El último fue Emanuel y es nuestro

Opinión 06/06/2017 Por
El último muerto del fútbol argentino es Emanuel Balbo, hincha de Belgrano que perdió la vida en la reedición tras 15 años de espera del clásico cordobés en el Estadio Mario Alberto Kempes, el 15 de abril de este año.
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Es singular como algunos no encuadran a este hecho como “violencia en el fútbol” por los móviles del mismo, aunque no lo dejan de desconocer como un acto criminal. Lo cierto es que ocurrió en el marco de un espectáculo deportivo y Emanuel se suma a la lista de más de 300 muertos, por y en ocasión de un evento futbolístico en la Argentina.
Cotejo tras cotejo, estadio tras estadio, en más o en menos, los hechos violentos y los muertos no han cesado ni cesan a lo largo de nuestra historia. Para eso, basta analizar la primera muerte en una cancha argentina. Fue en 1922 donde un joven, quien en estremecedora coincidencia con Balbo, pierde la vida cayendo de una tribuna en la cancha de Sportivo Barracas.
Las décadas siguieron y el número comenzó a aumenta.
Pero sin dudas, nada se compara con aquel fatídico 23 de junio de 1968, la recordada “matanza” en La Puerta 12 que dejó un número superior a 70 muertos en un River- Boca. El mayor desastre deportivo de nuestro país.

Y así más vidas.
La ley de agravamiento de delitos cometidos en ocasión de un espectáculo deportivo, las fechas sin jugar, quita de puntos, prohibición de visitantes y demás sanciones económicas y deportivas a los clubes, parecen no bastar. Como todo fenómeno, tiene muchas y complejas aristas que lo atraviesan. Los dirigentes son, sin dudas, quienes más deben tomar cartas en el asunto, aunque para algunos, la violencia sea rentable. Clubes con reglamentos internos que se adecuen a las exigencias de la erradicación del flagelo y jugadores que sean conscientes del impacto que tienen sus acciones sobre todo dentro de la cancha. También a los medios nos cabe el análisis, ya que como fenómeno social, requiere de la participación y activación de la misma para comenzar a erradicarlo. Tanto las acciones colectivas que corresponden a las autoridades, como cada uno de nuestros actos, la no violencia es parte de nuestra responsabilidad. Porque los violentos siempre desnaturalizan todo, y nos quieren quitar lo que siempre fue, una fiesta del pueblo argentino.
Sigue doliendo que el último muerto del fútbol sea Emanuel y sea nuestro.

 

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