La animación cumple 100 años en Argentina

Cultura & Espectáculos 09/10/2017 Por
Previo a la 9° edición del festival Anima, Alejandro González, director artístico y coordinador de producción del festival, dio su mirada sobre esta forma de cine de animación que no para de crecer en nuestra ciudad.
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Por Barbi Couto - Especial para La Nueva Mañana

Si hablamos de “animación” todos recordaremos producciones que nos han tocado el alma o forman parte de nuestro camino lector ‘audiovisual’: desde el ratón Mickey y Pluto o cualquiera de los clásicos de Disney, pasando por Anteojito y Antifaz o el querido Larguirucho y las películas de García Ferré; las producciones de Pixar que disfrutamos grandes y chicos, cortometrajes increíbles con técnicas de stop motion que se pueden descubrir navegando por Youtube o Vimeo. Hoy por hoy, la animación es una forma audiovisual que no para de crecer y de expandir sus posibilidades, tanto como narrativas pensadas para el entretenimiento, como también para la publicidad y las demás industrias culturales, booktrailers, videojuegos, videoclips, entre tantas otras producciones. Pero fue en Argentina donde se realizó el primer largometraje animado, “El apóstol”, de Quirino Cristiani en 1917 y marcó el primer paso de cien años de una gran trayectoria.

Alejandro González es el director artístico y coordinador de producción del Anima, que desde el año 2001 celebra cada dos años el festival de animación más importante del país y uno de los más importantes de Latinoamérica. En esta nota lo entrevistamos para saber más de los entretelones de este lenguaje/género/técnica audiovisual que es la animación, del que el público usualmente conoce poco pero que disfruta y mira todos los días desde las pantallas con las que se entretiene, se informa y consume cultura. “Uno piensa que la animación es una técnica”, explica Alejandro, “y lo es, pero no es únicamente una técnica. La animación es una ‘forma audiovisual’. Hay dos grandes formas audiovisuales basadas en una diferencia técnica: la forma audiovisual de la ‘acción en vivo’, que es lo que habitualmente se ve en cámara, y la forma audiovisual ‘animada’. Hoy en día es muy difícil establecer una diferencia ya que hay muchísima animación en películas de acción en vivo. Actualmente todo se prospoduce dentro de la misma herramienta, que es la computadora.

Antes estaba todo más separado: para hacer acción en vivo vos tenías la cámara y los procesos fotográficos, revelado, etcétera y para animación tenías que hacer el cuadro a cuadro, dibujo, stop motion, había una diferenciación muy marcada en la forma de construir. Hoy en día todo va a la misma herramienta, entonces es mucho más fácil generar mezclas, cruces e híbridos”.

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Uno ve un cortometraje, “Doña Ubenza” por dar un ejemplo, y sigue el caminar de la protagonista al son de la voz de Mariana Carrizo y entra a un mundo de nubes, montañas, y fieltro desde la música, pero seguramente es incapaz de detectar la cantidad de gente que está involucrada en la producción de una pieza audiovisual de esas características. Alejandro puntualiza: “Hay millones de roles en la animación, cuanto más complejo es el proyecto más roles puede haber. 

Están todos los de la acción en vivo: guión, dirección, puede haber dirección de fotografía, dirección de arte, todos los roles que tienen que ver con sonido, musicalización, edición, montaje, etcétera. Pero además tenés toda una serie de roles que son específicos de animación, fundamentalmente los animadores y, dependiendo de la técnica, puede haber también modeladores, gente que realiza storyboards, direcciones de escena que hacen el layout, intercaladores, riggers, todo depende de qué técnica se utilice, porque cada una tiene sus complicaciones y sus complejidades y también sus posibilidades expresivas. No es lo mismo hacer una animación de figura recortada, con un equipo más reducido, que una animación 3D”.

Un siglo de animación argentina

“Argentina es el lugar donde se realizó el primer largometraje de animación del mundo, con la película El apóstol de Quirino Cristiani, en 1917”, comienza a enumerar González en una brevísimo pantallazo de la historia de la animación argentina, “después tuvimos un trabajo de animación llamado “Upa en apuros” en 1942, una animación en color con una calidad técnica increíble. Pero en general todos provinieron de Quirino Cristiani. También fue él quien en los treinta hizo el primer largometraje de animación sonoro, otro hito argentino. Cristiani fue formando animadores, que después se fueron independizando y replicando y creando formas y técnicas nuevas. Pero creo que hay una impronta muy fuerte de Quirino Cristiani en la animación argentina. Él mismo fue muy autodidacta, inventó la técnica de la figura recortada y estamos hablando de los años veinte, treinta, donde no había una Internet en la que podías googlear para ver cómo se hace eso. Los animadores argentinos tuvieron siempre que inventarse soluciones creativas para problemas complejos, porque en realidad la industria de la animación nunca estuvo en la Argentina, recién en los sesenta se puede empezar a hablar de una industria. También la enseñanza de la animación es bastante reciente, a partir de los ochenta se pueden encontrar en nuestro país institutos, academias y escuelas de animación. Desde mucho antes en el mundo, -Estados Unidos principalmente-, pero en nuestro país no, entonces el aprendizaje en animación era algo que se hacía desde el oficio. Empezabas a trabajar desde un puesto bajo, por ejemplo como entintador, después colorista, intercalador y después animador, se aprendía a laburar animando. En Buenos Aires, en cierta forma los animadores pudieron consolidarse en distintas agrupaciones, sobre todo desde finales de los cincuenta y principios de los sesenta y setenta que esa sería la época en la que surge García Ferré como un fuerte exponente. Pudieron consolidarse por la cercanía y porque además hubo la explosión dada por la televisión en esa época. Pero en el interior del país muchos animadores trabajaron de una forma bastante aislada, como por ejemplo en Córdoba Cachoíto Di Lorenzo que fue un diseñador gráfico increíble y es uno de los pioneros de la animación en Córdoba, un pionero de los motions graphics en el mundo también, o en la ciudad de Rosario Luis Bras, gran exponente de la animación experimental. Esta red, recién comienza a verse y consolidarse a mediados de los noventa”. Llegando a la actualidad, Alejandro se ensancha y sigue: “en los últimos cinco años, entre 2012 y 2017 hubo dos cortometrajes de animación, uno preseleccionado a los Oscars, “Luminaris” de Juan Pablo Zaramella, y el otro “Padre” de Santiago ‘Bou’ Grasso, que, si bien no estuvo entre los preseleccionados, sí fue uno de los favoritos. La animación argentina ha sido una gran influencia para toda América Latina”. En esa misma línea, Alejandro también se encuentra trabajando, desde un proyecto de investigación sobre la historia, la estética, los alcances de la poética de la animación argentina en la Universidad Nacional de Villa María, en un libro, que aún no está listo pero que recopilará pequeñas reseñas sobre animadores significativos. Según explicaba: “pienso en Mamá Luchetti, que provocó un cambio en la publicidad, o los mosquitos de Raid, son productos que han tenido una entrada muy masiva. Ni que hablar de Anteojito y Antifaz, Larguirucho, Petete, Trapito. Si bien sabemos que todo esto tiene que ver con Manuel García Ferré, él nunca trabajó solo y hay un montón de colaboradores, gente que aprendió con él, que después iba formando a otros. Hay muchísima gente en Argentina que ha hecho animación, influenciado y generado tendencias en nuestra sociedad.y que queremos a través de este libro identificarlos y visibilizarlos”.

En Córdoba, vale mencionar la conformación de la Asociación de Productoras de Animación A.P.A. porque hay un crecimiento y existe la necesidad de nuclearse para poder compartir necesidades y buscar apoyos. En palabras de Alejandro, “las posibilidades de crecimiento de la animación en Córdoba son infinitas, porque para hacer animación no se necesita tener una ubicación específica. Uno puede producir animación a muy grande o pequeña escala y trabajar en ambos casos de manera sumamente profesional”. Da como ejemplo la productora El Birque de Unquillo que está marcando tendencia en todo el país y también Ayllu Producciones de Villa María. A su modo de ver, la producción de animación es más democrática que otras formas audiovisuales porque en primera instancia para hacer animación no se necesita ni siqueira tener una cámara. “Hay un presupuesto y un know how en cuanto a la técnica y al lenguaje pero no necesito tantos fierros, por decirlo de alguna forma, como para la acción en vivo y eso hace que yo pueda producir animación desde la orilla del río, si quisiera, tranquilamente y en cualquier época del año”. Y hablando ya específicamente del festival que se viene Alejandro cierra: “El festival ha logrado constituirse como un espacio en el cronograma de festivales de animación del mundo, es un festival reconocido internacionalmente, que se hace con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, enteramente a pulmón, en algunos casos tenemos apoyos institucionales, este año particularmente tenemos muy pocos”. Pero a pesar de todo es “una posibilidad de conectarse, establecer redes, para que los animadores se conozcan con otros animadores, para estimularse, para compartir. Actúa como un núcleo, un centro gravitatorio donde cada dos años la secta de los animadores, los que hacen animación, los que producen, los que hacen diseño, los realizadores audiovisuales, la gente que le gusta el video, lo experimental, los artistas, músicos, saben que pueden venir y acá es donde ocurren las cosas interesantes”.


Se viene el Anima: festival internacional de animación de Córdoba

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El Anima es un evento académico y cultural, de alcance internacional, dedicado específicamente al arte y la técnica de la animación. Se realiza en Córdoba, Argentina, desde 2001 solo en años impares; es el principal evento sobre animación en Argentina y es además uno de los más relevantes de América Latina. En esta edición, que tendrá lugar los días 11, 12 y 13 de octubre en el Pabellón Argentina y el Cepia (UNC) y en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, celebra “Un siglo de animación argentina”.

El festival se dividirá en espacios de muestras competitivas y no competitivas, un foro académico, actividades de capacitación estructuradas como talleres y espacios de entrenamiento GAVi. Las muestras incluyen 135 cortometrajes y 4 largometrajes separados por categorías, entre las que hay una muestra de animaciones realizadas por niños; la selección completa puede conocerse en la web del festival. El Foro Académico Internacional de Animación es un importante congreso específico sobre animación, desarrollado en castellano y en inglés, que contará con presentación de ponencias y posters. Las actividades de capacitación incluyen dos talleres sobre Stop Motion. Y GAVi (Gestión de Animación y Videojuegos) es un espacio de entrenamiento para productoras independientes y pequeñas y medianas empresas que se dediquen a la producción de animación y/o videojuegos que está pensado como un espacio en el que los realizadores adquieran herramientas que les permitan luego acceder a los mercados apropiados.
Toda la programación puede consultarse en la web del festival: www.animafestival.com.ar

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