Crisis social: advierten que se naturalizó la pérdida de empleo

Córdoba 17/07/2017
Lo señalan desde el Colegio de Psicólogos de Córdoba. Los despidos masivos que se produjeron en los últimos tiempos generaron, al principio, un fuerte impacto por la  “novedad”, pero luego, tras generalizarse, la sociedad parece haberse acostumbrado.
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Ilustración: Leandro Cirico

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Por Gabriela Yalangozian

Los masivos despidos en PepsiCo en Buenos Aires y las imágenes que muestran la virulencia de las autoridades para el desalojo de los trabajadores que tomaron la empresa, reflejan por estos días una realidad que se ha vuelto cotidiana.
Hace muy pocas semanas, y en Córdoba, un reclamo salarial encabezado por los choferes del transporte urbano de la ciudad, finalizó tras diez días de paro también con la pérdida del empleo de unos 200 trabajadores. Los coletazos de ese conflicto continúan hasta estos días: por un lado, con el cuestionamiento de los líderes de la medida de fuerza; por el otro con la huelga de hambre de un grupo de trolebuseras que piden su reincorporación, sin que esto importe para el conjunto de la sociedad, ni hay una respuesta empática por parte de la misma. La pérdida de los espacios laborales se viene repitiendo desde hace un año a esta parte. Y a pesar de que la problemática sigue siendo una cobertura obligada en los medios de comunicación –un sector que vive en carne propia este flagelo-, la sociedad argentina comenzó a naturalizar esta realidad.

Córdoba tiene una importante clase media que “invisibiliza” la pobreza alojada en la periferia, lejos y desconocida para algunos. Y también “invisibiliza” al sector de mayor poder.

Así lo analizó la licenciada Gabriela Treber (M.P: 1572), presidenta del Colegio de Psicólogos de Córdoba, quien en torno a la situación de esta coyuntura laboral en la provincia y el país, manifestó que la pérdida de la fuente de trabajo implica un factor de riesgo tanto a nivel individual como colectivo. La misma impacta en el conjunto social, y en especial en los sectores medios, asalariados y profesionales. Dentro de este sector afectado se encuentran también los usuarios del sistema de salud mental, así como psicólogos, lo cual hace a una particular preocupación a nivel institucional. “La pérdida de los espacios laborales ha ido en crecimiento en el último año. Al principio produjo un impacto por la novedad, por lo disruptivo, y diversos sectores se movilizaron y respondieron a ello como una anomalía. Pero en los últimos tiempos, se ha ido generalizando tanto que, si bien aún la respuesta de los sectores que se ven afectado en uno u otro momento puede ser la oposición y la movilización, desde el conjunto de la sociedad parece haberse naturalizado la situación. Esto, en los afectados directamente, produce una sensación de mucha impotencia y soledad, se pierde la visualización de lo sucedido, y hasta se cambia su interpretación contabilizando a quien fue despedido de su situación; se pierde el lugar en el entramado social que se ocupaba, que es lo que puede actuar de sostén en situaciones como ésta”.

Impacto social

-Esta sensación que causa el quedarse repentinamente sin trabajo en lo individual, ¿cómo impacta en lo social?
"Yo entiendo que esto no sólo impacta en quienes pierden el trabajo, sino en quienes lo sostienen también. Se siente el temor a quedarse sin trabajo, la sensación de inestabilidad y de inseguridad, lo cual influye en la vida cotidiana y también en las condiciones de contratación y de exigencia en cuanto a que se cumplan los derechos laborales. Se reclama menos para no poner en riesgo la fuente laboral. También suele utilizarse mecanismos de negación y/o racionalización que impiden una lectura objetiva de la situación. Ello es lo que deviene en justificaciones sobre los despidos de los demás como producidos por ellos mismos, pudiendo resguardar a quienes aún mantienen el trabajo del temor a ser despedidos. Afirmaciones como "se los despidió por no trabajar" o "se los despidió por protestar", salvaguardan al resto de pensar que también pueden correr la misma suerte y de la angustia que ello provocaría.
"Al mismo tiempo, quien ha perdido el trabajo, comienza a sentirse fuera del sistema y fuera del conjunto social dado que está “invisibilizado” de alguna manera. Es obvio que eso influye en la relación de los sujetos consigo mismo, con su entorno familiar, con su inserción social y con su medio de vida también.
Porque el trabajo es el medio por el cual las personas se vuelven autónomas y pueden sostener las necesidades propias personales y de sus familias, no sólo desde el punto de vista psicológico sino del punto de vista concreto de la supervivencia.
Por otro lado, el mensaje que se está difundiendo actualmente es que hay que trabajar mucho más, esforzarse más. Y al mismo tiempo hay gente que se queda sin esa posibilidad laboral, y de esa manera sin ser reconocidos socialmente. Está basado en la teoría de la meritocracia y el “self made man”. El efecto en este contexto es muy grave. Implica desconocer que el desarrollo de los sujetos se da dentro de una comunidad, de un conjunto de vínculos sociales que lo preceden, y que esa sociedad está atravesada por las condiciones, garantías y posibilidades que se da a través del Estado. Más allá de algunas excepciones individuales, para el conjunto mayoritario de la población es válido considerar que es el Estado quien debe garantizar condiciones de igualdad de oportunidades y equidad.

El mensaje que se está difundiendo actualmente es que hay que trabajar mucho más, esforzarse más. Y al mismo tiempo hay gente que se queda sin esa posibilidad laboral, y de esa manera sin ser reconocidos socialmente.

-¿Qué lectura hace en relación a lo que ocurrió con los choferes y el paro de transporte que realizaron?
En lo ocurrido - aclarando que la mía es una lectura particular, desde una posición personal y también desde el punto de vista de una de las disciplinas desde la cual puede leerse el hecho, que necesitaría un análisis más amplio-, podría entenderse que cuando alguien o algún grupo va en búsqueda de sostener lo que cree son sus derechos, o lo que cree justo como sector, hay una creencia que vuelve como un boomerang: es mejor “no hacer nada” o “quedarse en el molde”. Eso afecta desde el punto de vista gremial y también desde el punto de vista subjetivo por el temor al impacto en los vínculos familiares, sociales, y hasta de amistad, además de los laborales afectados “per se”. Si tomamos ese mismo ejemplo, hubo quienes se sintieron traicionados por los compañeros, quienes dejaron el paro y volvieron a sus trabajos priorizando su situación personal y familiar. Eso es lo que tiende a romper el entramado social, si lo pensamos, no afecta a un solo grupo de la sociedad, sino al conjunto de la sociedad. De alguna forma, lo que terminó haciendo, fue fundamentar con insistencia el individualismo: “el sálvese quien pueda”. Esto, como proyecto del conjunto social, es y suele tener efectos muy negativos.
El “sálvese quien pueda”, cuando hay espacio para pocos, implica que cada uno tiende a pensar en “pisar la cabeza del otro para tener trabajo”, por el bien de uno mismo y su familia. Se trata del avance de la competencia en un sentido negativo, fundador de violencia. A muchos de nosotros como psicólogos, esta situación nos preocupa porque va en detrimento de la salud como comunidad.

Impotencia y frustración

-¿Cómo se logra el cambio de paradigma sobre esa mirada que se fue construyendo de la nueva forma de trabajo, individual y competitivo?
“Eso tiene que ver en buena medida con las políticas de Estado. Las instituciones podemos acompañar a los sujetos, a los grupos, dar una posición o perspectiva de análisis de los efectos de ciertos fenómenos, sus causas o correlaciones, pero las estrategias y soluciones a nivel colectivo están en manos del Estado.

“Nosotros propusimos un abordaje el año anterior con talleres que acompañaban a grupos de reflexión con trabajadores que habían sido despedidos. Los mismos se llevaron adelante en Córdoba y en Unquillo, donde hubo despidos masivos en la Municipalidad. Fue un acompañamiento, un espacio para pensar para algunos grupos afectados como un aporte. La propuesta fue llevada a cabo en acuerdo con otros sectores que abordaban la problemática desde el aspecto gremial o legal, entre otros. En ello participaron dos colegas matriculadas en esta institución con formación en grupos, las licenciadas Adriana Marcela Schapira y Mariana Suarez.
“Ya en el año 1900, Freud sostenía que la capacidad de trabajar era una de las condiciones de la Salud Mental. La capacidad y la posibilidad de trabajar implica no solo el ingreso económico para poder afrontar las situaciones de la vida, y proveer a la familia, sino un reconocimiento a la capacidad de los sujetos. Pero si no hay fuentes laborales para todos, siempre va a haber alguien que va a quedar afuera de esta posibilidad. Y eso dispara niveles de impotencia y de frustración, afecta en muchos casos la valoración que se tiene de sí mismo o de los demás que le rodea, afectando sus vínculos tanto familiar como social.

La capacidad y la posibilidad de trabajar implica no sólo el ingreso económico para poder afrontar las situaciones de la vida, y proveer a la familia, sino un reconocimiento a la capacidad de los sujetos.

-Entonces, ¿hay una nueva forma de relacionarnos como sociedad cuando se producen tantos despidos?
Seguro que sí. La inestabilidad como modo de contratación laboral no suele dar resultados positivos para la mayoría de los sujetos, y por ello afecta el entramado social. Para muchos es una permanente fuente de ansiedad dado que no permite proyectar y prever para adelante en la vida. Hay quienes prefieren quizás vivir un día acá y otro allá, pero como conjunto, el no poder proyectar, suele ser complicado.

- ¿Se da alguna particularidad en Córdoba?
“No podría aseverarlo dado que no tengo claro cómo impactan estas situaciones en otros lugares. Si bien en lo macro creo que ocurre prácticamente lo mismo, lo que yo puedo ver en Córdoba es que socialmente la naturalización y justificación adquiere gran importancia. Para algunos puede ser resignación, pero Córdoba tiene una importante clase media que “invisibiliza” la pobreza alojada en la periferia, lejos y desconocida para algunos. Y también “invisibiliza” al sector de mayor poder que debería hacer un esfuerzo mayor para cambiar esta situación, y de los cuales muy pocos residen en Córdoba, dado que estos sectores en su mayoría están alojados en Capital Federal.

Por eso, termina apuntando a culpabilizar a quien gana un poco más, entonces se produce esta situación preocupante de enfrentamientos permanentes de "trabajadores contra trabajadores”, de sectores medios con sectores medios, que apunta a la pérdida de la solidaridad y la empatía necesaria para encontrar soluciones de conjunto".

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