Miss Bolivia: “Soy promiscua musicalmente”

Cultura & Espectáculos 13/09/2017 Por
La reina de la cumbia agitará los cuerpos en la Fiesta Sabor “Edición Amazónica”, este sábado en el Comedor Universitario. Antes de su llegada a Córdoba, conversó con La Nueva Mañana sobre feminismo, política, espiritualidades y música, por supuesto.
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1 / 3 - - Foto: Ezequiel Cameron

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Paz Ferreyra se sentó en la mesa de Mirtha Legrand vistiendo un atuendo que compró en los locales de Once y unos anillos que consiguió en el Barrio Chino. Antes de contestar a la pregunta de libreto: ¿Tenés chicos? ¿Te casaste?, ella le dijo a la anfitriona que siempre había estado en pareja con mujeres. “Hace un par de años me enamoré de un hombre”, confesó entre sonrisas, ante la Señora de los almuerzos. “Nunca fui prejuiciosa a la hora del amor”, asegura Paz Ferreyra, quien también se define como “promiscua musicalmente” en la piel de Miss Bolivia.

Paz se casó con su actual pareja subida a unos borcegos, combinados con un pantalón chupín, una remerita bordó y una campera rocker. A los 41 años, quiere ser madre, pero no desea estar embarazada, sino que planea adoptar.
“Estoy siempre en el camino. Pienso que estamos en constante transformación, mutación. Trato de ser lo más coherente posible, pero soy una persona muy crítica, que se pregunta todo. No me cabe la rigidez. Me relajo y entonces las tensiones dejan de ser. Son tensiones que generan movimiento”, explica.
La mujer que popularizó la frase “A la gilada, ni cabida” eligió como nombre artístico la combinación entre una palabra que en inglés significa “señorita” y la referencia a la calle donde vivía en aquel momento; “Bolivia”; que es además un país emblema de la resistencia cultural en Latinoamérica. Miss Bolivia también suena a concurso de belleza internacional, ese en el que una yanqui de pechos prominentes compite con otra rubia despampanante de la zona rica de Venezuela. No resulta difícil imaginar a Miss Bolivia parada ahí, en ese escenario de belleza impuesta, para cantar que es “Bien warrior”.


Vivo más liviana / Vivo como quiera / Nadie me marca el horizonte / ni la frontera / Vivo sin jefe / Vivo sin patrón / A mí me marca el pulso / mi corazón / Me siento en el viento y en esta canción / Vivo de revolución en revolución…

Como un rugido consciente, Miss Bolivia se animó una vez más a trascender la zona de confort con un disco cargado de felinidad. En la línea de ‘Miau’ (2014), su nuevo trabajo discográfico ‘Pantera’ (2017) se vale del hip-hop y la cumbia como materia prima, estableciendo lazos de continuidad en el linaje felino y disparando hacia otros universos sensibles. “Es un disco autobiográfico y militante”, afirma Paz y asegura que la pantera “es más filosa, más negra, más vieja, más salvaje y más elegante” que el simple gatito.


“Me siento así. Voy transformándome y aprendiendo por ensayo y error. Este disco es más atrevido, me animé a otros estilos que para mí son más inusuales como el folklore, el jungle electrónico, el pop o el punk rock”.
Según Miss Bolivia, ‘Pantera’ “habla menos, pero dice mucho más y en forma más directa”. “Está más desornamentado, llega a lugares donde me muero de risa de mí o con otros y otras. Hay temas más tipo culebrón, como ‘Cagón’ o ‘No te dije nada’, en los que me río de mi neurosis. Otras canciones tienen que ver con una responsabilidad social que asumo, como es el caso de ‘Paren de matarnos’, donde realmente no hay lugar para la poesía, casi es una pieza documental”, completa la cantante, que antes de cantar fue baterista y escuchaba punk rock.

Dicen que desaparecí / Porque andaba sola por ahí / Porque usaba la falda muy corta / Se la pasan culpándome a mí / Me dijeron que diga que sí / Me mataron desde que nací…

¿Te considerás feminista? Miss Bolivia arroja la respuesta como un zarpazo. “Si feminismo es participar en la lucha y organizarse y comprometerse contra la violencia machista, sí me considero feminista”. La cantante asegura que cree en “el empoderamiento colectivo de las mujeres, la necesidad de repudiar, comunicar, organizarse y luchar”.
La violencia contra las mujeres le atraviesa el cuerpo como una daga filosa. Escribió la letra de “Paren de matarnos” después de enterarse que las jóvenes Marina Menegazzo y María José Coni habían sido asesinadas en Montañita (Ecuador). Se animó entonces a escribir la historia de un femicidio, en primera persona. Lo compartió en las redes el 3 de junio, en la víspera de la marcha de #NiUnaMenos. Poco tiempo después, se transformó en canción.

Las canciones de Miss Bolivia son poderosas. Incluso aquellas que forman parte del repertorio de la música popular latinoamericana como “María, María”, se llenan de fuerza estallando en su voz y haciendo vibrar los cuerpos que bailan. Esta versión propia se convirtió en la canción de apertura de la tira de ficción “La Leona”, protagonizada por Nancy Duplaá, que en la piel de María Leone representó la resistencia de los trabajadores frente al proceso de vaciamiento de una empresa.
A Miss Bolivia no le molesta que se lea su música en clave política, pero el PRO en Córdoba cruzó sus límites, cuando usó la cumbia “Tomate el Palo” en un acto de campaña en San Francisco. Ella les respondió con un duro posteo en su cuenta de Facebook y después con su arma más infalible: una canción.
En el video de ‘El paso’, que “es popular”, la artista pide “que no lo baile el presidente”, mientras un grupo de bailarinas muestra sus máscaras de gato. “La verdad yo también utilizo la música con fines políticos. La música es política en sí misma desde el momento en que se elige comunicar. Pero el uso partidario, sin consulta y sin acuerdos, no me parece. Creo que es una apropiación de capital simbólico, cultural y artístico de una estructura a la que no se le cae una idea”.

Como una avalancha / como una explosión / como un trueno en la cancha / bala de cañón / la gilada opina / desde su sillón / pero ni cabida / tomate el palo / como digo yo

La música de Miss Bolivia juega en el territorio de la música popular latinoamericana y del manifiesto político, en primera persona. Su intención artística aparece clara, una vez más, en la letra de ‘El Paso’: “que el audio pegue con el video / y que la acción pegue con el discurso”. Paz asegura que se encuentra lejos de las pretensiones academicistas sobre su música. La presencia de lo popular entonces tiene que ver con producir sonidos “dentro de lo bello, punzante y efectivo para comunicar”.
“En lo musical empodero y reivindico los ritmos latinoamericanos y los hago dialogar con otras músicas y otras texturas provocadoras, por decirlo de algún modo, saco a los ritmos de los lugares de confort. Pero no me interesa que a mi música la escuche una tribu hermética de diez personas. Esta idea es un gesto político para mí”, define la cantante que, además, es psicóloga.

En sus brazos, Miss Bolivia tiene grabadas las palabras ‘Amor’, ‘Calma’, ‘Paz’, ‘Respira’. La música es un claro reflejo de ese registro en el que se mueve su ser, en cada momento. Para ella “nada es de una vez y para siempre” y no existen “problemas de traducción” en la música cuando la mueve el deseo o una pasión. “Si me tomás una radiografía de tórax, eso es lo que hay”, dice con el tono relajado de quien confía en sus instintos.

Soy de casa pequeña / familia laburante / Mi madre, una guerrera, / abuelos inmigrantes /De vida dura, /años de dictadura, / infancia heavy / de marcas que aún perduran.


Su infancia en Río Cuarto se encontró bastante lejos de los sonidos de los Beatles. Cuando Paz era pequeña, escuchaba a su papá tocar folklore en la guitarra, en tiempos en los que no había internet, ni Spotify. En un gesto de rebeldía absoluta, eligió escuchar punk rock y tocar la batería durante los primeros años de su adolescencia. El canto llegó muchos años después. Y también los nuevos ritmos, y los viejos, aquellos que le recordaban a la cocina de su casa dela infancia. “El swicht que hice fue empezar a pasar las rítmicas de la batería o la percusión al sexto, poniéndole métrica a las palabras. Ese ejercicio autodidacta es lo que hace diez años me hizo pasar a lo vocal. Y siempre fui muy abierta y muy permeable para escuchar”.

Soy de 1976 / tengo la data grabada en la piel / Tengo recuerdos que se pegan como miel / Pero transformo la hiel / y no me contamina / Cambio veneno en medicina / Tengo mi propia resistencia / la rima


Miss Bolivia habla pausado y elige cada palabra, con la naturaleza de quien respira. Desde hace tiempo, practica yoga y ensaya mantras para relajarse, para sacarse la depresión, para conectar y limpiar el karma.
“Tanto el arte, la música, el amor, como el yoga me salvaron la vida. Soy una persona muy sensible y la realidad me afecta muchísimo. Necesito tener otras experiencias que me hagan estar en eje, volver al origen, a lo básico y a lo importante”, dice y confiesa que cada tanto consulta a un amigo músico cuando siente que le han echado el ‘mal de ojo’.

“Y sí, a veces, me dicen: ‘¡Ay, Paz, estás ojeada!’ y me lo curan a la distancia”, se ríe. Aunque Miss Bolivia confía en los poderes de sus amigos, asegura que tiene una gran chamana, la bruja más impredecible de todas, la que le cura y libera el alma: “Mi maga es la música, y es mi motor”.

Miss Bolivia traerá las canciones de ‘Pantera’ el próximo sábado 16 de septiembre en la Fiesta SABOR “Edición Amazónica” en el Comedor Universitario a las 22.
Compartirá escenario con el grupo peruano “Los Mirlos”, “Madre Chicha” (Villa María), “Sabor Canela” (Córdoba) y DJ Fede Flores.
Anticipadas a la venta en Edén y Alpogo.com

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