Emanuel "Bebelo" Reynoso, el pibe del barrio chino “que supo callar”

Opinión 24/01/2018 Por
“Juan Rulfo dijo lo que tenía que decir en pocas páginas, puro hueso y carne sin grasa, y después guardó silencio”, escribió Eduardo Galeano; y el talentoso mediocampista cordobés (ahora de Boca) lo imitó a su estilo.
BEBELO
Emanuel Reynoso ya supo brillar en la Bombonera.


En la ciudad de Córdoba todavía se conservan esos barcitos donde se juntan amigos a charlar sobre el juego de la pelota; con un ferné, café o cerveza de por medio. Hay recuerdos y remembranzas. Hay estilos y polémicas. Hay hinchas y fanáticos. Y todo es materia opinable, porque en el fútbol no hay una sola verdad. Conviven todas las verdades. En estos barcitos todavía se habla cara a cara y los debates por celular no tienen trascendencia. Después del “enojo” transitorio por algún penal no cobrado, se termina dividiendo la cuenta o arreglando para un asadazo el fin de semana. Por ahora, hay lugares donde se le gana a las redes sociales.

Allá por mayo del año pasado, hubo un tema que se tocó en todos esos barcitos. El contexto era que se avecinaba un nuevo clásico cordobés. Se enfrentaban en el Mario Kempes Talleres y Belgrano. Y en los días previos, Emanuel Reynoso protagonizó un hecho policial que aún hoy no se ha informado con toda “la verdad”. Surgieron versiones por doquier. En consecuencia, interpretaciones de las más diversas. Sentencias “inmaculadas” se ofrecieron por los medios y también en esos debates de amigos. Todos sabían lo que había pasado, aunque nunca estuvo claro. Todos tenían un veredicto. Todos hablaron. Todos hablamos.
Menos el protagonista principal: “Bebelo”.

Los caminos del “Belo”
“Los Bajitos del Futuro” es un comedor solidario que alimenta a unos 120 niños de los barrios Betania, Almirante Brown Anexo, Ituizangó... en lo que en Córdoba le llaman “el barrio Chino”. De ahí salió Emanuel Reynoso. Su origen es conocido y también estereotipado. En una entrevista en el 2016 para la revista El Gráfico, el hijo de la Mary supo contar: “Mi vieja se esforzó muchísimo para que yo pueda llegar... Mi mamá hacía pan casero para que yo pudiera entrenar. No teníamos otra posibilidad y ella se sacrificaba mucho. Pero me acuerdo mucho de esa época. Me acuerdo que amasábamos en el molde, todos unidos en mi casa, nos cagábamos (sic) de risa mientras hacíamos el pan casero. Es que todos teníamos el mismo objetivo”.

"Bebelo" se crió en las calles de tierra del barrio Chino. Desde pibe se destacó por su habilidosa pierna zurda. La rompió en la Escuelita Richardson de barrio Ituizangó, en Peñarol, en el CIBI, hasta que a los 15 años llegó a Talleres. Esa zurdita lo hizo destacarse en las inferiores albiazules y su historia ya es conocida de cómo le ganó a la adversidad. La historia de la bala en la rodilla por defender la moto y cómo se sobrepuso ha sido repetida una y otra vez. Y llegó al plantel Albiazul y su juego jamás pasó desapercibido. No le tuvo temor a la Bombonera y con la “10” de la “T” clavó un golazo y fue figura.

Recientemente fue entrevistado por el periodista Nahuel Gallota para el diario Clarín y allí el talentoso enganche narró: “Me gustaría jugar en la Selección Argentina, en clubes del extranjero y retirarme en Talleres. Y otra cosa que me gustaría vivir es una Navidad con mi familia completa. No sé lo que es brindar con todos mis hermanos. Somos siete, pero tres de ellos pasaron varios años en la cárcel y todos los años nos falta -al menos- uno. Y otro deseo sería vivir en mi barrio. Construirme una casa relinda, pero en mi barrio”. Contundente. Sin vueltas. Sincero.
Jamás se olvidó de su barrio, de su familia, de sus orígenes. Y fue castigado por eso. Perdón, es castigado.
Varios medios de la Capital, que tocaron mucho de oído sobre algunas supuestas historias de Reynoso, hicieron con la llegada de “Bebelo” a Boca un festival del amarillismo del más alto calibre. Y hubo muchos que rozaron o directamente le faltaron el respeto.

Silencio
“Juan Rulfo dijo lo que tenía que decir en pocas páginas, puro hueso y carne sin grasa, y después guardó silencio”, escribió Eduardo Galeano en “El hombre que supo callar” (Días y noches de amor y de guerra).

Cuando sucedió lo de la previa al clásico, todos hablaron y hablamos. Y “Bebelo” supo callar. Ahora cuando llegó a Buenos Aires en su arribo a Boca y le preguntaron sobre aquellas “historias extra-futbolísticas”;  también supo callar.
Antes respondió en la cancha...

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