El nuevo Turús

Actualidad deportiva 19/06/2017
El ex defensor de Belgrano trabaja en la secretaría técnica del club, con el seguimiento de los jugadores propios cedidos a préstamo y también con los rivales. Entre videos, páginas de internet y apuntes, la nueva vida del “Gato” sigue ligada a los colores de siempre. “Si no estaría ahora en Belgrano seguro que hubiera acompañado a mi viejo en el trabajo familiar", aseguró.

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“Si no estaría ahora en Belgrano seguro que hubiera acompañado a mi viejo en el trabajo familiar. Tiene una distribuidora de bebidas. Ya me imaginaba arriba del camión, con los repartos, los proveedores y toda esa rutina. Estaría siguiendo su legado, no hubiese tenido dramas, es laburo, me hubiese enganchado ahí”. Las palabras de Gastón Turús resuenan en el quincho del predio de Villa Esquiú, lugar que le sirve de entrenamiento a Belgrano en toda su estructura, donde ocupa un rol relevante. La lesión en su rodilla lo obligó a precipitar su retiro, y hasta que fue contactado por la dirigencia, se veía más en Jesús María trabajando en otro rubro que andar anotando virtudes en sus apuntes tácticos de futbolistas. Su legado humano, la representatividad ante el hincha y su ADN acorde a las pretensiones del sentimiento “Pirata” lo colocaron casi por decreto en una oficina del club. Hoy pertenece al área técnica de seguimiento de jugadores propios y también ajenos, como asistente y como nexo fundamental entre esas piezas y la entidad.

Su lenguaje es el mismo, más allá de que tuvo que aprender otros tips en la materia, ya que no estaba del todo familiarizado con esos conceptos, sin embargo, temple y perseverancia nunca le faltaron, por eso jugó 15 temporadas con la casaca celeste. El “Gato” le explicó a La Nueva Mañana las responsabilidades y sus nuevas funciones.

-¿Tuviste que formarte especialmente para este nuevo desafío?
- Y sí, seguir en Belgrano era lo que más me entusiasmaba y me preparé. Me tocaba estar del otro lado de la raya, dejando los botines y el fútbol para meterme con las computadoras e internet. Un desafío, quería seguir ligado al club y me toca ahora estar en esta función que disfruto mucho. Hubo que familiarizarse con el aspecto visual un poco.

-¿Cómo empezó todo? ¿A qué tareas te abocaron, específicamente?
- En la primera comunicación que tuve con Armando Pérez y Jorge Franceschi me comentaron la intención de que siguiera permaneciendo en la estructura, con alguna tarea que acompañe el seguimiento de los jugadores del club que fueron cedidos a préstamo a otros equipos. Y de rivales también. Esto de acompañar a los futbolistas propios no se hacía, es decir, después de un año el jugador venía y solo se miraba las estadísticas, cuantos partidos había jugados, goles, tarjetas y expulsiones…

-Con tu llegada, el contacto es más diario…
Con este trabajo el seguimiento es más completo: yo hablo con ellos en la semana, les pregunto cómo se sienten, cómo los tratan, en qué posiciones están jugando, por ejemplo. En el fútbol nunca hay que descartar a ningún jugador. A muchos les sirve irse a otros lados, sumar minutos y crecer. Hago un informe después del partido y después de la temporada. Tratar de estar cerca, la parte humana es muy importante en la formación del jugador. Es una responsabilidad.

-¿Aprendiste otro lenguaje técnico?
- En mi caso no tanto. Lo que pasa es que entre jugadores nos entendemos. Lo que hemos sido profesionales nos miramos y aplicamos nuestro propio idioma por decirlo de alguna manera, y siempre nos entendemos, no precisamos de grandes palabras ni de un lenguaje específico. El diálogo es más directo, más óptimo. La relación es otra.

-¿Te amoldaste rápido?
- Le fui agarrando la mano, me comprometí. Fui agudizando el ojo, mirando detalles que quizás antes no le prestaba tanta atención. Relación, otra llegada, los jugadores tenernos otra comunicación, nos entendemos. Con el tiempo me asignaron ir a los partidos de Reserva de visitante. Lo mío es dar una opinión, ser un ojo más. No tomo decisiones ni soy vinculante.

-¿Podés sugerir refuerzos o algún apuntado?
-De eso se encarga “Juanca” (Olave), uno puede acercar alguna idea o algún dato. Ya metido en esto aparecen contactos, está uno más atento a todo.

-¿Te pasa eso de estar haciendo zapping y quedarte viendo algún partido del ascenso?
-Y sí, cada vez más. Y para colmo te compenetrás del todo y mínimo te ves un tiempo. Ahí sacás datos, agendás apellidos para después consultar. Va más allá del rival de turno que muchas veces a uno se le asigna “espiar”. Me leo todas las páginas de ascenso, las sé de memoria. Hoy todo se conoce. No hay secretos. Pero me gusta eso de ver. En la B Metropolitana hay muchos jugadores, bah, en todas las categorías. El fútbol es de rachas.

-Casos especiales como Tobías Figueroa…
-Lo estamos siguiendo. Gran tipo. Fue muy compañero y encontró regularidad en Puerto Madryn. Era su cuarto préstamo y rindió muy bien. En los anteriores no pudo consolidarse, ahora es pieza clave en el equipo que puede lograr el segundo ascenso. Pudo demostrar lo que sabe, está con confianza y eso en los delanteros es lo más importante. Meten cinco goles y se agrandan. A veces el jugador necesita ese empujón anímico y estamos para eso.

-Se habló de que habías sugerido la contratación de Jonathan Menéndez…
- (Risas) Nos conocemos todos, no hay muchos misterios. Lo vi muy bien en Chacarita, jugaba por izquierda, Casas por derecha, un buen equipo, y bueno, en el fútbol no siempre dos más dos es cuatro, todo depende de los momentos. Para colmo el carnicero de mi barrio es hincha de Chacarita y hablamos mucho de él (Menéndez) y de su hermano mellizo que juega de lateral. No es tan sencillo como parece. El hecho de ver tantos partidos te deja imágenes en la cabeza. Te preguntan por el “5” de Los Andes y ya lo sacás de memoria (risas).

-Cuando apuntás un refuerzo, ¿Se fijan en su entorno?
-Es vital. Te comenté antes que en Belgrano desde hace un tiempo consideran que la parte humana es de las más importantes. Es la pata clave de la mesa, por eso averiguamos de su familia y entorno. ¿Sabés la cantidad de jugadores que tenían una calidad bárbara en las inferiores y que después no llegaron a nada? Está lleno de esos casos. Otros como yo, menos dotados, llegamos por meter el doble, con menos talento pero más concentrados.

-En lo personal, ¿Cómo te formaste como jugador?
-Yo siempre fui sacrificado. Los que somos menos dotados nos tenemos que esforzar el doble. Perseveramos. Algunos son más vulnerables. Siempre fui cabeza dura, fuerte de mente, y con eso suprimimos otras falencias. Quizás nunca fui muy técnico pero le ponía esfuerzo e inteligente. Era importante conocer las limitaciones, saber hasta dónde te da, y entonces trabajamos en potenciar las virtudes y no meterme en la que no sabés. Con esa personalidad jugué 15 años en la Primera de Belgrano.

-¿Te levantás sabiendo qué video o qué partido tenés que ver a la tarde?
-¡Me acuesto pensando en eso! (Risas). Es automático. Y la verdad me gusta, mientras sea para hacerle bien a Belgrano. Es lindo aportar ahora de otro lado. Tenemos una sala audiovisual muy completa. Es un lujo trabajar ahí.
-Por tu pasado como defensor, ¿Te sirve para detectar algún jugador en otra posición o estás más enfrascado en los defensores?
-La verdad me sale más natural examinar a un defensor, es casi inconsciente. Yo jugué en los cuatro puestos de la defensa y entiendo los movimientos. Hasta con línea de tres, porque con Mario Gómez y la última etapa con Carlos Ramacciotti hasta el ascenso jugábamos con línea de tres. Fue después de un empate contra Chacarita en cancha de Almagro, estábamos abajo y lo nivelamos. Y no paramos más. Entonces, ya puedo detectar los movimientos de los defensores con mayor agudeza.

-¿Qué se busca en un defensor para Belgrano?
-Un combo de cosas, pero particularmente, que marque y sea aguerrido. Debe ser fuerte de temperamento. Y si puedo aportar en ataque con proyecciones, bienvenido sea. En este club hay una identidad, el esfuerzo no se negocia. Al final termina siendo una cualidad.

Su silencio con la prensa

Más allá de su perfil bajo, Gastón Turús no era muy propenso a dar notas o a dialogar por la prensa. Se manejaba con diplomacia. Hasta que un incidente en 2005 lo motivó a no dar más declaraciones, después de algunas críticas del periodismo que consideró desmedidas. Después con el tiempo se fue calmando, pero nunca llegó a interactuar con fluidez. El “Gato” explicó ese enojo y manifestó su postura de esa circunstancia. “Ya está, ya pasó todo. Se dio así. No me arrepiento pero creo que hoy hubiera actuado de otra manera. No estaba jugando, tenía muchas cosas encima, algunas presiones propias y reaccioné así. La verdad hoy no recomendaría actuar como lo hice, buscaría algún canal de diálogo. El fútbol es opinable. Pero el periodista debe saber que uno cuando termina de jugar está caliente, por ahí escucha algo que no le gusta y se enoja. Uno tiene sangre también”.
“Al final pude solucionar todo”-agregó-“Me puso hablar con quien tenía disidencias, y se arregló. Así y todo, le esquivaba un poco a eso de las invitaciones a los programas. Solo iba a los que me sentía cómodo, donde hablábamos de fútbol o de rock”.

TRES MOMENTOS TRES

1-“Cuando perdimos de local con Tiro Federal, nos lo dieron vuelta, y quedamos últimos en la B Nacional. Era 2011. Entramos al vestuario con mucha vergüenza. Nos miramos a la cara y nos juramos salir adelante. No me olvido del silencio ese, fue horrible cómo sufrimos, pero el grupo entendió todo. Unos meses después terminamos ascendiendo en cancha de River”

2-“El gol de (Diego) Novaretti a Huracán de Tres Arroyos. Era como el tercer minuto de descuento, nos habían anulado dos goles, fue un desahogo tremendo. Después ganamos en cancha de Ferro con chances, jugamos la Promoción contra Olimpo y volvimos a Primera. Pero sin ese gol no llegábamos a ningún lado”

3-“Inolvidable fue cuando me expulsaron en cancha de Instituto, con un penal por tocar la pelota con la mano que era gol seguro. Me fui aplaudido. Con la suerte de que después Carlos De Giorgi atajó el penal, y sobre la hora, con un hombre menos, empatamos. Me terminaron agradeciendo los hinchas y compañeros por haberme sacrificado (Risas), después me imitó Luis Suárez en el Mundial 2010 contra Ghana”

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