Ignacio Antonio: recuerdos de pensión

Deportes 03/10/2017 Por
"Nacho" Antonio recuerda sus días en la pensión de Instituto y se emociona, evocando a aquellos compañeros-amigos que hizo en La Agustina, camino a Jésus María.
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1 / 8 - - Ignacio Antonio, volante central de Instituto, vivió en la pensión de La Agustina y lo recuerda con mucho respeto

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Camino a Jesús María, en pleno barrio Jorge Newbery, está la fábrica de ilusiones de colores rojo y blanco. Canchitas de fútbol por doquier y sueños en abundancia en el predio La Agustina. Y en el medio, la pensión.

La construcción inaugurada a comienzos del año 2011, que tiene la plaqueta recordatoria a la gestión del ingeniero José Theaux, y por la que pasaron muchos pibes con ansias de llegar al primer equipo de Instituto, hoy el planeta la conoce porque allí vivió la actual estrella de la Juventus Paulo Dybala.

Para los pibes que están hospedados ahí es todo un privilegio, por cientos de condimentos. Y “Nacho” lo hace saber. Ignacio Antonio, volante central de Instituto, también vivió en la pensión de La Agustina y lo recuerda con mucho respeto. En diálogo con LA NUEVA MAÑANA se emocionó al rememorar a aquellos compañeros-amigos que forjó en esas habitaciones llenas de historias.

“Nacho” nació en Rosario el 4 de enero de 1995. Vivió un tiempo en Pueblo Esther, Santa Fe y a los 10 años se mudó junto a su familia a Villa Giardino. Con edad de octava se sumó a las inferiores de Instituto. ¿Cómo fue? Corría el año 2009 cuando su papá Claudio lo llevó a una prueba en La Agustina. Y quedó. Al tiempo, a comienzos del 2012, se fue a vivir a la pensión.

“Estuve casi tres años en la pensión del club. Me acuerdo todo”, comienza la narración el mediocampista, y agrega: “Fueron momentos hermosos, tengo los mejores recuerdos de ese lugar”. No obstante, ojo, no todas fueron rosas. Era la adolescencia y lejos de la familia. Pero se las arreglaron. Porque la unión hace la fuerza, y así lo entendieron. “Hubo momentos duros, sí, no lo voy a negar. Extrañaba a la familia, se hace difícil estar lejos de todo. Y los chicos que están ahí son tu apoyo, tus psicólogos, todo. Se hizo difícil, pero hermoso, porque aprendí mucho”.

La palabra aprender la usa constantemente Antonio. Toda una muestra.
“Siempre le digo a mi viejo, con el que hablo bastante, que aprendí mucho de la pensión. Me hizo ser mejor persona, me enseñó a madurar. Y eso en el presente lo valoro mucho. Me sirvió mucho”, cuenta.

Antonio ingresó al albergue de “La Gloria” junto al catamarqueño Emiliano Endrizzi, que actualmente está en el plantel que conduce Gabriel Gómez, Martín Priotti, un central clase ‘93 de Río Negro, el delantero salteño Sebastián Kleber, Juan Ignacio Mare, que hoy está en el fútbol mexicano, Facundo Fernández, el lateral pampeano Cristian Godoy, el paranaense Brian Fleischer, Federico Ridolfi, el enganche pampeano Agustín De Giovanni, el santiagueño Nicolás Ordoñez e Iván Sánchez, que también llegó desde La Pampa.

Los ojos le brillan al recordar esos tiempos. Su mirada parece perdida en un horizonte imaginario. Mira para arriba, mueve las manos, como si buscara en el baúl de los recuerdos aquellos momentos de formación. Y allí saltan nombres. “Muchos muy buenos compañeros hicimos. Estuve con Lauti Menéndez, que está actualmente en el plantel, también con Juan Mare, que está en México y hablo siempre. Tengo relación con muchos, nos seguimos hablando”, dice.

Compañeros... amigos... compinches... “hermanos”... en La Agustina. A propósito, Antonio expresa: “Me hice muy amigo de Chanry Barolo, enganche, clase ’95, que ahora está jugando en Santa Fe, en el Federal B. Hicimos muy buena relación, incluso con la familia. Nos hicimos muy buenos amigos. También con un colombiano, Julián Lasso. Con él nos hicimos muy compinches, muy amigos. Ahora él está jugando también en el Federal B, en el sur y siempre hablamos”.

El volante rosarino tiene hace una lectura especial sobre los valores que se inculcan en las inferiores del club y en la pensión. Así lo hace saber: “En La Agustina te enseñan más a ser buena gente, buena persona y después lo futbolístico. Se manejan así y por eso salen buenos jugadores”. Clarito.

Dybala, el “modelo”

La “Joya” Dybala es un referente indiscutido en las divisiones inferiores de Instituto. Hizo infantiles en el club y vivió en distintas pensiones de la institución, entre ellas la instalada en el predio La Agustina en el 2011. Por tal motivo, los cientos de pibes que pasan por la cantera albirroja lo tienen como el gran modelo a seguir. Y “Nacho” Antonio lo cuenta de esta forma: “Justo cuando yo llegué a la pensión, Paulo Dybala se iba. Pero, lo que le pasó nos motivaba a todos los chicos que estábamos en la pensión. Al día de hoy, lo que le pasa a él, es una motivación para los que somos del club”.

- ¿Por qué?
- Sabemos que no es imposible y él lo demostró. Pero hay que estar preparados de la cabeza y físicamente. Dybala es para los chicos del club una motivación extra.

Panchito Buteler le cambió el puesto, ¿las razones?

El primer técnico que tuvo Ignacio Antonio en las inferiores, apenas llegó al club, fue Carlos Llovera. En Sexta División salió campeón bajo la dirección técnica de Francisco Buteler. Panchito fue muy importante en la carrera del rosarino, ya que le cambió la posición.

“Por primera vez lo tuve en Sexta División. Su posición cuando lo conocí era de volante interno o enganche. Siempre con características ofensivas”, recuerda Buteler en diálogo con LA NUEVA MAÑANA. Y explica: “Un poco por necesidad y otro por ver que era un jugador con mucha intensidad, que por esa razón le costaba ser preciso, lo puse en un entrenamiento de volante central. Jugábamos 4-3-1-2 ó 4-3-3, por lo tanto con un solo mediocampista central. Y anduvo muy bien en esa práctica. A los pocos días de ese entrenamiento lo hice jugar de titular en esa posición y no salió más”. Conseguimos ganar un campeonato, un Nacional B de inferiores, con esa Sexta con Nacho como 5 indiscutido. A partir de ese primer entrenamiento fue un crecimiento constante”. Pero no se queda ahí, Panchito, y cierra: “Además es un tipo excelente. Bueno, como todos los que llegan a Primera desde las inferiores del club”.

“El fútbol me regaló un gran amigo”

Por: Julián Lasso (*)
Desde el primer día que llegué a la pensión de Instituto entablamos buena onda con Nacho. Hicimos un gran vínculo. A veces uno no busca los amigos, la vida y el fútbol te los da. La vida del futbol me regaló la amistad de Nacho. Es uno de mis amigos de la vida que todavía conservo. Siempre hablamos.
No conocí una persona más profesional que Nachito en el fútbol. Un excelente pibe, muy dedicado en lo que hace.

Estuve en la pensión de La Agustina unos seis meses en el 2014 y durante ese tiempo él siempre fue la persona con la que compartíamos tiempo. Estábamos en la misma habitación y jodíamos siempre.

Tenemos muchas anécdotas, juntos, en la pensión. Jodíamos mucho. Todo el tiempo haciendo bromas. A veces, incluso, nos peleábamos por esas jodas que nos hacíamos. Una vez terminamos de entrenar y en el entrenamiento lo había jodido y él se enojó. “Te vas de la habitación”, me dice.

Cuando llegué a la pensión, me había sacado las valijas y estaban en la puerta con toda mi ropa. Nos cagábamos de risa. Otra vez, la cocinera había llevado una ropa que parecía un zorro totalmente. Y agarré, con otro compañero, después que terminó la cena, se lo pusimos en el piso de la habitación. Parecía un zorro. Y cuando Nacho abrió la puerta y vio ese “zorro” ahí casi se le sale el corazón. Pegó un grito. Después me puteaba por todos lados. Hasta el día de hoy nos reímos de esa anécdota.

(*) Futbolista colombiano, amigo y
excompañero de Antonio en la pensión de La Agustina. Actualmente juega en Boxing Club de Río Gallegos.

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