Brexit: Salir o no salir, esa es la cuestión

Mundo 16/06/2017
La primera ministra británica Theresa May tiene la dura tarea de negociar la salida del país de la Unión Europea, después de la votación en donde los ingleses eligieron ese camino. Significará renegociar más de 250 acuerdos comerciales.
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- Theresa May

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Claire Underwood -personificada por la magnífica Robin Wrigth- mira a la cámara, y anuncia un duro discurso contra el terrorismo. La cámara la muestra seria, directa, y con la frialdad de ese matrimonio presidencial. Así arranca la cuarta temporada de “House of Cards” después de un ataque terrorista en EE.UU., y a poco tiempo de las elecciones a presidente. El pueblo americano está con miedo, y busca un líder fuerte. Días antes de las elecciones del pasado jueves, Theresa May dio un discurso duro dirigido al votante británico. Exigió dureza, normas más fuertes. Los acontecimientos de Manchester han influenciado mucho en el electorado y en la gente. Mientras Ariana Grande volvía a Manchester a cantar para un público que deliraba y desafiaba a la violencia, algunos atentados más sacudieron a la gente y el temor llegó a los votantes y se pronosticaba que eso generaría un voto más dirigido a la actual primer ministro.


May tiene la dura tarea de negociar la salida del país de la Unión Europea, después de la votación en donde los ingleses eligieron ese camino. El Brexit significará para el Reino Unido renegociar más de 250 acuerdos comerciales, aduaneros, pesqueros o de intercambio de información. Pero lo que más impactará son los acuerdos comerciales con el resto de Europa.


El Reino Unido es un gran exportador mundial y quiere conservar el acceso económico a los mercados europeos, esto significa que se mantenga la posibilidad de vender a la Unión Europea sin el pago de impuestos a la importación. Pero Europa sabe que no puede aceptar esa condición.
Si el Reino Unido logra salirse de las obligaciones políticas -inmigración, aportes, ambientales- pero mantiene todo el acceso a mercados que tiene hoy, el negocio sería redondo. Con exportaciones crecientes, la económica podría crecer incluso más rápido que la de sus socios europeos. Si así ocurre, el Reino Unido crecería más saliendo que permaneciendo, sería una propaganda especialmente atractiva para los demás países que están dudando en qué camino seguir. La Unión Europea debe -y quiere- hacerle pagar con pérdida de crecimiento a Inglaterra, para que los demás vean ese mal ejemplo.
El reconocido periodista John Carlin, dice sobre esta situación “el futuro de reino Unido fuera de Europa es pobre, irrelevante y oscuro”.
 
May necesita un liderazgo claro y apoyo de la oposición ante la negociación del Brexit, la salida del bloque que fue votada en el plebiscito, pero donde los votantes no analizaron los costos que esto puede tener para la economía de la isla.
El Reino Unido nunca estuvo enteramente comprometido con el proyecto europeo. No fue socio fundador de la Comunidad Económica Europea, y cuando llegó el Tratado para el surgimiento del Euro en 1992, tampoco adhirió y se quedó afuera de ese espacio monetario.


Fue perdiendo espacio en el comercio mundial. Si bien fue la primera potencia exportadora tras la Revolución Industrial, luego de la Segunda Guerra Mundial, su participación fue cayendo y en los últimos años Japón primero, luego China, y recientemente Corea del Sur la superaron como país exportador.
El 15% de lo que vende lo hace a Estados Unidos, que por ahora no sufriría bloqueos comerciales (todo depende de Trump y sus iniciativas). Todo lo demás lo vende a la Unión Europea, con Alemania, Francia y Holanda como principales compradores. El Brexit, salir de la Unión Europea significará perder la facilidad de acceso para vender a esos mercados. Y si a Inglaterra le resulta más caro exportar a esos mercados, seguramente otro país productor estará interesado en reemplazarlos como proveedor.
Medicamentos, autos, autopartes y whisky son sus productos estrella, y pueden ser fácilmente reemplazados por otros países proveedores.
Hablando de whisky, Escocia no está interesada en seguir la suerte del Reino Unido en salirse de la Unión. Para eso están analizando separarse del Reino Unido, y poder seguir relacionados a la UE. 
May tiene que armar una estrategia para que los costos de esta transición no sean tan altos, para eso necesita más que un simple apoyo parlamentario.  

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