Donald Trump y su teoría de desglobalizar

Mundo 13/07/2017 Por
Trump viene alterando la política internacional. Si algunos creían que la obligación de gobernar el país más fuerte en materia económica y armamentísticamente del mundo lo haría tener planteos diferentes, pues parece que se equivocaron.
Trump

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Para el premio Nobel Paul Krugman, Trump cree que el comercio internacional es un juego en el cual los tipos buenos terminan últimos, y que se han aprovechado de EE.UU. Sin embargo, los números de la Organización Mundial de Comercio marcan otra cosa. Estados Unidos es el país más demandado a nivel global por establecer medidas que van en contra del desarrollo del comercio mundial. Fue demandado en 129 ocasiones, contra 39 denuncias que recibió China en el mismo período, o los 83 casos contra la legislación comercial de toda la Unión Europea. Pero Donald Trump está convencido de que el comportamiento comercial de EE.UU fue bueno, y los demás países abusaron, como por ejemplo firmando el acuerdo Nafta, con México y Canadá, a comienzos de la década del 90. Anunciando un impuesto transfronterizo del 35%, pidiendo cambiar el acuerdo de libre comercio con sus dos vecinos, y atacando también la decisión empresarial de mudar parte de la producción a México o China, el fin de Trump es generar una reacción de los empresarios para no trasladarse. Parece que los tuits enviados antes de asumir habrían sido efectivos, ya que algunas empresas torcieron sus decisiones y partieron hacia Illinois para ampliar su fabricación desde allí.

Guerra comercial global

Trump aspira a que las empresas estadounidenses no solo se queden dentro del país, sino que algunas vuelvan a instalarse en algún estado del país. Sus medidas apuntadas van hacia un más fuerte proteccionismo –recordemos que EE.UU. fue el país más demandado ante la OMC- y también es el mayor importador a nivel mundial. Estados Unidos, el mayor importador mundial, actualmente compra 14 de cada 100 dólares que se adquieren, contra 10 de China y 6 de Alemania. Dejar de comprar/importar al resto del mundo, significaría menos circulación de bienes en todo el mundo. El comercio mundial no recuperó su fuerza de crecimiento desde la crisis de 2009, y aún espero por un cambio de energía, que lo vuelva a posicionar. Si Trump se decide a atacar comercialmente a China y México, el gigante asiático reaccionará, tal vez en una primera etapa ante la OMC. Luego puede intentar “atacar” con medidas comerciales, que dificulten las ventas de EE.UU. hacia China. El 18% de lo que vende China lo compra EE.UU, que, en cambio, a Canadá como su principal mercado (19%), México (16%) y China 8%.  Acá las implicancias serían diferentes. Trump decide aumento de proteccionismo, China venderá menos, su crecimiento se verá ralentizado y los precios mundiales de commodities –de gran interés en Argentina- podrán tender a la baja. China tiene pronósticos de que crecerá algo más que sus tasas del año pasado.

Desglobalizar

El proceso de globalización parecía una historia que avanzaba, con críticas pero sin retrocesos. Desde el 2009, cuando la crisis en Europa y en Estados Unidos mostró algunas realidades crueles de pobreza, ajuste y desempleo, las miradas sobre la globalización se han vuelto más escépticas. Si Trump desiste al Nafta, al Tratado Transpacífico, y genera medidas que afecten las importaciones asiáticas, como puede ser mayores impuestos, eso significará que la globalización comenzó a retroceder. Ningún país quedará exceptuado de influencias económicas negativas. Las críticas a la globalización son varias. Últimamente a través de Tomás Piketty, y los nobeles Stiglitz y Kraugman destacaron que la distribución de la riqueza se ha vuelto más injusta a medida que el proceso avanzó. El famoso 1% de la población posee más dinero que el restante 99%. Estos hipermillonarios disfrutan de súper rentas  y tienen cada día más facilidades para eludir el pago de impuestos. Tal vez la globalización retroceda para luego volver a avanzar en algunos años.

El impacto para la Argentina

La hora de la verdad Trump ha llegado. Los pronósticos de crecimiento de los organismos internacionales y de las consultoras privadas pueden quedar desubicados según las acciones que tome el flamante presidente.
La economía mundial no ha salido del colapso de 2009. Aún Europa –con Brexit mediante- está acomodando el barco, sin saber si habrá más tripulantes que pidan bajarse del proceso. Para los distintos pronosticadores, la Eurozona estará entre 1 y 1, 7% de crecimiento, aunque mientras España espera algo más de 2,2%, Italia estará por debajo del 1%. Poco crecimiento y además desigualmente distribuido, no es el mejor estado para una región que aún debe dirimir la salida del Reino Unido, además de la política migratoria. En ese marco, hay que tener prudencia esperando las decisiones de Trump para saber cómo funcionará la principal economía mundial. No será tan fácil que los republicanos le ayuden a tomar medidas que vayan contra su propio país, pero  a veces puede suceder que se consideren positivas en el corto plazo, como algunas decisiones proteccionistas que se pueden terminar sufriendo en el mediano plazo. Argentina está comenzando un año de crecimiento después de un período de estancamiento. Brasil tiene más relación con la economía estadounidense, y nuestro país necesita que mejore la salud de nuestro vecino. Si EE.UU. crece fuerte, Brasil lo sentirá y nosotros podremos beneficiarnos. Ambos, argentinos y brasileros, necesitan de un EE.UU. fuerte y comprándole a China, para que Asia adquiera nuestras commodities y se mantenga el precio de las mismas.

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