Apuntes electorales

Opinión 12/09/2017 Por
De a poco, vamos tomando conciencia que las elecciones pasadas fueron sólo un ensayo del acto electoral que protagonizaremos en octubre y que, más allá de su carácter restringido a la elección de legisladores, ha cobrado una notable envergadura a partir de la realidad que vivimos los argentinos.
Candidatos

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1. Todos los análisis coinciden en que el resultado general no sufrirá modificaciones trascendentes. Por un lado, una mayoría –dato cuidadosamente velado por el consorcio amarillo gobernante- que expresó su oposición a la política oficial, pero que su fragmentación le quita valor, diluye su poder, aunque deja plantada una posición que necesariamente el Gobierno deberá tener en cuenta en sus planes a futuro. Por otro, la obtención de los votos necesarios para que Cambiemos se constituya en una primera minoría, que le da cierta tranquilidad si no se emborracha con los datos e imagina una mayoría absoluta que le permite una profundización de su proyecto, a beneficio exclusivo de los sectores gobernantes. Estas insinuaciones de las Paso, a nivel general, no sufrirán modificaciones importantes.

2. Sin duda, la elección en provincia de Buenos Aires –como en la consulta de agosto- proseguirá convirtiéndose en la “madre de las batallas”, como ha sido calificada. El triunfo de Cristina, contra una de las más perversas, prolongadas e incisivas campañas de desprestigio de una figura política, fue un golpe directo al mentón de la soberbia macrista, que tuvo que apelar a todo tipo de maniobras para que su contundencia no arruinara la suelta de globos amarillos y los pasos gorilescos de baile del Presidente. La posibilidad del triunfo de la principal líder de la oposición, en la previa del acto electoral, obligó a operaciones fraudulentas, demoras en las cargas de datos de los circuitos populares, suspensión del recuento de los votos, hasta la aceptación tardía de la realidad de la derrota. Esto sienta un precedente que obligará a poner el ojo sobre los procedimientos y eventuales nuevas maniobras para alterar la suerte electoral. La escasa diferencia que dio la victoria de Cristina puede acrecentarse, no sólo por la dispersión del voto “inútil” de la opción Randazzo, Solá, Abal Medina, Navarro, Pérsico, etc., que opera desde las bases, sino también de peronistas que eligieron a Massa, representando lo “políticamente correcto”, que no es otra instancia que la proximidad con el macrismo. Ante ese peligro, la Fábrica de Mentira Amarilla donde trabajan presidente, funcionarios, poder mediático, poder judicial, oficinas de inteligencia, volverá a centrar su artillería contra la figura de la ex presidente, como lo preanuncia la citación judicial por la absurda causa de traición a la patria en los irrealizados acuerdos con Irán. La intención no es solo el perverso desprestigio, según el manual de Durán Barba, sino también la intención de tapar con un escándalo el clamor generalizado por esa pregunta, que actuó como una suerte de arma contra el ocultamiento y la complicidad: ¿Dónde está Santiago Maldonado? Es posible, como opinan ciertos analistas, que ese clamor por la desaparición forzada de Santiago no se traduzca en proporción significativa en voto, pero de todas maneras, los pasos que se están dando insinúan que están preparando el acto final, profundamente teatral, del “caso del artesano”, como sigue designándolo Clarín, el diario oficial del amarillismo gobernante.

3. La realidad cordobesa tampoco sufrirá alteraciones importantes. La capital de la soja confirmará el paso del voto al cordobesismo de clara tendencia neoliberal a lo que optan por su representación original, que viene a ser Cambiemos. No se conocen datos locales, pero se puede intuir que quizás Córdoba sea el ejemplo más genuino de la lectura de la encuesta nacional realizada por el Observatorio Electoral Consultores, donde la conclusión más relevante es que el 73% de los argentinos se autoperciben, se “sienten” –aunque científicamente no lo sean- como integrantes de la “clase media”. Desde la aparición del fenómeno amarillo, el cordobesismo PJ -que con el velo de un “peronismo republicano” se mostró próximo- perdió terreno, con un discurso y una gestión plena de incoherencia, ante un discurso que promete a esos “clasemedieros” el cielo de un futuro pero que exige competir, porque está reservado a “emprendedores” capaces de renunciar a la solidaridad, a la política, a lo colectivo. Los gestos de oposición tardía del schiaretismo y la “huida” política de De la Sota hacia la moda, no le alcanzan para revertir su derrota, con muy pocas posibilidades de crecer para arrebatar una banca más a su cosecha. Las preocupaciones de Unión por Córdoba y Cambiemos se perfilan como más intensas con miras a las elecciones de 2019, porque a partir de los datos de realidad la selección de los candidatos a la gobernación se presenta como una batalla en que habrá heridos y contusos. El cordobesismo PJ no ha sabido generar reemplazantes de sus líderes y todo parece indicar que tanto Schairetti como De la Sota han entrado en el periodo de producto vencido. En Cambiemos, la disputa entre dirigentes PRO y radicales será intensa, a lo que se agregará las internas propias en cada fuerza. Si bien se habla que los candidatos “in pectore” del Presidente serían el ex alfonsinista Mario Negri y la Coneja Baldassi- tendrán una dura disputa con la ambición de Massot por un lado y de Aguad y Mestre, por otro.

4. La tercera fuerza, representada por Córdoba Ciudadana, sin estridencia alguna, tiene un espacio para crecer, que en el mejor de los pasos podría significar una segunda banca. La lista que encabeza un sindicalista combativo como Pablo Carro, figura desconocida que creció rápidamente entre los sectores progresistas, sin recursos para afrontar una campaña electoral y con el ninguneo de los medios amarillos, incluso del “patoterismo” de algunos colegas. Puede representar el voto útil de la oposición al proyecto macrista. Pero, además, como cabeza de una lista integrada por representantes de sectores directamente afectados por la política oficial e incluso de memorias históricas como es la participación meritoria y testimonial del hijo de Atilio López, integrante del último gobierno auténticamente peronista, aliado a otros sectores, que tuvo la provincia. El desafío que tiene Córdoba Ciudadana –con la base del voto kirchnerista conquistado- es hacer visible esa conformación novedosa, a través de los sectores sindicales y agrupaciones gremiales, de representantes de la cultura, de la ciencia y la técnica, de las organizaciones sociales que la apoyan, a través de presencia pública. Tiene también el desafío de apelar a una campaña sustentada en la creación, en la invención original, con intervenciones políticas estéticas para afrontar la falta de recursos.

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