Nápoles, agradecida tierra que no tira la primera piedra

Opinión 12/07/2017 Por
Ni en Villa Fiorito, ni en La Paternal, ni en la Boca, ni en Barcelona, ni en Rosario, ni en Sevilla, ni en cualquiera de las calles de tierra de nuestro país, Diego fue tan relevante como en el sur de Italia. Por ende, no debe sorprender lo que sucedió esta semana en aquellas tierras.
Napoli

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Todo fue distinto después de Diego Armando Maradona. El fútbol se transformó en otro deporte. La camiseta número 10 adquirió una iconografía especial. Las gambetas y los sueños de pelota se convirtieron en algo más. El fútbol cambió con la llegada del Pelusa. Pero en ningún lado tuvo la significancia, el valor y el peso histórico como en la ciudad de Nápoles. Ni en Villa Fiorito, ni en La Paternal, ni en la Boca, ni en Barcelona, ni en Rosario, ni en Sevilla, ni en cualquiera de las calles de tierra de nuestro país, Diego fue tan relevante como en el sur de Italia. Por ende, no debe sorprender lo que sucedió esta semana en aquellas tierras.

Maradona recibió la distinción de “ciudadano honorífico” de la mano del alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris, en un evento realizado en el Palacio San Giacomo organizado por el director de cine Alessandro Siani. Porque la vida del napolitano cambió hace 30 años con la llegada del más grande genio del fútbol mundial. Y ellos agradecen. El respeto por el agradecimiento está intacto en su gente. No es un título, es un valor. Las gracias. Dar las gracias. Y a Diego Armando Maradona le dan las gracias por muchas cosas más allá de los resultados deportivos, que logró y muchos. Le agradecen por haber dado la cara por ellos. Así de simple, así de complicado. Justo, como es Maradona.


Hoy a Maradona se lo castiga por millones de acontecimientos de su vida. Con sus manos cargadas de moralina le tiran piedras por doquier. Sus excentricidades proponen argumentos para aquellos especialistas en tirar la primera piedra. Pero al napolitano de raza, al agradecido, al que sabe lo que es sufrir el desprecio de los ricos del Norte, no les importa lo que digan. Lo quieren a Maradona y lo reconocen como tal.
En los siete años que Diego jugó con el Napoli, el club del sur de Italia conquistó dos títulos de liga, una copa UEFA, una copa Italia y una Supercopa de ese país. Los tifosi lo aman porque, además, le agradecen haber puesto en jaque al poder del norte, y no solo en lo futbolístico, sino también desde el discurso. Y esas cosas van más allá de cualquier “pecado”.
Todo fue distinto después de Maradona en el fútbol... y, fundamentalmente, en la popular Nápoles que no olvida.

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