Entrevista a Hernán Casciari: “Me fui dando cuenta de que no soy escritor”

Cultura & Espectáculos 24/08/2017 Por
Tiene una pila de libros publicados, uno de los cuales está a días de salir a la calle y es director de una revista icónica. Su web editorialorsai.com tiene desde hace años la leyenda “Lo que empezó siendo un blog puede convertirse en cualquier cosa”, frase que le calza a sí mismo como un guante.

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Conocí a Hernán en el año 2010 con su texto “Renuncio” que sigue siendo el post más comentado de su blog. En ese relato Hernán anunciaba que ya no publicaría columnas en La Nación ni El País porque estaba harto de que le pidieran recortes en sus notas por cuestiones ideológicas o de espacios publicitarios. Además, dejaría de trabajar con todas las editoriales con las que había publicado hasta esa fecha, para hacerlo con un sello propio y dedicarse a editar una revista periodística cultural sin publicidad, financiada por los mismos suscriptores. Un viaje de ida. Desde ese momento a la actualidad he seguido su trabajo con curiosidad, lectora y profesional; pero como es muy difícil no involucrarse con sus propuestas delirantes e innovadoras también he sido asidua lectora del blog, y suscriptora/distribuidora de las revistas. En el camino hubo 17 Orsai, 3 Bonsai, talleres literarios de anécdotas mejoradas, obras de teatro, relatos de radio (si aún no leyeron o escucharon el relato “Canelones” háganlo ya y después no me odien por la recomendación), lecturas de cuentos, libros y más libros y ahora la llegada flamante de la segunda temporada de revista Orsai que está por publicar su segunda edición de este año y un libro nuevo hecho a cuatro manos con Horacio Altuna. Y más que nada, una certeza: Hernán es un mentiroso, y con sus palabras engaña y emociona, en partes iguales. Así que tomen esta entrevista con pinzas, como aprendí yo a leerlo con los años.

Generalmente un escritor es alguien que pone no precisamente el cuerpo y la cara en su trabajo, sino la palabra, ¿cómo estás viviendo entonces la experiencia de poner el cuerpo en el teatro?
Como que me fui dando cuenta de que no soy escritor en realidad, sino que me gusta contar historias, y que usaba una de las varias maneras de contar, que es escribir. Después me di cuenta de que también podía leer los cuentos, porque empecé a hacerlo en radio. No fue a propósito. Un día me ofrecieron leer en voz alta las cosas que escribía, me pareció ridículo como propuesta, pero me convencieron, y cuando lo empecé a hacer me empezó a gustar mucho. Elegir las palabras que tenía que cambiar para hacerlo más coloquial, editar esto que había nacido inicialmente para ser leído en voz baja, y editarlo para ser dicho en voz alta. Y todo eso me permitió encontrar una nueva forma de comunicarme que no tenía prevista. Una vez que hacerlo se me hizo natural, subirme a un escenario para hacerlo en directo fue como el paso siguiente, usar el cuerpo, además de la voz. En realidad es como una extensión de escribir, poder contar y hacer de cuenta que está ocurriendo todo otra vez, que es finalmente lo que se hace en el teatro. Empecé a darme cuenta de que, por ejemplo, en los silencios frente a un auditorio también hay cosas para decir o que un silencio más prolongado puede ser un adjetivo, para ser leído y emocionar. En la escritura ya me estaba dando la impresión de que había aprendido todo lo poco que se puede aprender, a adjetivar, a emocionar o hacer reír. En cambio, al hablar en voz alta o poner el cuerpo para contar una historia, todo es nuevo y hay que aprenderlo y es muy divertido aprender.

Hernán empezó a leer sus cuentos en “Perros de la calle”, el programa de radio de Vorterix y a presentarse en el teatro tiempo después de sufrir un infarto en Uruguay y recibir las instrucciones médicas de dejar de fumar. Detectó en ese momento que nunca antes había escrito sin fumar y por lo tanto escribir dejó de resultarle divertido. Empezó entonces a hacer cosas que antes no hacía, cosas que nacieron en su cabeza desde ‘un yo no fumador’, y que le brindaron mucha tranquilidad. Escribir en cambio, confiesa, le sigue costando. “El otro día tenía que hacer el editorial de la Orsai que estamos por sacar”, confiesa, “me senté a querer hacerlo y mi cabeza, sin fumar, se negaba. Me planteé que lo que estaba escribiendo en realidad no era el editorial de la revista si no lo que iba a decir en el escenario el día de la presentación y entonces fluyó, esas seiscientas palabras que tenía que escribir las escribí, sin ningún tipo de problemas, engañando al cerebro de esa forma.

Junto al elenco de "Obra en construcción" integrado totalmente por familiares

Encontrar lectores de todas las formas posibles, eliminando intermediarios

La Orsai siempre se distribuyó de una manera no tradicional, si bien en una primera etapa Hernán propuso que cada lector interesado le elevara la inquietud y la promesa de compra a su librero amigo y que fuera este el que reservara las revistas, esta modalidad no funcionó principalmente porque el librero ‘taciturno o desconfiado’ no quiso, lo que hizo que los lectores se volvieran a sí mismos suscriptores/distribuidores de la revista. Yo por ejemplo, compré la Orsai número 1 a un vecino, que vivía a 2 cuadras de casa, porque lo encontré en el excel mundial de distribuidores que iban actualizando en la web, hasta que terminé convirtiéndome en distribuidora.
La revista y los libros de Orsai se distribuyeron a la manera tradicional por muy breve tiempo (para quienes no lo saben, los libros contemplan en su precio de tapa un porcentaje destinado a la distribución, que incluye a la distribuidora y a su vez incluye a la librería y que supera el 50% del valor de tapa y que recién se cobra cuando el libro efectivamente se vende, sistema que no coincide con el planteo de compra anticipada que proponía Orsai). Hoy Casciari revoluciona el mundo editorial otra vez, distribuyendo la revista en una presentación en teatros y bares en distintos puntos del país. Le pregunté entonces si esta nueva modalidad tiene que ver con una necesidad de sustentabilidad de la producción editorial o con un interés personal, a lo que me respondía: “Se me complica muchísimo saber qué porcentaje tiene una cosa y qué porcentaje tiene de la otra. No tanto por la necesidad económica de la revista sino por una obsesión mía de ir eliminando intermediarios.
El hecho de presentar la revista en un teatro en Buenos Aires hizo que elimináramos el intermediario del correo, que es bastante hijo de puta en cuanto a precios... pero a su vez jamás lo hubiera hecho, -presentar la revista en un teatro de mil doscientas butacas-, si no antes no hubiera hecho funciones de teatro que me permitieran conocer ese ambiente.
Ni de casualidad lo hubiera hecho. Si en vez de entregar 1.200 revistas en un teatro, las hubiéramos mandado por correo, hubieran salido unos $130 cada una, de correo nada más. Usamos esa guita para alquilar el teatro, el mobiliario, porque no es que la ahorramos a esa guita, si no que la usamos para una cosa que nos resulta mucho más divertida que dársela al correo. Siempre es eso: tratar de jugar a lo mismo, que es entregar revistas a un público, desde otro costado más novedoso”.
Salvo la de distribución tradicional, usan todas las fórmulas que le han dado buenos resultados, envían revistas por correo, envían pack de diez para amigos que se juntan esquivando así múltiples costos de envío, las entregan en teatros y bares y también en librerías independientes, siempre que tengan libreros involucrados, a esas librerías tratan de atenderlas, de nutrirlas, de ir a hacer lecturas cuando visita esas ciudades. No solo eso, en esta nueva temporada implementaron un mecanismo según el cual si otras editoriales de otros países quieren imprimir en su localidad, esquivando por completo el costo de logística, pueden hacerlo pagando solo un canon por el máster. Es el caso de la distribuidora editorial peruana que se llama Monoblock, que editó mil ejemplares en Lima, y que permite que los lectores de la ciudad paguen casi la mitad de lo que pagaban hasta el año pasado por la revista. Este sistema también lo han implementado en Montevideo. “La energía que nos llevaba hacer la revista al principio era muy bestia, ahora la hicimos como de taquito, disfrutando muchísimo más, somos como más cocineros gourmet, disfrutamos casi exclusivamente los contenidos y toda la parte de logística está casi solucionada”, concluye Hernán.

¿Muerte al papel?

Todos los que editamos libros en papel, inevitablemente recibimos la misma pregunta, cargada de una cuota de nostalgia ¿van finalmente a morir los libros? ¿acabará Internet con el papel? La Orsai prioriza a los lectores/benefactores, una vez que agotan la venta de libros en papel, liberan el PDF de acceso gratuito con licencia Creative Commons 3.0 que es ‘la más bestia de todas’, en palabras de Casciari, ya que permite la copia, la creación de obras derivadas, incluso la comercialización, siempre que incluya el crédito de autoría. Permite que cualquier lector de cualquier parte del mundo pueda acceder gratuitamente a la revista. La pregunta entonces recrudece y es ¿podrá el autor vender eso que escribe?
“Los otros días lo hablaba con Pedro Mairal”, recuerda Casciari, “él quería también a empezar a leer sus cosas por la radio. El autor tiene que empezar a aprender a modular, necesariamente. Es así de simple, porque no va a poder vender más el papel, va a tener que vender la experiencia, no el papel. Y no hay nada más divertido que la experiencia además”, y suma una anécdota literaria: “En el año mil ochocientos y pico Edgard Allan Poe iba por todos los pueblos del sur y del este de Estados Unidos, leyendo El cuervo, un poema largo, y cobraba diez centavos para hacerlo.
La gente que iba a escucharlo y se desmayaba del cagazo, le daba tanto miedo, la voz cavernosa de ese tipo borracho leyendo su obra que se desmayaba y era una experiencia alucinante. Eso tiene necesariamente que volver porque si no el que escribe no va a saber cómo cobrar lo que escribe, es necesariamente así. Y no por culpa de internet. El contenido, las cosas que se hacen van a ser libres. Así como la música es libre, el texto, aquella cosa que se escribe va a ser libre, nadie va a poder cobrar. Lo que vamos a poder cobrar los autores es decirlo, en directo, y en eso estamos. Estamos en esa transición pero de acá a nada nos vamos a olvidar incluso de toda esa nostalgia. Y está bien que los que tenemos cierta edad seamos nostalgiosos, pero los chicos que vienen después no tienen esa nostalgia, es más, ni se van a acordar de esa nostalgia y todo va a seguir adelante sin ningún problema”.

Las novedades

Su nuevo libro “Doce cuentos de verano”, hecho a cuatro manos junto a Horacio Altuna, fue publicado para revista Viva de Clarín a lo largo del año 2012 y, si bien ya salió de imprenta, comenzará a moverse desde septiembre. Hernán lo presentará durante el 1, 2 y 3 de septiembre en Comicópolis (en la Rural, Buenos Aires) y Altuna lo presentará en noviembre en La noche de los dibujantes, también en Buenos Aires. El episodio 2 de la segunda temporada de Orsai saldrá en noviembre y se puede reservar vía web para ser benefactor y retirar la revista en el teatro (o escribiéndole aquí a su servidora -que también les da por llamarme Traficante de libros, je) hasta el 1 de octubre. Y a quedarse atentos, que en la entrevista Hernán prometió visita a nuestra ciudad para el mes de noviembre, a presentar ‘alguna cosa’ por lo que según dijo: “cualquier otra cosa que nos tengamos que decir, lo haremos en vivo y en directo en noviembre”.

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