Matías Suárez: "Es tiempo de demostrar"

Entrevistas 09/08/2017 Por
En una entrevista a fondo confesó que cerró sus redes sociales como refugio ante las críticas y los rumores, aunque lo mismo no le esquiva a la responsabilidad del mal momento de Belgrano. “Me costó adaptarme, no es fácil recibir la pelota con dos hombres encima”.

Se lo percibe mucho más tranquilo a Matías Suárez, después de un año que terminó siendo de transición en Belgrano, cuando resolvió dejar el brillo del fútbol europeo para volver a sus pagos. Está claro que lejos quedó la conformidad como saldo de la temporada más pobre del conjunto de Alberdi desde que retornó a la Primera División. Sin embargo, la irregularidad que lo acompañó y los altibajos emocionales no fueron las sensaciones que se esperaban de un Suárez que llegaba desde Bélgica a coronar su carrera en el club donde debutó profesionalmente. Consciente de que el plazo se agota, el propio “Oreja” le contó a LA NUEVA MAÑANA su semblante general de estos 12 meses en Córdoba, donde lo deportivo todavía sigue sin estabilizarse, aunque todavía sigue respaldado por su plafón de ídolo que alguna vez hizo delirar a muchos “Piratas” desde el otro lado del alambrado con alguna gambeta o jugada mágica. Asimismo, dio a conocer una faceta singular: la del aislamiento como recurso de blindaje ante las impiadosas críticas.

“No hay que vivir más del recuerdo. Es tiempo de demostrar. Ahora me siento mucho mejor, después del año que pasamos, que fue bastante bravo. No tendría que ser una transición, porque el torneo se jugó lo mismo y pagamos el no estar a la altura. Ahora no hay más excusas. Hay que dar la cara como siempre”, se explayó diciendo Suárez, con sed de revancha en sus ojos, en parte herido en su orgullo propio.

-¿Te imaginabas que iba a ser tan difícil readaptarte al fútbol argentino?
- En realidad sabía que no iba a ser fácil, pero está claro que no tuve el nivel que me suele caracterizar. Me costó mucho adaptarte, no es nada sencillo porque hay muchas diferencias, muchas mañas, muchos detalles que hacen diferente al fútbol argentino del europeo. Igual no es pretexto, cada uno debe acomodarse al servicio del equipo.

-¿En qué aspectos puntualmente se nota la diferencia?
- En la marca, es mucho más pegadiza, se juega al límite, y también sin pelota. En cada partido tenía una marca o dos y no me era sencillo recibir la pelota. Hasta que le tomé la mano, pasó tiempo. Recién ahora uno se va sintiendo más cómodo, porque le toma el pulso al juego y al rival. Cuando empecé a jugar había más espacios, ahora es como que necesitaba bajar hasta mitad de cancha y pasar cuatro jugadores para llegar al área. Y llegaba cansado.

-Inconscientemente, ¿el futbolista de Europa subestima la liga cuando tiene que regresar?
- No es así, yo tenía amigos que me decían directamente que ni vuelva, que no me iba a acomodar y me fui preparando de esa manera. Nadie me recomendaba volver. Todos me decían que el fútbol argentino se había puesto más áspero, con marcas cerradas y todo el tiempo con un hombre cerca…fue una decisión difícil pero ya sentía que tenía que estar otra vez en Córdoba, lo consulté con mi familia, hablé con mi representante y sabía que era un riesgo, pero a uno esos retos lo movilizan también. Este año se me tiene que dar. Es tiempo de demostrar.

“No veo la hora de poder jugar en el Gigante de Alberdi remodelado. Será una experiencia hermosa. Para nosotros jugar ahí es un plus, con el apoyo de nuestra gente. Vamos a hacer del Gigante una fortaleza”

-Como premio consuelo, el torneo pasado te dejó dos perlitas: el partidazo en Brasil, primer partido internacional de Belgrano, y el gol en el clásico a Talleres.
-Es cierto pero eso no me llena. Hubo otros partidos también en donde hicimos bien las cosas, por momentos desplegamos un buen nivel pero nos embocaban en la única que tenía en rival y no se valoraba el resto. Lo de Brasil ante Coritiba fue impresionante, por cómo jugamos y por haber hecho historia internacional. Ante Talleres me di el gusto de convertir, contra todo un estadio en contra, fue tremendo. Pero eso no me deja satisfecho todavía.

-¿Y qué necesitás para estar satisfecho?
-Me llenaría empezar a sumar puntos y acostumbrarme a ganar. Salir a la cancha con esa convicción de que nadie nos puede derrotar, de que no podemos perder. Necesitamos esa confianza que te hace fuerte, que te pone en un lugar superior para ir a disputar cada pelota. Es un tema mental, de concentración. Estamos trabajando en eso.

-¿Hablaste con el DT Méndez sobre tu posición? ¿Preferís jugar de punta o con un referente más arriba?
-Lo dije varias veces, me gusta ser un media punta, con un jugador adelante mío, referente de área. Yo me siento más generador de juego, jugando con libertad en el frente de ataque, buscando abastecer a los delanteros.

“No me sentí nunca ídolo, es un gusto que la gente me quiera, pero si uno no responde, al final termina siendo incómodo, como una deuda. En la cancha somos once, no juego solo y tampoco va a servir para ganar si no actuamos en equipo. Lo bueno es que la gente lo entendió y nos sigue apoyando”.

-Esta temporada alternaste casi en todos los lugares de ataque…
-Pero me siento más cómodo de esa forma, flotando ahí cerca del área, retrasado unos metros para buscar la pelota y empezar a hacer jugar

-¿En Bélgica jugabas en la misma posición?
-Sí, pero siempre con un hombre de área. Pero ojo que el fútbol argentino es mucho más intenso, allá hay tiempos que se respetan. Es mucho más táctico.

-¿Extrañás?
-Y sí, mis hijos nacieron allá, Bélgica es parte de mi vida, pero también me pesaba el hecho de regresar. Se dio mi salida de esa forma. Bélgica fue una apuesta y sin dudas mi crecimiento se dio en ese país

-Me imagino que hubo apuestas por el cruce en el Mundial de Brasil…
-(Risas) Sí, más vale. Bélgica está incorporando el fútbol a los grandes equipos de Europa, tienen jugadores en esos niveles y sin dudas en el futuro se consolidará como una potencia.

-¿Jugaste con algunos de la Selección?
-Sí, con Romelo Lukaku, es un animal de delantero. Cuando te encara es una bestia. Nos entendíamos muy bien, jugaba adelante mío, en el área, y siguió creciendo, ahora es uno de los pases más caros de la historia con su llegada a Manchester United. No estoy en contacto más por una cuestión mía que cambié el teléfono. Pero lo consigo. Decidí alejarme de todo.

-¿Alejarte en qué sentido?
- En todos. Cerré mis redes sociales, cambié mi teléfono, dejé de ver televisión, de escuchar los programas de radios, porque me hacían mal. Se dijeron muchas mentiras y no tuve más remedio que aislarme. Refugiarme en mi familia.

-¿Algún tema en particular te hizo daño?
-Creo que me castigaron demasiado. Hay que ser justos, de que si la crítica es por lo futbolístico, uno lo debe aceptar por más que no le guste. No me jode. Pero si es con mala fe, por otros temas, que se te meten en la vida privada, ahí no hay más que hacer. No hay otra receta. Cuando dicen mentiras de uno, lo único que sirve es aislarte o pelear. Yo elegí aislarme.

-Se habló mucho de tus lesiones, de tu salida al fútbol de Brasil…
-Y muchas otras mentiras más. Por eso no escucho a los periodistas y a los programas. Además le pedí a mi familia que no me cuenten nada de lo que escuchen o vean. Fue un refugio. Se dijo de todo, cosas que ni yo estaba enterado sobre mi futuro. Fue una decisión, porque me lastimaba y creo que me afectaba en mi vida, en mi juego…Y voy a seguir con la misma actitud.

-Expectativas para este torneo…
-Dar todo, sumar, empezar a ganar y ser protagonistas. Tenemos que creer más en nosotros y hacernos ganadores. Con esa mentalidad vamos a sacar a Belgrano adelante.

“Yo elijo creer que si no se dio alguna transferencia a otro club de Europa fue por algo, y que quizás fue lo mejor para mí. No me quedó ninguna espina clavada porque a los grandes desafíos los pude conseguir. Títulos y jugar Champions League. Lo único que tengo en mente en este momento es sacar a Belgrano de donde está y dejar todo en la cancha. Nada más”.

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