Cuando una goleada no tapa un enojo

Opinión 12/09/2017 Por
¿Cómo convivir emocionalmente sabiendo que un paso en falso nunca prevalece por encima de cualquier otra conquista? Así es Talleres: de luchar por llegar a un torneo internacional y ser protagonista a padecer las bromas por una derrota ante un equipo menor.
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- Foto: Diego Roscop

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¡Qué difícil es conformarse en Talleres! La exigencia es permanente y a veces con tanta exposición mediática se sobredimensionan asuntos que en otros colores no serían tan graves. De golear a Lanús con un repertorio interesante a sufrir la eliminación por Copa Argentina a manos de un equipo de Federal A. Gimnasia de Mendoza, sin amistosos de pretemporada, le recordó al albiazul que no se ganan los partidos de antemano, ni con subestimación.


Caló hondo en el ánimo de la dirigencia y en especial del presidente Andrés Fassi, ya que dicho torneo iba a ser tomado con severa importancia. Para colmo, el rival fue el que le asestó la primera espina al hombre fuerte de Pachuca, apenas asumió en su rol de máxima autoridad en barrio Jardín. Una vieja cicatriz.
Seguramente a Frank Kudelka tampoco le cayó bien ese resultado. Aunque eso no quite ni una pizca del enojo dirigencial. Poner seis cambios cuando había fecha FIFA, no existía agenda apretada ni partidos entre semana no se curan solamente pidiendo perdón, aparentemente.

¿Cómo convivir emocionalmente sabiendo que un paso en falso nunca prevalece por encima de cualquier otra conquista? Así es Talleres: de luchar por llegar a un torneo internacional y ser protagonista a padecer las bromas y los cuestionamientos por una derrota ante un equipo menor.
Es que ese parece ser el desafío de Kudelka: encontrarle la vuelta a los rivales que no tienen tanta propuesta ofensiva, que no atacan, que especulan y que lo atacan de contra. Le sienta más fácil jugar en la Bombonera y el Monumental o con rivales que elijan pararse en mitad de cancha, bien adelante.

Un síntoma conocido, una medicina no eficaz. Mientras siga tropezando con viejos fantasmas, a Kudelka se le seguirá reclamando un logro superior a los que ya consiguió en buena ley. Porque en este contexto, el ascenso a la B Nacional y el retorno a Primera parecen haber prescriptos en la memoria general, sobre todo de la dirigencia. ¿Acaso Kudelka está en duda? No es ese el enfoque. Solo que después de 32 meses de convivencia, casi tres años, llega el momento de reinventarse y apuntar a otros desafíos institucionales. A veces, tropiezos como en Copa Argentina puede ser desencadenantes de algún desgaste acumulado. Tanto Fassi como Kudelka son personalidades fuertes, tiene temperamento y carácter especial, además de un ego importante. Cuando se confrontan esas características a veces prima más lo sanguíneo que la razón, aunque (por el momento) aún eso no ocurrió.

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