Una familia cordobesa viajará hasta Alaska en un Jeep de 1957

Sociedad 04/10/2017 Por
Ivan Videla (47), Karina Botta (43) y Mayra Videla (23) emprenderán entre hoy y mañana un recorrido de 50 mil kilómetros para cumplir un sueño de siempre.
familia cordobesa
Mayra, Iván y Karina listos para salir hacia Alaska. - Foto: gentileza El Diario del Centro del País

Entre hoy y mañana una familia villamariense iniciará un viaje hacia Alaska, para recorrer "América en Jeep".

El grupo está integrado por Ivan Videla (47), Karina Botta (43) y Mayra Videla (23),  y realizará este viaje de una forma muy particular:  arriba de un Jeep modelo 1957.

Viajarán por más de 50 mil kilómetros. “Desde que tenía 20 años que vengo pensando en esto y llegó este momento de mi vida en el que me planteo que el momento es ahora. Quizás cuando tuviera 70 años lo iba a poder hacer, pero no lo voy a disfrutar de la misma manera; es ahora”, dice Iván a El Diario.

Iván es mendocino pero llegó a Córdoba hace 12 años y hace más de dos le hizo la propuesta formal a su mujer de abandonar la zona de confort para saltar a la ruta a viajar.

“El camino, la gente, nos irá marcando los tiempos y los lugares que tengamos que visitar”, contó Karina.

Sueño compartido

El dijo que “desde chico soñaba con hacer un viaje así, pero no sabía que iba a ser en un Jeep de 60 años”. Ella reconoce que “quizás imaginaba hacerlo en un motorhome”. De alguna u otra forma compartían más que la vida. Los sueños y las ganas también. “Un día me lo propuso. Lo primero que pensé es que estaba loco. Después me puse a buscar en Internet gente que hubiera hecho algo así y me convencí”, relata Karina entre risas.

Una vez convencidos de que la aventura se iba a emprender, comenzaron a elegir fecha. Iba a ser en enero, primero, y luego lo patearon para unos meses más adelante, pero consideraron que era mejor esperar que pase un poco el frío. En ese momento se dieron cuenta de que el viaje, sin haberlo comenzado, ya les estaba dejando una enseñanza. “Siempre va a faltar algo para que sea el momento indicado para salir. Entonces hay que salir y listo”, confirma ella.

Aún sin limpiaparabrisas o cortinas. O sin el tapizado que Iván quería. “Lo vamos a terminar de armar en el camino. Aún quedan cosas por conseguir, pero salimos como estamos, porque nunca va a ser el día indicado”, confió.

Una de las primeras preguntas que surge es qué y cómo van a hacer con el trabajo. La familia tiene una inmobiliaria y Karina, además, es gestora del automotor. “Creo, esperemos, que quede en buenas manos”, rieron al unísono. “Organizamos lo que más se pudo. Ya está. El miedo está. El negocio quedará a cargo de uno de nuestros hijos junto con la hermana de Iván y otra persona”, planteó la mujer que meses atrás decidió recibir a una familia española que recorría el mundo en casa rodante. El, sincero, confesó que lo que suceda desde lo laboral “es el miedo más grande y todavía no se me va, no sé qué va a pasar y vamos a volver de acá a unos años sin saber con qué nos vamos a encontrar”.

El Jeep

El Jeep IKA hace cinco años que está en la familia. Prácticamente original, salvo el motor de Peugeot 504, también será el lugar que los cobije por las noches. Claro que no en su interior porque ni siquiera tiene lugar para que puedan llevar una valija, por lo que llevarán la ropa separada en algunas bolsas.

Le instalaron una carpa de techo donde los tres pueden dormir. Llevan consigo celulares, una notebook y agregarán en el camino una cámara filmadora. Irán contando su viaje en el Facebook “América en Jeep”, no solo para llevar un registro de lo vivido y para que sus conocidos puedan saber cómo va el viaje, sino porque también sirve para abrir puertas.

“Ya tenemos invitaciones de muchos lugares. Publicamos algo y aparece gente que te dice que te espera en México, por ejemplo, con lo mucho que falta para llegar allá”, subraya sorprendida Karina a El Diario.

La intención es manejar no más de 300 kilómetros por día. Conocer comunidades aborígenes, sobre todo de América del Sur, contaron. ¿La vuelta? Falta muchísimo, pero quizás pongan el Jeep sobre un barco rumbo a Chile u otro lugar y vayan a buscarlo en avión. ¿Qué los motiva a hacer el viaje? “Conocer. Culturas, gente, historias. Conocer”, resumió Iván.

Fuente: El Diario y Villa María Vivo

 

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