Elefanteca Luis Paredes: Una biblioteca cultural, colectiva y memoriosa

Cultura & Espectáculos 06/12/2017 Por
En barrio General Paz, el Espacio Cultural Elefante y el taller de Niños Artistas a cargo de Naty Martínez inauguraron el jueves pasado su biblioteca, con la presencia del dibujante Luis Paredes.
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1 / 7 - - Las Elefantecas giran alrededor de las personas no de los libros. Nos importa mucho más que el movimiento de un libro, el movimiento de los lectores.

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Eugenia Leyes, Guadalupe Funes y Naty Martínez no pueden agrandar más sus sonrisas ni abrir más sus abrazos. Están en el vestíbulo del Espacio Elefante recibiendo a las familias que llegan, cada una con un libro para donar, dispuestas a participar de la inauguración de la biblioteca. En una mesita de un rincón se empieza a armar una linda torre de álbumes, libros ilustrados, algunos de cartón para bebés, otros de formato grande. El entusiasmo y la energía crecen al mismo ritmo que la torre de libros. En la pared principal, Luis Paredes, el querido dibujante y animador cordobés, está encaramado en una escalera absorto en la realización de un mural poblado de sus personajes de ojos grandes. En primer plano, un extraterrestre de anteojos en su nave espacial está haciendo flotar un libro, quién sabe si dejándolo o retirándolo de un estante de la biblioteca. Todos los que van llegando aprovechan algún momento cómplice para susurrar en el oído de las anfitrionas si Luis sospecha algo, que cuándo le van a decir. Naty carga en sus manos, como un tesoro oculto, una bolsita con algunos papeles y una placa flamante con el logo de la biblioteca: Un elefante dibujado por Luis, con su panza llena de libros y el nombre “ELEFANTECA LUIS PAREDES”, que se cuida muy bien de mantener escondido.
En el salón principal se amontonan los chicos, que con total naturalidad se sientan en el piso y eligen libros de una cajón repleto. El barullo de la charla, sumado a los grupos de chicos y padres leyendo es una estampa que acompañará a los que estuvimos ahí por mucho tiempo. Desde la vereda unos cuantos más acodados en las ventanas siguen el evento aprovechando el fresco de la tarde que se acaba. Todo está listo.

“Elefante” es un espacio cultural autogestionado, que nació en agosto de 2013. Desde ese momento dictan talleres artísticos culturales para niños y para adultos. Los mismos talleres, de yoga, de creatividad, de pintura, de canto, teatro, guitarra y piano, están disponibles para niños y para adultos también. Uno de ellos es el de Niños Artistas, un taller de estimulación creativa que lleva adelante Naty Martínez (la personalidad secreta de la payasa Tina), que trabaja hace años en arte e infancias en nuestra ciudad.

-¿Por qué libros y una Elefanteca para el Espacio Elefante?
Eugenia: “La Naty siempre trabaja con libros y la lectura en su taller y nos venía diciendo hace rato que quería que armemos una biblioteca acá en Elefante, porque ésta era como la casa en la que podía surgir una biblioteca. Y surgió la Elefanteca porque era acá, en Elefante”.
Naty: “De toda la vida amo los libros, aprendí a leer desde que era re chiquitita y la verdad que es lo que más hago constantemente. Soy compradora compulsiva de cuentos de niños, que uno termina sabiendo que no son cuentos solamente para niños. Empecé a compartir mi biblioteca personal con el taller y siempre consideré que estaba bueno dejar al alcance de los niños esos libros para que los leyeran. Por ahí ellos miraban ilustradores diferentes Por ahí veían historias distintas, somos de inventar mucho historias en el taller, entre otras cosas. Pero siempre trabajamos en base a los libros. Fue entonces que hablamos con las chicas de por qué no armarla  mejor y darle el nombre de biblioteca”.

Luis: “Representa muchas cosas una biblioteca porque no es una librería. Una biblioteca es algo que siempre tratamos de rescatar con la Naty, esto de fomentar la lectura en los niños. Es un lugar donde alguien que no puede comprar un libro, puede sacarlo, puede leerlo, ayudar a que sigan existiendo lugares así y fomentar a que los niños se apropien y empiecen a conocer estas cosas es muy importante”.

Desde el inicio quisieron que esta biblioteca tuviera algo diferente, algo especial. Naty cuenta que ella trabaja mucho con la gente del barrio. Que la constante de su trabajo siempre es recurrente, con Luis Paredes, con los libros y con el barrio. Era cuestión de tiempo que el proyecto tomara forma. Naty cierra mientras señala primero a Eugenia y Guadalupe, después a ella misma y finalmente a Luis: “Hubo muchas cosas que se fueron uniendo hasta decir ‘Bueno, acá está el terreno, que es Elefante, acá está la semilla, que era de alguna manera mis ganas y mi deseo y acá está el Luis Paredes, a quien admiro muchísimo, apoyo y banco un montón todo lo que él hace’. Somos todos muy hacedores. Y de ahí, de toda esa fusión surge La Elefanteca”.

El Manifiesto

“Las Elefantecas son espacios dentro del tiempo en donde se cultiva la Memoria, por eso allí nada se olvida. Tienen tanto amor que parecen blanditas como un colchón de plumas pero son más fuertes que una roca. Las Elefantecas son libres e  inquietas. Se mueven, ruedan van y vienen. Pero están donde se las necesita. Se alimentan de historias. Necesitan historias. Y las memorizan. Porque las Elefantecas saben que pueden faltar los libros pero nunca la Memoria”.

Ante la pregunta de qué expectativas tienen para el proyecto, empiezan a contestar todos juntos y a superponer ideas, algunas se nota que las vienen masticando de antes y otras nacen improvisadas y generan risas y entusiasmo. Van a involucrar al barrio, van a anunciarlo masivamente para que los vecinos ya sepan, van a invitar a leer, pero más van a salir, a ser inquietos, a moverse por todos lados para que la cosa no quede solo adentro. El elefante va a llevar los libros y salir al barrio. ¡Una camioneta! Con apliques de trompa, cola y orejas y los libros en la panza, Luis imagina una vieja Van Volkswagen, las chicas se contagian al instante. “Soñamos mucho y  me parece que eso nos junta”, dice Naty. Alguien agrega en ese coro de entusiasmo: “Mirá que estamos en diciembre, ¿quién emprende algo en diciembre?” y la idea que no dejan de repetir: “Soñamos, soñamos pero está bueno concretar esas cosas, que se concreten los sueños es fundamental”.



Llega el momento de la inauguración. Los asistentes sentados, parados, asomados, amuchados están expectantes. Luis, en su mundo de dibujos, encaramado en la escalera se concentra en el mural, Naty, Euge y Guada en el centro del salón se refriegan las manos mientras piden silencio. Y arranca Naty, con voz potente: “Las Elefantecas deben tener un nombre que contribuya a su Identidad.
Así que nosotros le pusimos el nombre de una persona a la que además de quererla, uno puede admirar porque dibuja, hace, ayuda, piensa, dibuja, construye, regala, sueña, dibuja, comparte, libera, apoya, confía, cree, reparte y dibuja. Por todo esto y más nuestra Elefanteca se llama ‘Luis Paredes’”.
Hay un segundo de silencio en el que el fibrón de Luis queda suspendido en el aire, el tiempo en cámara lenta nos permite a todos ver cómo gira, los ojos grandes, tan grandes como los personajes que siempre dibuja, la sonrisa que empieza a crecer mientras se le ven en los ojos el nudo de emoción y un brillo revelador. El aplauso y la ovación son la banda de sonido de un momento único.

-¿No sospechaste nada? ¿Qué sentiste?
Luis: “No. Siempre he sido así. En el secundario era conocido por ser la última persona que se enteraba cuando alguien se ponía de novio en el curso... Soy así, no muy perceptivo. Sí para algunas cosas, pero para otras no. Es muy fuerte que te reconozcan personas tan cercanas y que uno quiere mucho. Es increíble como cada vez hay más libros, cada vez se lee más, al contrario de que mucha gente piense que no. A mí me sirvió mucho para trabajar con niños esto de decir: ‘Bueno, si alguien quiere decir algo, lo puede decir escribiéndolo o lo puede dibujar, pueden juntarse de a dos y hacer un libro’. Tiene mucho de magia El Libro. Entonces que algo que admiro tanto y algo que quiero tanto como los niños y la gente amiga de este centro cultural me hagan este homenaje es muy fuerte. No lo puedo expresar. Estoy procesando el dibujo con el cual voy a representar la alegría y la chochera que tengo. Así que próximamente lo dibujaré, que es lo que me sale mejor”.

En la inauguración no falto nada: amigos, ronda de historias, brindis y torta, juguetes, grandes y chicos entusiasmados, cientos de fotos y mucha, mucha emoción. Todos nos vamos con el corazón contento y una frase de Guadalupe: “En tiempos en los que quizás parece que nos quitarán la esperanza, nosotros los artistas actuaremos, cantaremos, dibujaremos, Armaremos Bibliotecas… ¡¡¡para resistir y seguir sonriendo!!!

“Las Elefantecas giran alrededor de las personas no de los libros. Nos importa mucho más que el movimiento de un libro, el movimiento de los lectores. Contagiar las ganas, promover el deseo y compartir palabras”, dice el Manifiesto y cierra con una promesa: “Así que [email protected] [email protected]/[email protected]  tendrán dedicada una página en el registro de la Elefanteca.  Y allí iremos anotando cuánto engorda su memoria. Nunca pondremos a nadie a dieta, mientras más libros se coma, mejor.  Y cuando lleguen a los 50 libros leídos les entregaremos un reconocimiento por haber agrandado su imaginación, haber abierto puertas al hambre voraz de la lectura y por cuidar y criar su memoria con historias”. 

La Elefanteca Luis Paredes estará abierta todo el mes de diciembre y continuará recibiendo donaciones de libros, nuevos o usados, infantiles o para adultos, novelas, de arte, libros para para todos.


Los lunes y miércoles de 17 a 19 y los jueves habrá actividades especiales a la gorra, en Pringles 47, barrio General Paz.
Para más información se puede consultar la Fanpage del espacio: https://www.facebook.com/elefante.espacio/

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