Confesó haber matado a su novia a otro interno y no estar arrepentido

Sociedad 17/07/2017
Marcos Haye, acusado de asesinar a Ingrid Vidosa en el Cerro de la Cruz de Villa Carlos Paz, confesó ser autor del crimen ante un interno del penal de Bouwer, y dijo que volvería a hacerlo. El juicio inicia el 7 de agosto.  
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1 / 2 - Ingrid Vidosa tenía 25 años cuando fue brutalmente asesinada por su pareja.

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Por Agostina Parisí

El perfil psiquiátrico de Marcos Haye, de 31 años, lo describe como un hombre controlador, que utiliza el acoso para someter, hostigar y manipular. Haye logró “aislar” a Ingrid Vidosa, su novia, bajo una “vigilancia constante con celos excesivos”. Está imputado por “homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y mediando la violencia de género”, que lleva la pena de prisión perpetua. El juicio comenzará la primera semana de agosto.

En el banquillo de acusados, el imputado enfrentará a un jurado popular constituido en la Cámara 7ª del Crimen de Córdoba, por el asesinato del 24 de agosto de 2015 en el Cerro de la Cruz, en la ciudad de Villa Carlos Paz. En ese entonces, Ingrid y Marcos eran pareja. Ingrid murió de un disparo en la cabeza y fue arrojada por un barranco del cerro. Fue uno de los crímenes más espeluznantes de ese año, porque además ocurrió en el mismo lugar donde ya se habían encontrado otros cuerpos unos meses atrás.

En el pabellón “E 4” de la cárcel de Bouwer, Haye se jacta de lo que hizo. Medio año después del homicidio, mientras mateaba con otro interno le confesó: “Yo la maté, no lo hice un día antes porque había mucha gente en el Cerro de la Cruz. Ella tiene lo que se merece, está donde tiene que estar. Si lo tendría que volver a hacer, lo haría”.
Según fuentes judiciales, si se tratara de un homicidio simple, una confesión como ésta sería tomada en cuenta por los jueces para elevar la escala penal del imputado. En este caso el delito por el que se lo acusa a Haye tiene de por sí la pena de prisión máxima. De todas formas, sus palabras “sirven para generar un fuerte reproche moral con respecto a esta persona”.

En las unidades carcelarias es habitual que los presos se reúnan entre sí para compartir mates y charlas en las celdas. Sin embargo, asombrado por el relato, luego de escuchar esta confesión el interno de Bouwer estableció una comunicación con la fiscalía de Carlos Paz que lleva adelante la investigación por el femicidio de Ingrid Vidosa, y se ofreció a declarar.
Además de no arrepentirse, Haye justificó que el motivo por el cual asesinó a su novia era “porque ella lo había utilizado y además mantenía una relación con otra persona”.
La conversación entre los internos forma parte del expediente judicial, cargado de un fuerte componente de violencia de género. Ingrid no había presentado denuncias a la Justicia, pero algunos testigos cercanos a la víctima declararon que la veían “controlada” por su pareja.

El cerro tenebroso

El cuerpo sin vida de la joven apareció en el mismo lugar donde meses atrás fueron encontrados los restos de Andrea Castana y el fotógrafo Hernán Sánchez. Ambos fueron hallados en mayo de 2015 y los crímenes siguen sin ser esclarecidos. Estos episodios provocaron un cierre temporal del Cerro de la Cruz, que al poco tiempo volvió a ser un sitio con gran flujo de visitas. Al día siguiente del femicidio de Ingrid, dos turistas que caminaban por un sendero vieron los restos de la chica y llamaron a la policía.

Ingrid había subido al cerro engañada. La joven vivía en Mayu Sumaj, una localidad de Punilla, y la tarde anterior había llegado a Carlos Paz porque su pareja le había conseguido un supuesto contacto para una entrevista de trabajo. La víctima tenía una hija de seis años producto de una pareja anterior, y trabajaba en la Cooperativa Integral (Coopi), con sede en Mayu Sumaj.

La entrevista no existió y Haye invitó a Ingrid a subir el cerro para darle un regalo. “Mientras ella miraba el paisaje, él se colocó a su espalda, extrajo de un morral un arma calibre 22 y le efectuó un disparo en la nuca; luego la arrojó a un barranco. Fue un femicidio de manual”, dijo el abogado de la familia, Carlos Nayi, a LA NUEVA MAÑANA.

Al poco tiempo del hecho dos perros adiestrados de la División Canes de la Policía de Córdoba encontraron el arma del agresor. La pistola estaba tirada en una zona rocosa y de maleza, a metros de donde fue hallado el cuerpo. Es uno de los tantos elementos probatorios que están en el expediente. Al igual que el “dermotest”, que ubica a Marcos Haye en la escena del crimen por los restos de plomo en sus manos. “Fue una investigación muy prolija y ordenada. Haye es un depredador, un asesino que sabía lo que hacía, cómo lo hacía, y que nunca mostró ni una señal de arrepentimiento”, dijo Nayi. Carlos Vidosa y Mirtha Ramallo, los padres de la joven, serán querellantes particulares de la causa.

El asesino intentó fingir que Ingrid se había suicidado

En el marco de una relación de pareja violenta, con maltratos y control, Marcos Haye “la había obligado a Ingrid a que le dé la contraseña del celular”, explicó Nayi. Luego de matarla, el femicida bajó del cerro y se fue caminando hacia la terminal de colectivos de Carlos Paz, tal como lo captaron distintas cámaras de seguridad de la ciudad. Mientras se alejaba de la escena del crimen y con el teléfono celular de Ingrid en sus manos, comenzó a enviar mensajes de Whatsapp a los padres de la joven. Su intención era fingir un suicidio.

“Me cansé de esta vida de mierda, de Dafne (su hermana), de mamá, de vos, de ser madre soltera (…) Me tienen harta, voy a hacer mi vida, no me jodan más”, dice un fragmento de uno de los mensajes enviado a Carlos Vidosa. Desconcertado por la situación, el padre le contestó: “Ingrid poné los pies sobre la tierra. Lo que quiero es tu bien y la alegría tuya. Por favor contestame y decime que estás bien”.
De acuerdo a la hora de los mensajes y la investigación pormenorizada de cómo sucedieron los hechos, en ese momento Ingrid ya había sido asesinada. “Lo que hizo Haye en este sentido demuestra una frialdad y un instinto propenso a cualquier maldad”, señaló el abogado de la familia.

Distintas cámaras de seguridad permitieron armar un rompecabezas de cómo fue el femicidio de Ingrid minuto a minuto. Según fuentes de la causa la secuencia fue así:

A las 18.58 horas Marcos e Ingrid fueron captados caminando juntos por una cámara de la disco Khalama de Carlos Paz. A las 19, fueron vistos por David Hamaya, un sereno que cuidaba un colegio de la ciudad que declaró haber conocido al agresor de antes.

A las 19.02 la cámara de un kiosco de la misma calle los filmó caminando juntos. A las 19.05 fueron interceptados por la cámara del complejo Aerosilla, casi en la entrada del Cerro de la Cruz.
Media hora más tarde, una cámara de la estación de servicio YPF ubicada en la avenida Cárcano lo filmó a Marcos caminando solo. A las 19.43, fue captado por la cámara del bar “Federico, frente a la terminal de colectivos. Y a las 19.54, Carlos Vidosa recibió los supuestos mensajes de Ingrid a través de Whatsapp.

“Las cámaras y el celular hicieron que Haye caiga en la emboscada”, dijo Nayi.


Hay más femicidios en el interior que en la Capital provincial

En el año 2015, el año que mataron a Ingrid, hubo 12 femicidios en la provincia de Córdoba, y en el 2016 se registraron 23, de los cuales 18 ocurrieron en el interior. Hasta ahora la variable sigue intacta: se producen más crímenes por violencia de género en el interior que en la Capital provincial.

Hasta el año pasado Córdoba fue la segunda provincia con más femicidios del país, y la mayoría se produjeron en manos de hombres agresores que habían mantenido relaciones de pareja con las víctimas. El 8 de marzo de este año miles de mujeres de todo el mundo protagonizaron el Paro Internacional de Mujeres con múltiples marchas contra los femicidios y la violencia de género. En Carlos Paz marcharon por Ingrid Vidosa, Andrea Castana, Carina Drigani y Dahyana García, todas asesinadas en el valle de Punilla.  

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