Palenque, el primer pueblo libre de América

Sociedad 11/10/2017 Por
Fue fundado por esclavos negros que escaparon desde Cartagena. En 2005 fue proclamado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Hoy busca en la actividad turística un escape a la pobreza extrema.
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1 / 12 - - El 75% de la población de Palenque estaba bajo la línea de pobreza. Fotos: Miriam Campos

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“Hoy somos el primer pueblo libre de América y el último rincón de África en ella”, dice Danilo Cáceres con los brazos en alto como si estuviera al frente de las cámaras. Hace una pausa midiendo la reacción de su público, un puñado de visitantes que tiene agrupado en el living de su casa. Ese es el escenario donde el dueño y director de “Palentour”, una empresa que quiere promover el interés de los turistas más allá de los márgenes de Cartagena, Colombia, cuenta: “Aquí en Palenque usted no va a encontrar grandes monumentos, ni construcciones, sino que va a encontrar una incalculable riqueza para el mundo la cual es inmaterial”.

Danilo mide 1.90m., tiene la piel tersa, negra, casi azulina y se mueve con porte de atleta. Uno lo mira, y proyecta su imagen de hombre joven y fuerte, en los miles de esclavos que los colonos españoles traían a Sudamérica, raptados en el Golfo de Guinea. Danilo y los 3.000 habitantes de San Basilio de Palenque son la descendencia de aquellos africanos que en 1.603 armaron construcciones precarias y trampas con cañas apuntaladas -que llamaban palenques- para huir y protegerse de la esclavitud.

Con los siglos la gente emigró para integrarse a las ciudades y el mestizaje desdibujó parte de la cultura original. En este marco, la importancia de San Basilio de Palenque radica justamente allí, es el único que logró sobrevivir y sigue conservando la cultura de sus ancestros africanos.

Respecto al idioma, el criollo palenquero se creó ante la imposibilidad de comunicación que tenían los primeros esclavos traídos de distintos países. Es una mezcla de español, bantú africano, francés y portugués. Entre otras particularidades, la comunidad mantiene intacto los matices de algunas prácticas africanas. El “Lumbalú”, por ejemplo, es un ritual fúnebre con el que por medio de bailes y cantos despiden a los muertos.

Las palenqueras son reconocidas por sus trenzas y exóticos peinados. Muchas de estas mujeres ofrecen en sus casas, el servicio de peluquería donde cuentan que en los años de la esclavitud, el peinado era un medio de comunicación. Las rutas de escape eran dibujadas con las pequeñas trenzas en la cabeza y se ocultaban semillas bajo el cabello para trasladarlas y sembrarlas en los palenques.

Al principio solo tres apellidos

Con la expresión de un grito y la mano extendida, Benkos Biohó permanece inmortalizado en la plaza central de Palenque. El fundador del pueblo tiene su estatua en lo alto, con las cadenas vencidas.

“Benkos, escapó de Cartagena con un grupo de hombres, para sumergirse en lo que actualmente se conoce como La Matuna y luego, establecerse alrededor de las ciénagas de las Montañas de María, la zona de Palenque”, explica Danilo en su rutina turística, señalando el monumento bajo un mediodía de sol aplastante.

A cualquiera que uno le pregunte, las respuestas sobre el fundador siempre serán las mismas: “Pertenecía a una mítica tribu guerrera de la zona guineana, fue capturado por los portugueses, y desde su desembarco en el Caribe solo quería la libertad”.

Lo cierto es que a fines del 1600 la corona española ante el asedio de los ataques para liberar a negros esclavizados, presionada por los gobernadores de Cartagena, firma el Real Decreto que le confiere libertad a los africanos de Palenque.

A cambio de la libertad, la Corona exige el cese de ataques, confiere al pueblo un nombre asociado a la Iglesia: San Basilio de Palenque y establece que un cura fuera introducido en el pueblo. El mismo tenía a cargo bautizar a todos los nacidos, lo que además tenía efectos legales.

Poco después de que se reconociera la existencia de Palenque, a cada niño se le ponía el nombre elegido por sus padres y el apellido del cura que estuviera en el pueblo en ese momento. El primer religioso en llegar fue uno de ascendencia italiana, de apellido Cassiani. Así que durante años todos los niños nacidos fueron de apellido Cassiani. El siguiente sacerdote tenía el apellido Salgado y el tercero: Cáceres. Esos son los apellidos en origen de todas las familias palenqueras.

El recorrido de Danilo con los visitantes del día, termina en la casa de Rafael Cassiani Cassiani, “El Maestro”, como le llaman en el pueblo. Cassiani es el director del sexteto Tabalá, una de las bandas musicales colombianas más representativas de la cultura africana. El Son Palenquero es una mezcla de son cubano con ritmos del Caribe y un fuerte contenido de ritual fúnebre africano.

El maestro tiene 82 años, sale al patio donde cuelga bajo un techo un anuncio sobre una presentación de Tabalá en 2013. Con aire de actor, concentrado en su papel de leyenda de la música local, se dispone a ejecutar unas piezas para su minúsculo público de visitantes.

No lleva camisa, solo una medalla con cintas gruesas sobre la que luego explica que se trata de una condecoración. Tan solemne como Danilo para hacer su pequeño tour por las calles de Palenque, Rafael Cassiani Cassiani, se acomoda con gracia para ejecutar su instrumento: la marímbula de cuerda, que no tiene cuerdas pero sí suena por vibración con una caja de resonancia. Al terminar, ofrece sus CDs a los espectadores y con soltura de artista, posa para las fotos.


El “Kid Pambelé”, luz de Palenque

Según estadísticas de la Fundación Carvajal, hasta el 2012, el 75% de la población de Palenque estaba bajo la línea de pobreza y el 35% vivía en condiciones de miseria. “A pesar de ser eje de buena parte de la cultura del Caribe colombiano, hemos estado olvidados por el Estado, señala Danilo y agrega que muchas casas del pueblo no cuentan con adecuados servicios públicos ni de salud. “algunos no tienen agua potable siquiera”. El primer pueblo libre de Latinoamérica no tiene las calles asfaltadas.

Danilo Cáceres enfrenta la desocupación, como muchos de los que allí viven, ofreciendo tours a los visitantes sobre un “Inmenso Patrimonio inmaterial”.

En la década de los 70, San Basilio de Palenque se hizo conocido con los combates de boxeo de Antonio Cervantes, “Kid Pambelé”. Este pueblo, en total posee tres campeones mundiales en la disciplina. Junto a Pambelé, los hermanos Ricardo y Prudencio Cardona también alzaron el título.

En 1972, el pueblo todavía no tenía luz eléctrica, y Pambelé le regaló a un tío suyo un generador y un televisor. El 28 de octubre de ese año, todos el pueblo se congregó alrededor del aparato para ver la pelea donde el Kid Pambelé, logra el título como campeón mundial de boxeo.

Cuando regresó de Panamá casi como un héroe, el presidente de aquel entonces, Misael Pastrana, le preguntó de qué forma podía hacerle un reconocimiento por la gloria que había conseguido para el país. Pambelé, sin dudar, respondió: “A mí no me dé nada, pero dele a mi pueblo la luz eléctrica”. Así como Benkos Bihó, el fundador de Palenque tiene su estatua de héroe, a pocos metros el "Kid Pambelé" tiene la suya.

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