Marcos Velázquez, un atleta sin ojos pero con alma

Entrevistas 13/05/2017 Por
Desde Playa del Carmen, México, el periodista Elías Leonardo relata para LA NUEVA MAÑANA una historia de amor y superación. Sensibilidad a flor de piel.

“¡Imagínate qué haría yo con un ciego!”.

Fue una frase contundente que caló hondo en el corazón de Marcos al ser rechazado por una chica debido a su condición de invidente. Entristecido, se refugió en las canciones de José Luis Perales y Mijares para desahogarse del desamor, del desprecio sufrido.

Pero aquella chica en realidad le hizo un favor: Marcos aprendió a ver con el alma. Superado el trago amargo, recobró seguridad en materia de latidos para volverlo a intentar. Entonces, ya firme consigo mismo, con el alma como sus ojos, conoció a Andrea, la mujer que le cambió la vida transformándose en su compañera inseparable hasta la actualidad.

Juntos han labrado un camino familiar que ha trascendido a niveles deportivos con proezas imposibles de creer para quienes ignoran o desestiman las capacidades de una persona que padece ceguera. Desde la inexplicable felicidad que significó cargar a su hijo recién nacido hasta el gozo festivo por culminar un Ironman en suelo extranjero, Andrea y Marcos conforman un equipo que ve y va más allá de lo que podemos ver. Pero no ha sido fácil.

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Un día decidieron mudarse de la Ciudad de México a la Riviera Maya, específicamente a Playa del Carmen, lugar que de inmediato impulsó a Marcos para practicar deporte. Transcurrieron dos meses para que corriera su primera carrera. “Fueron 10 kilómetros y terminé mal, muy mal. Así que me propuse retos que no estaban en el guión”, comparte Marcos.

Desde ese momento, Andrea y Marcos supieron que su mundo se iba a reinventar por completo, sin embargo se arriesgaron. Marcos comenzó a disciplinarse, a entrenar. Andrea, por su parte, se dispuso a buscar apoyos. Y es que la condición de Marcos obliga a equipo especial, respaldo de guías, y sobre todo paciencia.

En Playa del Carmen no les costó trabajo encontrar voluntades. La comunidad local acogió a Marcos como uno más; entrenadores, deportistas y atletas, se ofrecieron en sumarse a su preparación y en asumir el rol de guías en sus retos.

Reto tras reto se convirtieron en hazañas que contribuyeron en romper estigmas y prejuicios respecto a las personas ciegas. “No solamente somos sistema Braille y ya. Tampoco somos gente sostenida en un bastón todo el día”, refiere Marcos. Y él es voz autorizada para decirlo. Recientemente participó en el Ironman 2017, prueba que completó en 14 horas junto a Luis Álvarez, su guía, mexicano que alcanzó la cumbre del Everest con 54 años de edad.

Previo a ello, Marcos sentó precedentes con la Travesía Sagrada Maya (como canoero cruzando de Playa del Carmen a Cozumel), Nado en Aguas Abiertas, Triatlones (Isla Mujeres, Mérida), Medio Maratón en Las Vegas, Vuelta Ciclista Mayakoba 2016, y mucho más.

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Tras su participación en Ironman Texas 2017, Marcos llamó la atención de prensa nacional e internacional no únicamente por ser invidente, sino por su gesto de evitar cruzar la meta no sin hacerlo junto a otro atleta ciego de origen holandés que compitió en el evento. “Para los dos implicaba un triunfo a la doble potencia, así que lo esperé para mostrar en conjunto que podemos”, narra Marcos.

-¿Qué sigue, Marcos?
-¡Quiero otro Ironman! Me gustaría finalizarlo en menos tiempo.
-En tanto te preparas y te inscribes para participar en el más próximo, ¿qué haces?
-Mi profesión es la de rehabilitador físico, así que doy terapias. Pero también imparto conferencias y Talleres de Accesibilidad para concientizar sobre la inclusión de personas ciegas en la sociedad.
-No menos importante que el deporte, las conferencias que impartes son necesarias.
-Sí. En nuestro país, México, por ejemplo, todavía existen lugares con ideas de que el ciego es estorbo o incapaz de cualquier cosa. ¡No es así!
-Tu esposa e hijo han sido, son y serán fundamentales en esta historia.
-Sin ellos, yo no.

Si algo tiene Marcos es mucho corazón. Y a ese corazón le podemos poner nombre, Andrea; una mujer que se atrevió a ser vista por el alma de un hombre invidente.

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