Lesa Humanidad: declaran los querellantes en la causa Vergez

Córdoba 28/11/2017 Por
Culmina la indagatoria y empieza la etapa testimonial. Se prevé que declaren Diego Omar Benítez y Julio César Giménez, hijos de Osvaldo Pablo Benítez y Alberto César Giménez, víctimas del terrorismo de estado.
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1 / 2 - - Foto: Nicolás Castiglioni.

La causa Vergez está organizada en 13 hechos. Por los dos últimos declaran los querellantesque son patrocinados por Adriana Gentile y Gabriela Noemí Bautista, de la Fundación María Elba Martínez.

El ex comisario de la Policía de la Provincia de Córdoba, Julio César Giménez Pizarro, en diálogo con La Nueva Mañana evaluó que llegar a esta instancia "Es un acto de justicia. Porque a casi 40 años de democracia, en esta docta que fue cuna de la reforma universitaria, del Cordobazo, y de luchas y conquistas sociales y laborales, siguen existiendo en el poder político y la institución policial, viejos resabios de la dictadura".

El testigo, confía que durante el Juicio surgirá la verdad sobre lo ocurrido la madrugada del26 de febrero de 1976, cuando su padre fue ultimado por la espalda, en la esquina de San Jerónimo y Paraná, barrio Nueva Córdoba. 

El dirigente sindical formaba parte de la corriente combativa liderada por Atilio López y Agustín Tosco. Le decían "Oso" por la contextura física. Su actividad pública quedó registrada en diarios y videos que el testigo pudo recolectar y presentar. En los cortejos fúnebres de ambos dirigentes se lo ve acompañando de cerca y en otras escenas dirigiendo la palabra. "Si le hubieran dado la oportunidad que les dan a los represores hoy hubiera sobrevivido", reflexiona.

"En el velatorio, le prometí a mi papá que buscaría justicia", dice, mientras intenta evitar las lágrimas. Tenía 12 años. Lo esperaba junto a su madre en una habitación del hotel Ritz donde estaban alojados. Contó que ella estaba preocupada porque le habían avisado que la patota lo buscaba. "Le dijo, andate César" pero no le hizo caso. "Prefiero luchar y no andar huyendo, le respondió textualmente", rememoró.  

Trabajo de hormiga

Cuando la dictadura estaba en pleno retiro, en 1983, ingresó a la Escuela de Oficiales de la Policía de la Provincia. Trabajó 30 años en la institución donde buscó y encontró datos que fue acumulando para esclarecer el asesinato. En ese camino poblado de obstáculos fue perseguido por los altos mandos que se sentían afectados por su decisión de investigar y constituirse como querellante ante la fiscalía.

No fue tarea fácil. El acoso no se hizo esperar. Traslados, bajas calificaciones, sumarios y amenazas directas, fueron el pan de cada día. Por caso, en 2009, Ramón Frías, ex jefe de la fuerza le dijo que la cortara con eso porque le iba a pasar lo mismo que a su padre.

Otra situación que irritó a la cúpula fue cuando años atrás asistió con su hijo de 9 años, al sitio de memoria La Perla. El chico portaba una pancarta con la foto de su abuelo con la leyenda "Me robaron parte de mi historia". Los medios de comunicación se hicieron eco. Lo acusaban de manchar el honor de la fuerza.  Algo que suena extraño habida cuenta que miembros del D2 fueron juzgados y condenados en varios juicios de lesa humanidad. Con el tiempo, afirma, logró demostrar que tales acusaciones eran falsas.

Una vez que investigó por su cuenta y obtuvo información suficiente sobre lo ocurrido se presentó ante la fiscal López de Filoñuk y le hizo entrega de la documentación obtenida mientras trabajaba y tuvo acceso a libros de la institución. Por caso, información sobre idénticos procedimientos, ocurridos la misma noche que asesinaron a su padre. Además, toda la información publicada en los medios gráficos y televisivos relacionados con la actividad sindical de la víctima y el contexto de época. Incluso consiguió una declaración realizada en el exilio por Ricardo Obregón Cano al periódico Excélsior cuando denunció la represión en México.

Juicio Foto Nicolás Castiglioni 02

Bolsas de harina

Una de las imágenes imborrables que conserva está ligada a la morgue del Hospital San Roque. Con un tío fueron a reconocer el cuerpo. "Me impresionó la cantidad de cadáveres apilados como si fueran bolsas de harina", evoca. Confiesa que para superar estas experiencias dolorosas hace años que hace terapia y que no siente miedo ahora que por fin se abre una puerta para lograr justicia.

Toda su infancia, fue un ir y venir por diferentes lugares. "Éramos muy compañeros, me llevaba a todos lados. A la vieja Confitería Oriental, al Palacio de los Manjares, o a Doña Paca, algunos de los negocios donde iba a buscar a los trabajadores para participar en las movilizaciones", afirma. 

También rescató otra vivencia compartida cuando en los años setenta pasó por Alta Córdoba la caravana proselitista que promovía la fórmula Cámpora -Solano Lima y lo levantó sobre los hombros para que mirara. "Vi que Don Cámpora, le dio la mano a mi papá", afirmó, con una sonrisa.

Sostiene que el único fantasma que lo perseguía en formato miedo era no poder sostener "esa delgada línea que separa mis valores y lo que te inculca la policía", cuestión que pudo sortear. "La búsqueda de justicia es una agonía que no tiene fin", agrega, pero siente que llegó el momento de exponer frente al Tribunal todo lo que guarda desde que era un niño. "Será un antes y un después, será el acto final de mi vida. Porque siempre estuve condicionado, indagando y manejándome con cautela", afirma, esperanzado, aun cuando no serán juzgados en este proceso los ejecutores.

 Benítez, testigo y querellante (Hecho 12) dará cuenta de lo que sabe sobre su padre, secuestrado junto a María Prosperina Ferreyra y Fernando Horacio Alderete, el 12 de febrero de 1976, cuando salían del Centro Vecinal y Cultural de Barrio Patricios. Luego, sometidos a tormentos, asesinados, y sus cuerpos arrojados en la localidad de Unquillo.

Este es el noveno juicio de lesa humanidad que se realiza en Córdoba. Entre policías y militares suman 20 los imputados. Uno de ellos es Luciano Benjamín Menéndez quien además de deslegitimar los procesos anunció la audiencia pasada que no hablará más. El fiscal es Maximiliano Hairabedián y acusa por 61 víctimas.   

Según un cronograma anunciado por el Tribunal las próximas audiencias se realizarán en diciembre los días martes y miércoles: 5 y 6; 12 y 13, y 19, respectivamente. El juicio es oral y público. Presentarse con el DNI en el primer piso de la Torre de Tribunales Federales (Concepción Arenales esquina Paunero).

 

Fotografía gentileza Nicolás Castiglioni.

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