Claudio Olivares: “Ayudar, como me ayudaron a mí”

Pensar el fútbol 16/08/2017 Por
El joven lleva 17 años vendiendo La Luciérnaga en la esquina de Buenos Aires y 27 de abril, en pleno centro de la ciudad. Posee sueños solidarios y no se deja vencer por la adversidad. Se acerca el día del niño y tiene una misión. Va a por ellos (e invita a acompañarlo).

chapa_ed_impresa_01

Claudio Olivares trabaja desde hace 17 años vendiendo La Luciérnaga en la esquina de Buenos Aires y 27 de Abril, en pleno centro de Córdoba. Todo aquel que va al Sorocabana lo verá ofreciendo la revista, que le supo vender hasta al mismo Daniel Salzano. Hoy es técnico de una Escuelita de Fútbol, que se llama Juventud Unida de Ciudad de los Cuartetos, donde vive con su familia. Sus horas se dividen entre la venta de la revista, trabajos de jardinería y hacer funcionar la escuelita.
Tiene millones de sueños. Pero el que lo inspiró con lo de la escuelita es que los jóvenes de Ciudad de los Cuartetos tengan las posibilidades que a él le faltaron.

Cuando empieza a contar sobre sus equipos, se emociona. El café se enfría porque se entusiasma tanto hablando de sus chicos. Son 95, que van desde la categoría 2000 a la 2012. Cuenta que en algunas categorías salió campeón, que si llegan a la final van a jugar al Kempes.  Tiene millones de sueños. Aunque, reitera, el principal es “ayudar como me ayudaron a mí”.
En su infancia la pasó mal. Muchas veces le faltó para comer. Durmió en el piso, o hacinado con todos sus hermanos. Cuando tenía diez años probó fana por primera vez. Y asegura: “No quiero que ningún pibe del barrio pase por algo así”. “La Vida en el barrio no es fácil. Hay gente buena, laburadora, pero los pibes tienen muchas tentaciones, y es mejor que estén en la canchita, que echando moco” dice Claudio .


En una zona donde por 20 pesos compras un porro, y donde una “alita de mosca” vale cien, o hasta menos, los pibes tienen innumerables tentaciones. Al primero que llegó
fumado lo hicieron volver. Y eso generó una conducta, narra. Cuando hay partido los domingos, los pibes se van a dormir temprano, porque a las 8 hay que partir rumbo a la cancha. Eso quiere Claudio... esa sensación que está llevando a que jueguen al fútbol y que eviten otras tentaciones.
“Hay chicos que a los 10 años, ya fumaron un porro”, expresa con tristeza. Pero está convencido que con el deporte y el fútbol puede ayudar a evitarlo. O ser contención.
La Agencia Córdoba Deportes organiza un campeonato, y le dio a la escuelita unos cuantos juegos de camisetas que lucen con orgullo. Aunque no hay para todos, y algunos equipos comparten las mismas. Los sábados unos se las sacan y otros se las ponen todas transpiradas.


“Son 95 chicos y chicas. Tenemos equipos de mujeres que se llaman abejitas, es buen equipo”, aclara.
Hacen de local a 15 cuadras del barrio, así que los sábados son todas hormiguitas caminando hacia la cancha que queda en Villa Esquiu, en un predio que se denomina “La Docta”. Tienen cancha en el barrio pero no pueden jugar, porque necesitan baño, vestuario, y un servicio médico; además de policía.


“Algunos llegan sin medias, otros sin desayunar. Les damos mate cocido o criollos. Antes dábamos leche con cacao, pero no les gustaba tanto. En un momento noté que se me estaban secando unas plantas y resulta que era que me tiraban la leche en las macetas”, cuenta riendo Claudio.
El desayuno es un tema importante. Antes de partir para los partidos las madres de la comisión de la Escuelita ayudan, aunque no hay sede y se sirve en la vereda.
Su orgullo parece ser el desayuno, el ayudar, y la 2003/2004 de la cual es DT, y ya salió campeón tres veces.
Claudio tiene 35 años y una familia conformada por Anahí, con quien hace 17 años que están juntos, y 4 hijos: Ingrid, Azul, Santiago y Brian. Los dos mayores fueron abanderados en sus colegios. Santiago fue famoso y estuvo en todos los diarios del país: fue el súper bebé de 6,5 kilos, y 57 centímetros...

FIESTA DEL DÍA DEL NIÑO

...Cuando le preguntó por sus sueños, me dice que tiene dos...
Para el día del niño está organizando un gran campeonato de penales. Todos los niños traen a sus hermanos, así que se juntan como 200. Le faltan las golosinas, trofeos y algunos juguetes. Muchos de los que le compran la revista en esa famosa esquina, le ofrecieron ayuda. Pero siempre es duro llegar a 200 juguetes.
Claudio comenta que ve a los niños jugar mucho con pistolas de juguete. “Copian de lo que ven. Y me gustaría hacer una campaña como hace el RENAR, con ayuda de la policía, y cambiar una pistola de juguete por una pelota, aunque sea de plástico”, se entusiasma; y concluye: “Que los niños vengan y lo cambien, que se vayan felices con su pelota”.

Tapa Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más,
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
[Desde junio en todos los kioscos de la capital de Córdoba]


Te puede interesar