Cuando ayudan más los de afuera que los de adentro

Opinión 11/11/2016 Por
Los resultados ajenos mantienen con vida a Argentina para llegar a Rusia 2018. El mundial tiene cielo nublado si no mejora en el juego
messi
Alivio y dolor. Argentina vive por los resultados ajenos, no propios - EFE

Ocurre seguido. Como cuando Perú le empató a Paraguay y entonces Argentina fue a disputar el repechaje a Australia para llegar a Estados Unidos '94, a pesar de haber ganado dos copas Américas. Y ahora, vuelve a pasar. El seleccionado argentino sigue con vida para llegar a Rusa 2018 solo porque los rivales directos no sacan ventajas y le permiten seguir soñando a pesar de la ausencia de argumentos dentro de la cancha.

Brasil le dio una dura dosis de realidad y  a pesar del flojo panorama, increíblemente Argentina ganando a Colombia se puede acomodar todo, aprovechando la ciclotimia del equipo "cafetero" que no consigue la regularidad de antes. Ayer se festejó el insólito triunfo 4 a 1 ante Paraguay, el empate en Barranquilla entre chilenos y locales en función de que no se escapan en la tabla, y la mano de Uruguay sobre Ecuador. Es decir todos jugaron para Argentina, menos Argentina.

El declive futbolístico no es de ahora, al menos en el funcionamiento. Por lo general, las individualidades lograban hacer alguna diferencias, algún gol aislado solo por jerarquía, situación que permiten maquillar déficits en el juego. Con eso no alcanza. Vergüenza hubiera sido un triunfo paraguayo, que dejaba al elenco de Bauza octavo de 10 equipos, solo por encima de Venezuela y Bolivia. Pero pasó un milagro.

Bauza tiene su responsabilidad, apostando a una continuidad en vez de un recambio paulatino. Ganarle a Colombia ayudará en lo anímico y en las posiciones pero no en el funcionamiento. Un resultado no tapa falencias estructurales que se vienen arrastrando desde hace un tiempo. Cambios drásticos, mentales y generales, son necesarios si se pretende acceder a Rusia. Es tiempo de hacer la parte que nos toca, porque desde afuera, las ayudas siguen llegando. Los resultados ajenos continúan dando alivio, solo que si se depende de eso, el margen se achicará y la preocupación dejará de ser para convertirse en fatalidad. Es hora de que aparezcan los propios.

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