“Ni los grandes asadores hacen el asado tan bien como Messi juega a la pelota”

Fútbol y literatura fueron los tópicos de la charla junto al escritor, periodista y docente Ariel Scher, que dejó varios conceptos para pensar. (*)
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El último libro de Ariel Scher es "Deportivo Saer".

El fútbol también existe cuando la pelota no está en juego”, supo escribir Juan Villoro, y grafica en cierta forma la prosa de Ariel Scher. Periodista, docente y escritor cuya pluma exquisita invita a reflexionar sobre el deporte que tanto apasiona y sobre la literatura tan ligada a ella. En su reciente libro Contar el juego, Scher provoca las ganas de querer explorar esa unión entre el deporte y las letras insertándonos en la aventura del aprendizaje sobre los grandes autores y su vida deportiva.

Dentro de esta propuesta de seguir pensando el fútbol desde la literatura, dialogamos con Scher, donde la sabiduría de este maestro del periodismo quedó expuesta en sus reflexiones.

- Le hago la misma pregunta que hacía el Gordo en su cuento “Todo mientras Diego”: ‘¿Qué le pasó a usted cuando Diego Maradona, en la mejor jugada de cualquiera de los tiempos, le hacía el segundo gol de Argentina a los ingleses en el Mundial de México?’.
- Estaba con mi papá, me acuerdo mucho de él y por eso este cuento está dedicado a mi papá. Estaba en el living de casa donde crecí y donde él sigue viviendo con mi madre. Me acuerdo del asombro y del grito y de algunas cosas que se me filtran y están en ese cuento un poco transformadas.

- ¿Recuerda en qué contexto escribió ese relato?
- Venía escribiendo una serie de cuentos que tenían que ver con los mundiales que publicaba Clarín uno en cada domingo. Era una de cada mundial. Me acuerdo que escribí uno del Mundial ‘74 que en el bar de los sábado la pared estaba pintada de naranja, después del italiano antifascista del ‘34 y ‘38; y el cuento ‘Todo mientras Diego’ lo escribí en el marco de esa secuencia. Me acuerdo más del gol del Diego que del propio cuento.

- A propósito, ¿Qué sensación le despierta Maradona?
- Maradona me provoca montón de cosas, pero lo esencial tiene que ver con el mundo de sueños, tiene que ver con mundos de ternura. Me acuerdo que por un azar de la vida y las desatenciones al colegio secundario estuve en la cancha el partido que debutó con Talleres en cancha de Argentinos Juniors. Tiene que ver con muchos lugares de mi historia, como le pasa a mucha gente. Maradona es una inacabable colección de momentos de la vida de él que se unen a la vida de cada uno de nosotros. Por otra parte, yo vi a muy poca gente hacer algo tan bien, como cocinar, besar, caminar... como Maradona juega al fútbol... jugar con la técnica y el arte, y la convicción y el hacerse cargo del destino de un partido como él lo hacía.

- ¿Quién podría ser el Maradona de la literatura que habla de fútbol?
- Maradona es un eslabón extraordinario de una cadena extraordinaria de magos, que tiene continuidades también después de él. Me cuesta identificar un tipo solo, quizás por mi historia personal me cuesta salir del ‘Negro’ Fontanarrosa, Osvaldo Soriano o Juan Sasturain. Pero me parece mágico Bernardo Canal Feijóo, escritor y abogado santiagueño que en 1920 escribía poemas de fútbol. Me parece que en algún sentido los que escriben ahora representan parte de esa cadena. Hay una especie de lógica que argentina tenga un Distefano, o Maradona o Messi. Está la dimensión individual que lo hace irrepetible, y está la dimensión cultural-social-histórica del fútbol de este país que genera una serie de condiciones para que fermenten estos superjugadores.

- Nombró a Messi, ¿qué le genera?
- Muchas sensaciones parecidas a Maradona. Hace que lo imposible pase a ser cotidianamente posible. Messi es una alucinación en cada semana. Messi hace que ocurra lo que no puede ocurrir.

- Y vuelvo al “juego” anterior. Si Bernard Canal Feijoo sería Maradona, ¿quién sería el Messi de la literatura “futbolera”?
- Me gusta mucho leer a Eduardo Sacheri, que es un amigo y se me hace difícil. Me gusta mucho Eduardo, Rodolfo Braceli, que es más grande pero hace cuentos extraordinarios. Hay mucha gente que se animó a escribir con el fútbol como disparador, y hacen cosas muy buenas, pero que no se si son dignas de Messi, que hace cosas increíbles, que creo que ni los grandes asadores hacen el asado tan bien como Messi juega a la pelota. Pero hay mucha gente que escribe con el fútbol como tema muy bien.

- ¿Recuerda algún jugador cordobés de manera especial?
- El primer jugador que me deslumbró en una cancha fue Daniel Willington (no es cordobés, pero es cordobés). Tenia una gran admiración por él y la primera o segunda nota que escribí fue el primer día que lo vi a mi papá con él, Vélez le ganó 4-2 a Atlanta. Iba seguido a la cancha de Vélez y le veía hacer cosas que no se cómo las hacía. Me gustaba mucho Humberto Taborda, lo vi jugar extraordinariamente bien al “Hacha” Ludueña, me generó una impresión emocional grande el “Gringo” Ártico en el Talleres del ‘74, con otra característica, contagiaba una serie de cosas que me hacían pensar que el fútbol es inteligencia, técnica y poner el corazón, me acuerdo mucho de ese jugador; también de la “Pepona” Reinaldi. Todos virtuosos, tipos que jugaban bárbaro como Ardiles. Y cualquier lista está incompleta sin Mario Kempes, él fue todos los jugadores puesto en uno.

- Braceli me decía hace unos días que era una pena que no existieran registros televisivos de algunos de estos grandes jugadores...
- Es una pena que no esté filmado, pero es una cosa maravillosa que el corazón sea una máquina de memoria. Y si alguien tiene un pendrive que pueda ponerlo en mi corazón le paso todo lo que viví viendo a esos monstruos.

- Una vez leí una declaración suya que decía algo así como “Tengo muchas dificultades para reconocer en qué consiste el saber en el fútbol”. Me pasa lo mismo, pero por qué será que todos interiormente creemos saber de fútbol y solemos escuchar como insulto: “No sabes nada de fútbol”?
- Por un lado el fútbol es un juego y saber de los juegos es algo que la antropología cultural no tiene siempre resuelto. Hay mucha gente que lo hace bien y no conceptualiza tan bien; y hay alguna gente que conceptualiza muy bien y no por eso ejecuta bien. Eso nos genera una serie de confusiones para decir qué es saber. Es claro que hay un proceso creciente de poder poner conceptos y entendimientos a una serie de cosas que se hacen en la cancha. Hay mas conceptualizaciones que antes, lo que no significa que el fútbol sea mejor o peor que el de antes. Hay más entrenamiento y búsqueda de conceptuar.

- Cierta vez me preguntaron: “¿Por qué considerás que el tema del fútbol suele ser recurrente en la literatura argentina?”. ¿Qué respondería?
- Lo que dice Sasturain. Él dice que no hay literatura de fútbol, hay literatura; y la gente escribe sobre lo que conoce. Mucha gente conocemos una cantidad de cosas de fútbol y escribimos sobre fútbol, es una perspectiva casi natural.

- Le propongo recomendar tres cuentos sobre fútbol. ¿Cuáles me recomendaría?
- “La observación de los pájaros”, de Fontanarrosa, que es un monumento al cuento; que sea de fútbol es solo un detalle. No dejaría nunca de poner alguno de Soriano... Es muy difícil elegir uno... pero cualquiera que tenga a Mister Peregrino Fernández. Es muy injusto, pero pero me parece que si Menotti dejó afuera a Maradona de un mundial, podemos nosotros también ser arbitrarios. Entonces, pondría alguno de Juan Sasturain. Elijo “El Búlgaro”.

(*) Entrevista rescatada del desaparecido sitio web de LA MAÑANA DE CÓRDOBA. Publicada originalmente el 21 de enero de 2015.

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