De un Emanuel a otro: los casos Balbo y Reynoso

Opinión 14/05/2017 Por
La recuperación del mayor clásico de Córdoba en Primera División estuvo signada por dos hechos que de fútbol tuvieron poco. La agresión, y posterior muerte, de Balbo y los hechos que protagonizó Reynoso en la previa.
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La noche del #NoSomosEnemigos

La vuelta de Talleres a la máxima categoría del fútbol argentino después de 12 años no tenía estos planes para el final de la temporada. Como tampoco en Belgrano imaginaban cerrar una 2016-2017 con escaso vuelo futbolístico y su lógico correlato en la tabla. Pero nada de eso importa. Nada. Lo trascendente, lo que preocupa a las dirigencias de ambos clubes pasa por otro lado, por lo que sucedió y sucede afuera de la cancha; donde no todo se limita a si la pelota entra o no.

Del primer duelo, del jugado con Belgrano de local, ayer a más de uno le costaba recordar el resultado en el Kempes. Sabían de la igualdad, sí. Pero, ¿cómo había terminado? ¿0-0? Ah, 1-1. En aquel momento, de la misma manera que ayer, de fútbol hubo poco; pero lo relevante, de lo que se siguió hablando fue de la agresión que terminó con la vida de Emanuel Balbo, un pibe al que una disputa personal le siguió una agresión salvaje, cobarde y bárbara, que terminó con todo. Con su vida y con la de gran parte de su familia que en cuestión de años perdía a su segundo hijo de una manera que aún cuesta creer.

De ése Emanuel, de aquel que había ido con toda la ilusión de hincha a cuestas, a otro. Al Emanuel de Talleres, a “Bebelo”, el pibe que según lo que relató el propio Andrés Fassi estaba “en el lugar, el momento y con la compañía equivocada”. ¿Fue así? ¿Simple?
Al club de los reglamentos, de las bajadas de línea constantes, el de los saludos a empresarios editoriales con avisos que pagan todos los socios –sin que se les consulte, claro-, el que hace sonar la Marcha del Deporte en vivo y tocada por la Banda del Ejército, se le escapó esto. El crack, el pibe que parece tener más obligaciones afuera que adentro de la cancha estuvo con “mala junta”, según la versión de la dirigencia.

Eso sí, de contenerlo, poco. Al menos para afuera. Pudiendo haberlo desafectado antes, esperaron hasta ayer en los minutos previos al partido y tuvieron incluso que llamar a otro jugador que ni siquiera había concentrado. ¿No era más fácil antes? Preguntas. Interrogantes.
Encima, como si algo le faltara a esto, ayer los mismos que hace un mes se fotografiaban, filmaban y acompañaban saliendo a la cancha con el #NoSomosEnemigos terminaron protagonizando un papelón. Jugándola de guapos como en el barrio.

Belgrano, el de la campaña de socios récord, terminó enredado en un hecho de violencia que protagonizaron muchos con el carné al día y en el bolsillo mientras insultaban o agredían al pobre Balbo. A Talleres, el del manual de estilos con formato de empresa, se le terminó complicando con el empleado del mes. Ambos, tanto Balbo como Reynoso, terminaron así siendo lamentablemente los protagonistas del clásico de Córdoba.

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