Qué esconden los datos fríos sobre la leve mejoría en la industria

País 07/08/2017 Por
El último informe del Indec señala que la actividad del sector creció 6,6% en junio, aunque en el mismo mes de 2016 había caído 6,4%. Las supuestas variables económicas positivas contrastan con los indicadores sociales: menos empleo y ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres.
Grieta - Ilustracion Nota

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Por Facundo Piai - Especial

Los funcionarios de Cambiemos junto a algunos periodistas de los medios que apoyan al Gobierno difunden con goce los datos del último relevamiento publicado por el Indec, dando cuenta de una mejoría en industria. Intentan, así, mostrar que el rumbo económico es el correcto y que ya se han abandonado los espasmos económicos del año pasado con el fin de darle otro eje a la campaña electoral. Puesto que de ser solventes esas afirmaciones, estarían errados quienes planifican su campaña criticando al modelo económico del tándem Macri/radicales.

¿Es posible, entonces, hablar de crecimiento económico?, ¿se han superado los problemas que derruyeron las variables económicas y los indicadores sociales durante el 2016 y este año?; ¿qué repercusiones tiene este leve crecimiento sobre el empleo?

La brecha entre el ingreso familiar promedio del diez por ciento de los hogares más pobres y el diez por ciento más rico llegó a 21,8 veces en el primer trimestre de 2017.

De acuerdo al Estimador Mensual Industrial publicado recientemente y que releva la situación de la actividad productiva del país, en el mes de junio el sector creció 6,6% en comparación al mismo mes del año pasado. Una observación posible es que la industria creció luego de 15 meses de bajas interanuales. Aunque, no hay que perder la referencia de comparación (junio de 2016) en donde la actividad tuvo una baja de 6,4 respecto al año 2015. Con lo cual, el crecimiento real de junio de este año fue de 0,2 para el sector industrial, y si tenemos en cuenta los cómputos de mayo, obtenemos un crecimiento real de solo 1,8%.

Este incremento se manifiesta de distinto modo en los diferentes sectores de la industria. Por caso, la minería incrementó 18%, mientras que el sector automotriz creció un 15,9%, el metalmecánico 15,4%, tabaco otro 15% y producción alimenticia un 3,2%, entre otros; por su parte, la industria textil, intensiva en mano de obra, tuvo una merma de cuatro puntos. Estos datos por sí solos no dicen mucho. En función de ellos podría afirmarse que hay un leve crecimiento que podría marcar la tendencia de los próximos meses, más aún teniendo en cuenta que agosto, septiembre y octubre del año pasado fueron meses de franca caída de la producción y esto favorece a los meses venideros en la comparación interanual. Para precisar el enfoque y tener un mejor diagnóstico sobre nuestra economía, cabe un análisis integral que contemple las variables económicas e indicadores sociales.

De acuerdo a un informe de la Asamblea de la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme) se cerraron más de 2 mil establecimientos y se perdieron más de 150 mil puestos de trabajo.

Los sectores que han robustecido su producción están manejados casi íntegramente por capitales trasnacionales, caso del minero y el complejo automotor, las tabacaleras o la industria de la alimentación (con presencia de capitales trasnacionales, como PepsiCo, y multinacionales de origen local, como Arcor). Este exiguo crecimiento se da en un contexto adverso para la mayoría de los establecimientos pyme de capitales locales que debieron cerrar por la caída del consumo, pérdida de mercado interno o falta de competitividad debido al aumento del costo de la energía. De acuerdo a un informe de la Asamblea de la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme), correspondiente a mayo del corriente año, en los últimos 17 meses ya se cerraron alrededor de 7 mil establecimientos y se perdieron más de 150 mil puestos de trabajo. El mercado perdido por estas empresas pequeñas es ganado por aquellas que lograron sobreponerse, mayoritariamente extranjeras. La evidencia empírica nos permite una primera conclusión: la economía se ha concentrado y extranjerizado aún más.

Los indicadores sociales que acompañan este “darwinismo económico”
Un relevamiento que permite cierta aproximación científica a la distribución del ingreso es el Índice o Coeficiente de Gini, el mismo es utilizado para medir la distribución desigual del ingreso. En cuanto más cerca esté a 0, mayor será la igualdad y cuanto más se acerque a 1 mayor será la desigualdad. Este índice marcó 0.437 durante el primer trimestre de 2017. Los registros disponibles para el mismo período de 2015 dan 0,420, esto muestra el deterioro en el “reparto de la torta”y confirma que se acentúa una distribución regresiva del ingreso.  La brecha entre el ingreso familiar promedio del diez por ciento de los hogares más pobres y el diez por ciento más rico llegó a 21,8 veces en el primer trimestre de 2017. Mientras que en el mismo período del 2015, la diferencia informada por el Indec había sido de 17,8 veces.  Este incremento del ingreso del 10% más rico se explica, según el equipo de investigación de Cifra (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina), por la transferencia de recursos que el Gobierno nacional posibilitó desde el trabajo hacia el capital, estimada en 16.000 millones de dólares, “producto de la caída de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional del 37,4 al 34,3 por ciento entre 2015 y 2016”. La eliminación de los derechos de exportación a mineras, campo e industria, el alza en el precio de los servicios públicos y la restrictiva política monetaria, en parte explican esta transferencia indirecta.

La quita de los aranceles a la importación, de los impuestos a los espumantes, a autos de alta gama y a bienes personales, hace más regresivo al sistema impositivo y contribuye a aumentar la brecha socioeconómica.

Con todo esto, el crecimiento real de junio de solo 0,2 parecería muy poco, teniendo en cuenta la distribución significativa de recursos hacia los empresarios más poderosos y el consecuente sacrificio fiscal que hace el Estado al dejar de recaudar una significativa suma. En el mismo sentido, la quita de los aranceles a la importación, de los impuestos a los espumantes, autos de alta gama y bienes personales, hace más regresivo al sistema impositivo y contribuye a
aumentar la brecha socioeconómica.

Un dato relevante es que el repunte en mayo y junio de la producción industrial se dio en un contexto de despidos. PepsiCo incrementó su producción y redujo su plantilla de operarios y con ello la masa salarial; el sector minero aumentó su actividad, sin embargo Cefas/Calidra despidió a gran parte de su personal en Quilpo; el sector automotriz repuntó la producción en un marco dado por miles de despedidos y suspendidos, por mencionar solo algunos casos. En efecto, menos trabajadores están produciendo mayores riquezas. Está aumentando la tasa de explotación. Es decir, el aumento de la producción no siempre se traduce en mejor distribución del ingreso, más trabajo y mejor calidad de vida para la población.

Menos trabajadores están produciendo mayores riquezas. Está aumentando la tasa de explotación. Es decir, el aumento de la producción no siempre se traduce en mejor distribución del ingreso, más trabajo y mejor calidad de vida para la población.

Si uno atiende al período que abarca el primer gobierno democrático luego de la dictadura, se encuentra con una situación poco explorada y esclarecedora para lo que nos interesa remarcar. Durante esta fase el volumen de la producción de manufacturas industriales prácticamente se mantuvo estable en toda la etapa. No hubo una caída significativa de la producción, por el contrario, existieron sectores que aumentaron considerablemente el volumen producido. No obstante, esta situación se da en un contexto de cierre de fábricas, relocalización de otras, flexibilización laboral y fuertes despidos (cuando Alfonsín deja el poder la tasa de desempleados era del 7%, un 82% más elevado que al comienzo de su gestión). Esto tuvo como consecuencia la pérdida de la participación de los trabajadores en el reparto de las riquezas, consolidación de la concentración económica y una distribución más inequitativa del ingreso. Es decir, los crecimientos no son homogéneos, ni llevan agua a todos los molinos por igual. Siempre hay ganadores y perdedores..

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