Una historia cordobesa de sueños futboleros entre las "Talachas" mexicanas

Entrevistas 24/03/2017
Nicolás Zenón jugó en inferiores de Belgrano y Talleres y hoy busca una nueva oportunidad en México. Mientras tanto, juega en torneos amateurs por el interior azteca, donde le pagan por partido. Y acumula anécdotas por doquier.
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Pelear por un sueño. Aferrarse a él. Dar hasta lo imposible en pos de lograr la meta. Adversidades por doquier, que ponen piedras en el camino; pero aun así luchar... Y así, de esa forma, con esas convicciones el cordobés Nicolás Zenón sigue batallando por ser futbolista profesional.
Con sus 21 años este mediocampista se encuentra en México, esperando una nueva oportunidad. Estuvo cerca de Jaguares de Chiapas y los Rayados de Monterrey. Pero siempre a último momento le llegó una mala nueva que provocó que el establecerse se complique. Y ahora, entrena como jugador libre a la espera de una nueva chance. Mientras tanto, tiene una vida de película... una película futbolera, que espera un final feliz.

Para llegar al presente, a esta historia por narrar, hay que contar, también, que Zenón jugó en las divisiones inferiores de Belgrano y Talleres. En el medio tuvo un paso también por la cantera de Rosario Central, donde quedó tras una prueba donde había más de 200 chicos de todo el país, incluidos chilenos y colombianos. Pero esas cosas que tiene el fútbol, la adolescencia, las decisiones, hoy este marcador central se encuentra en tierras aztecas.

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"En Talleres tuve un año muy bueno jugando en la Cuarta de AFA y esperaba algo más, otra cosa. Pero no fue así. No queda otra que seguir metiéndole. Yo le agradezco mucho al club".

Atrás quedó su muy buen andar en la Cuarta División de Talleres, donde peleó el campeonato de AFA ganando partidos inolvidables como el 5-0 a River. Atrás quedó el sinsabor de no entender qué pasó. Y por delante, nuevas oportunidades. Nuevos desafíos.

A través de familiares que tiene en México se fue a probar suerte hacia aquellas tierras.

Apenas llegó parecía que las sonrisas venían de la mano, ya que hizo una prueba en Jaguares de Chiapas, anduvo bien, tal es así que realizó toda la pretemporada y en la última semana surgió un inconveniente con el pase. “No sé qué pasó con el pase y me dijeron que querían que me quede a entrenar hasta junio, cuando volviera a abrir el libro de pases. Pero no me hacían ni pre-contrato”, le narra a LA NUEVA MAÑANA, desde México, Zenón. Optó por seguir buscando nuevos rumbos. Necesitaba el dinero. Y le surgió la posibilidad de los Rayados de Monterrey. Estuvo a prueba un mes. “Sentí que anduve bien, pensé que habías quedado, hasta mis compañeros, con los que había hecho muy buena relación y tenía confianza, lo creían. Pero no, no quedé. Así es el fútbol. Tengo que seguir dándole para adelante. Con mentalidad fuerte, voy a seguir”, expresa. Lo dice convencido. Sabe lo que quiere.  Y tiene una sentencia que lo define: “Hace diez meses que estoy en México, que no veo a mi familia, y se me complica por momentos. Pero a la vez me pongo a pensar, y siento que este sacrificio va a valer la pena. Es un sueño que busco desde muy pequeño; y si no se da, el día de mañana podré dormir tranquilo, porque sé que dejé todo por este sueño”.

¡A JUGAR EN LAS TALACHAS!

Ecatepec es conocida en México por ser un "lugar peligroso". Es conocido también como "uno de los peores lugares para vivir". A ese lugar, Zenón llegó cuando arribó a aquel país. Él sin saberlo. Lo descubrió a los días que estaba instalado. Viendo las noticias en la TV. Abrió los ojos bien grande, cuando escuchó las estadísticas y los calificativos que hablaban de ese lugar. Y lo vio en carne propia a las dos semanas, cuando llegando al lugar donde vivía, junto a un amigo de la familia, presenció cuando la policía se batía a tiros con ladrones... cuyo saldo fue un ladrón muerto.

Cuando la suerte le fue esquiva en cuanto a los clubes, el cordobés, oriundo de Embalse, optó por seguir luchando por su sueño. Pero había que mantenerse. Hay que mantenerse.  Y la opción fue jugar en las Talachas.

¿Qué son las "talachas"? Fútbol amateur, pero pago. Y, a veces, muy bien pagado. "Las talachas se juegan en cualquier campo de futbol amateur, en donde alguien esté dispuesto a pagar los servicios de un jugador que tenga algo de talento. Es una forma de vida para muchos, es una mera satisfacción para los que sienten el poder que otorga ser el dueño de un equipo", cronicó el periodista Enrique Ballesteros hace un tiempo narrando lo que se vive en esos torneos. Hasta el gran Cuauhtémoc Blanco supo jugar en estos certámenes en sus inicios. Y Zenón hoy se está ganando la vida en estas canchas, que a veces tienen un césped hermoso, en otros más o menos, y en otros son sólo de tierra y sin alambrado. Y allí el cordobés está forjando una personalidad y experiencia que no se consigue fácilmente. Y también anécdotas increíbles.

"Para encontrar las talachas empecé a buscar por internet. Primero no encontraba. Hasta que encontré. Me subí al metro, después viaje otro tramo en un camión. El DF es un caos para vivir. Me acuerdo que llegué a la talacha, y no conocía a nadie. Todos me miraban de reojo. Hasta que me empecé a hacer conocer y después los dueños de los equipos te ven y te empiezan a llamar...", narra desde el país azteca este mediocampista que también supo jugar en 9 de Julio de Río Tercero.

Se alquilan, literalmente, para jugar en pueblos, en rancherías, en ciudades medias o en ligas de grandes metrópolis. Se recomiendan con la mejor publicidad: de boca en boca. Y Zenón es uno más. Y se mantiene de esa forma. "En la talachas hay de todo tipo de jugador. Arqueros que son crack y uno se pregunta qué hacen jugando acá. Pero así es el fútbol, no siempre llega el crack a Primera; a veces a hace falta la cuota de suerte. Otra veces jugaba con equipos que no sabían ni parar la pelota. Otras con césped muy buenos y otros con tierra, piedra, gente pegada a la línea de los laterales, gritándote. A mi no me ponía nervioso, me causaba gracia. Sabía que no iba a pasar a mayores. Creo mucho en Dios", asegura.

Anécdotas por doquier. Cierta vez le tocó jugar con un equipo donde todos eran nigerianos, él le hizo una falta fuerte a un delantero y se le vinieron todos al humo. Se lo querían comer. Él lo recuerda así:  "Estaba jugando de defensor central. Viste que los argentinos somos duros atrás, agarramos y a veces pegamos una patadita. Y lo negros se ponían como locos cuando los agarraba. Empezaban a gritar y me venían todos a empujar. Me gritaban y yo no los entendía. Y me reía, no sabía como reaccionar, y era peor. Le trataba de pedir perdón. En una le tiran un pelotazo al 9, le pegué una patadita en el tobillo y empezaron otra vez a gritar, se me vinieron todos, me gritaban, me querían pelear. 'Que eso no es fútbol', algo así gritaban. Los africanos uno los hace duros, pero estos apenas los tocabas se tiraban al piso y gritaban. Yo me reía porque parecía una obra de teatro. Era todo raro. Al final ganamos 4 a 0".

"La mayoría de las talachas están en el DF. Una vez me llamaron para jugar una final en Tacala. Cuando llego, era una canchita de tierra. Y en el momento del partido se llenó de manera increíble la cancha, ni alambrado tenía. Llenísimo estaba, era impresionante. El nivel del partido, a pesar de la cancha, era muy buenísimo. Ganamos 1 a 0, y yo metí el gol de cabeza. Me eligieron el mejor jugador de la final, me hacían notas, la gente me pedía fotos. No entedía nada. Me causaba gracia todo. La gente es muy humilde y muy buena, y cuando sos argentinos te tratan muy bien. Me pagaron los pasajes, comida y una muy buena plata", recuerda Nicolás.

Jugar al fútbol... A la pelota... A las "talachas"... al 'fulbo'... ser futbolista... ser "talachero"... ser un soñador... ser un luchador. En todas estas categorías se perfila Nicolás Zenón, este futbolista que no se resigna, que mamó sueños de futboleros en barrio Casitas, en barrio Comercial, en la "Jaula" de Embalse, en el predio de Belgrano, en las instalaciones de Talleres; y ahora en canchas con tonada mexicana.  "Ser argentino acá, en México, tiene su lado positivo y su lado negativo. Te respetan mucho. Y lo negativo es que tenés que demostrar por qué sos argentino y venís a otro país a jugar al fútbol. Tenés que resaltar bastante. Te exigen más. También hice muchos amigos acá, la gente es muy buena. Me hacen sentir como en casa", dice Zenón.

"Me llaman de muchas talachas. Hay muchísimas y te pagan muy bien. Se puede vivir tranquilamente jugando en la talachas. Pero no vine a eso. Vine a jugar al fútbol profesional. Quiero ser jugador de fútbol y asegurar mi futuro", afirma, contundente, Nicolás. Un cordobés que se aferra a sus sueños de pelota. Y aguarda una nueva oportunidad, mientras tanto cosecha aventuras en el interior mexicano.

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