Empate salomónico, alivio para Alberdi, conformidad en barrio Jardín

La igualdad final dejó contentos a ambos equipos, más por la derrota que pudo ser que por la cosecha. Un clásico con mucho en juego y poco disputado. Emociones cambiantes. Resultado que no perjudicó a nadie.
guidomelano
Alivio y conformidad para Talleres y Belgrano. - Diego Roscop.

El térmómetro de la única hinchada presente en el Mario Kempes deja como saldo una sensación de alivio para Belgrano, porque supo recuperarse ante cierta adversidad, metió corazón y la imagen termina siendo positiva por esa reacción. El sabor del punto termina incidiendo, por más que la tabla de posiciones indique solo una cifra más.

En Talleres, la oportunidad desperdiciada de darle un golpe de Knock out a un rival que viene tambaleando, en los últimos escalones del campeonato, y resignó al final tres puntos que lo hubieran consolidado en la zona de copas. El empate fue el resultado ideal, perfecto para las aspiraciones de ambos equipos, después de 15 años sin verse las caras en Primera División. Las necesidades eran diferentes, aunque la paridad deja conforme a ambos. Nadie perdió demasiado.

De todas maneras, la realidad marca que fue el albiazul que tenía todo a favor para ganar. Se puso en ventaja con el gol de Jonathan Menéndez, la presión era desde el minuto cero para el local y después del tanto, mucho peor. Le faltó esa cuota de serenidad, de jugar con la ansiedad y desesperación del rival golpeado, y hasta por momentos fue displicentes, con actitudes impropias de los clásicos si se quieren ganar. Pareció que lo respetó demasiado, no tuvo la determinación para liquidarlo y al final lo pagó.

Belgrano hizo lo suyo. Tardó años el DT Sebastián Méndez en disponer del ingreso de Claudio Aquino, muy dúctil con el balón a la hora de crear y de sus pies llegó la paridad. Además entendió que el factor esfuerzo iba a dar rentabilidad. Entendió y supo leer que la vara del juez Tello Figueroa tenía un límite elevado en la tolerancia y sacó provecho, con algunos intérpretes acostumbrados a esto de la mística y la heroica: Juan Quiroga, Cristian Lema, Guillermo Farré y hasta Renzo Saravia. 

Un empate a las atropelladas, un resultado que estaba equilibrado, porque habían pateado poco y nada al arco y al final, un resultado que dejó conformes a los dos. Alivio en Alberdi, por el repudio que pudo significar una caída en el clásico, y en los escritorios también, porque en el oficialismo hubiera sido difícil de digerir semejante tropezón a dos semanas de las elecciones de autoridades.

Talleres sigue presumiendo su estancia en la zona de clasificación a las copas, de visitantes siempre es malo no perder y el análisis se aferra a ese "puntito inteligente" teniendo en cuenta que hay dos partidos consecutivos en Córdoba. Uno para vos, otro para mi, salomónico empate que no perjudica a nadie.

Te puede interesar