico médico.
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Foto: La idea de trabajar en el desarrollo de biomodelos surgió en 2013, a partir de un encuentro entre el vicedecano de la Facultad de Arquitectura,

Un médico debe operar del corazón a un niño. Antes de realizar la intervención, tiene en sus manos una réplica exacta del órgano dañado. Lo puede ver y tocar,  examinar detalladamente la malformación, como si lo hubiera extirpado antes de abrir el pequeño tórax.

Eso es precisamente lo que logró un equipo de profesionales del Ministerio de Salud Pública provincial y de la Universidad Nacional de Córdoba, integrado por médicos, ingenieros y diseñadores industriales. Se trata de biomodelos 3D, una herramienta de vanguardia en el campo de la medicina.

Las piezas producidas incluyen desde órganos con malformaciones y prótesis para estructuras óseas dañadas, hasta el desarrollo de instrumentos quirúrgicos innovadores y repuestos para equipamiento médico.

Los modelos ideados por el equipo interdisciplinario son hoy una realidad en el Hospital de Niños de Córdoba, donde actualmente funciona una Unidad de Biomodelos 3D,  pionera entre los nosocomios públicos del país. A través de la simulación virtual, el modelizado digital de sistemas y  la impresión 3D industrial, allí se producen piezas a solicitud de los médicos del hospital y de otros centros de salud de la provincia, para atender a casos concretos.

“Los usos son muy diversos y apuntan a colaborar con la enseñanza, y diferentes patologías y problemáticas relacionadas con la salud”, señala Víctor Defagó, docente de la Cátedra de  Pediatría de la Carrera de Medicina de la UNC y director de la novedosa Unidad instalada en el hospital.

Las ventajas de esta tecnología son múltiples. Permite estudiar pormenorizadamente el caso y sirve como herramienta para entrenamiento o “ensayo” médico antes de la intervención. Una vez en el quirófano, funciona como “guía” para el cirujano. “La pieza puede ser colocada en la mesa de cirugía. Es como si el profesional contara con un ‘mapa’ al momento de llevar a cabo la intervención quirúrgica”, comenta Defagó.  El resultado final es la reducción de los tiempos y riesgos en intervenciones complejas. De acuerdo al especialista y jefe del Departamento de Cirugía del nosocomio, el dispositivo permite también explicar con exactitud a los padres del paciente en qué consistirá la operación de su hijo.

Otro uso destacado apunta a la formación de futuros profesionales de la salud, como material didáctico para la enseñanza de grado y posgrado de los estudiantes de medicina y otras disciplinas vinculadas. “Además de recurrir al libro, ahora podemos mostrarles a los alumnos biomodelos tangibles de casos reales”, subraya.

 

También se utiliza para diseñar prótesis (piezas implantadas en el cuerpo humano), y órtesis (apoyos o dispositivos externos, tales como piernas ortopédicas de bajo costo para niños con miembros inferiores amputados).

Fuente: Unciencia

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